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Bell, Daniel - Las Contradicciones Culturales Del Capitalismo

Bell, Daniel - Las Contradicciones Culturales Del Capitalismo

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07/01/2012

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Daniel Bell
Las ContradiccionesLas Contradicciones Culturales Del CapitalismoCulturales Del Capitalismo
La relación entre la estructura socioeconómica de una civilización y su cultura es,quizá, el más complicado de todos los problemas para el sociólogo. Una tradición delsiglo XIX, tradición profundamente impregnada de las concepciones marxistas, sosteníaque los cambios en la estructura social determinaban el alcance imaginativo del hombre.Una anterior visión del hombre –que lo veía como homo pictor, el animal creador desímbolos, más que como homo faber, un animal creador de herramientas– lo considerabacomo la única criatura capaz de prefigurar lo que luego “objetivaría”, o construiría en larealidad. Así, atribuía al ámbito de la cultura la iniciativa del cambio. Cualquiera que seael grado de verdad de estos viejos argumentos con respecto al pasado, hoy la cultura haadquirido suprema importancia; lo que el artista se representa en la imaginación anuncia,aunque sea ocurrente, la realidad social de mañana.La cultura ha adquirido importancia suprema por dos razones complementarias. Enprimer término, la cultura se ha convertido en el componente más dinámico de nuestracivilización, superando hasta al dinamismo de la tecnología. Hay actualmente en el arte –como ha venido ocurriendo de manera creciente en los últimos 100 años– un impulsodominante hacia lo nuevo y lo original, una squeda consciente de formas ysensaciones futuras, de tal modo que la idea del cambio y la novedad superan lasdimensiones del cambio real. En segundo rmino, en los últimos 50 os,aproximadamente, se ha producido la legitimación de este impulso cultural. La sociedadacepta ahora este papel de la imaginación en lugar de considerar, como en el pasado,que la cultura establece una norma y afirma una tradición filosófico-moral con relación alas cuales lo nuevo puede ser medido y (por lo general) censurado. En verdad, lasociedad ha hecho más que aceptar pasivamente las innovaciones: ha proporcionado unmercado que enorgullece ávidamente lo nuevo, porque lo cree superior en valor a todas
 
 Daniel Bell Las Contradicciones Culturales Del Capitalismo
las viejas formas. Así, nuestra cultura tiene una misión sin precedentes: es una búsquedaoficial e incesante de una nueva sensibilidad,Por supuesto, es verdad que la idea de cambio domina también la economía y latecnología modernas. Pero los cambios en estas se hallan limitados por los recursosdisponibles y los costos financieros. También en política la innovación está constituidapor las estructuras institucionales existentes y, en cierta medida, por la tradición. Pero loscambios en los símbolos expresivos y las formas, por difícil que pueda ser para la masadel pueblo absorberlos rápidamente, no hayan resistencia en el ámbito mismo de lacultura.Lo singular en esta “tradición de lo nuevo” (como la ha llamado Harold Rosenberg) esque permite al arte liberarse de trabas, destruir todos los géneros y explorar todas lasformas de experiencia y de sensación. Hoy, la fantasía cuesta poco (¿hay algo que sea juzgado extraño o execrable hoy?), fuera del riesgo de la locura personal. ¡Y hasta lalocura, en los escritos de teóricos sociales como Michel Foucault y R. D. Laing, esconsiderada ahora como una forma superior de verdad!. Las nuevas sensibilidades y losnuevos estilos de conducta asociados a ella son creados por pequeños círculos que sededican a explorar lo nuevo. Y puesto que lo nuevo es un valor en sí mismo y halla pocaresistencia, la nueva sensibilidad y su estilo de conducta se difunden rápidamente,transformando el pensamiento y la acción de la masa cultural (sino de las masaspopulares más amplias), este nuevo y vasto estrato de intelectualidad, en el conocimientoy las industrias de comunicaciones de la sociedad.Junto a esta exaltación de lo nuevo, ha surgido la ideología, conscientementeaceptada por el artista, de que ele arte mostrará el camino, será la vanguardia. Ahorabien, la idea misma de avanzada –de un equipo que conduce el asalto– indica que el artey la cultura modernos nunca se permitirían seguir como “reflejos” de una estructura socialsubyacente, sino que, por el contrario, iniciarán la marcha hacia algo totalmente nuevo.De hecho, como veremos, la idea misma de avanzada, una vez aceptada su legitimidad,sirve para institucionalizar la primacía de la cultura en los campos de las costumbres, lamoral y, en última instancia, la política.La primera formulación importante de esta concepción de la vanguardia la hizo elhombre que, irónicamente, ha sido considerado como el símbolo mismo de la dominacióntecnocrática, Henri de Saint-Simon. A pesar de su visión del ingeniero como fuerzaimpulsora de la nueva sociedad, Saint-Simon saa que los hombres necesitaninspiración, que el cristianismo estaba desgastado y que hacía falta un nuevo culto. El lohalló en el culto del arte. El artista revelaría a la sociedad el glorioso futuro y estimularía alos hombres con la perspectiva de una nueva civilización. En un diálogo entre un artista yun científico, Saint-Simon dio al término “vanguardia” su significado cultural moderno (enreemplazo de su anterior sentido militar):
Seremos nosotros, los artistas, quienes os serviremos de vanguardia. El poder del arte, enefecto, es más inmediato y más rápido: cuando deseamos difundir nuevas ideas entre loshombres, las inscribimos en el mármol o en la tela... y de este modo, sobre todo, ejercemosuna influencia eléctrica y victoriosa. Apelamos a la imaginación y a los sentimientos de lahumanidad, por lo cual siempre inspiramos la acción más viva y decisiva...¡Qué bello destino el de las artes, el de ejercer sobre la sociedad un poder positivo, unaverdadera función sacerdotal, y de marchar enérgicamente en la avanzada de todas lasfacultades intelectuales, en la época de su mayor desarrollo!. Este es el deber de los artistas,esta es su misión
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La observación común de que hoy ya no hay una vanguardia significativa –de que yano hay una tensn radical entre un nuevo arte que escandaliza y una sociedad
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 Daniel Bell Las Contradicciones Culturales Del Capitalismo
escandalizada– solo quiere decir que la vanguardia ha obtenido la victoria. Una sociedadentregada totalmente a las innovaciones, a la jubilosa aceptación del cambio, de hechoha institucionalizado la vanguardia y la ha cargado, quizás para su consternación, con latarea de descubrir constantemente algo nuevo. En efecto, se ha dado a la “cultura” uncheque en blanco, y se ha reconocido firmemente su primacía en la promocn delcambio social.
I. El sentido de la cultura
La cultura, para una sociedad, un grupo o una persona, es un proceso continuo desustentación de una identidad mediante la coherencia lograda por un consistente puntode vista estético, una concepción moral del yo y un estilo de vida que exhibe esasconcepciones en los objetos que adornan a nuestro hogar y a nosotros mismos, y en elgusto que expresa esos puntos de vista. La cultura es, por ende, el ámbito de lasensibilidad, la emoción y la índole moral, y el de la inteligencia, que trata de poner ordenen esos sentimientos.Históricamente, la mayor parte de las culturas y las estructuras sociales han mostradounidad, aunque siempre ha habido pequeños grupos que expresan valores esotéricos,desviados y habitualmente libertinos. La cultura clásica expresó su unidad mediante lafusión de la razón y la voluntad en la prosecución de la virtud. La cultura cristiana mostrócoherencia en la reproducción de las filas ordenadas de la sociedad y las filas ordenadasde la Iglesia en las jerarquías del cielo y el infierno, en la búsqueda de la salvación en susrepresentaciones sociales y estéticas. A comienzos de los tiempos modernos, la culturaburguesa y la estructura social burguesa forjaron una unidad distinta con una estructuraespecífica, de carácter, alrededor del tema del orden y el trabajo.La teoría social clásica (uso aquí la palabra “clásica” para referirme a los maestros delsiglo XIX y principios del XX) también vio la cultura como unificada con la estructurasocial. Marx, como ya dije, sostenía que el modo de producción moldea todas las otrasdimensiones de una sociedad. La cultura, como ideología, refleja una subestructura y nopuede ser autónoma. Además, en la sociedad burguesa la cultura estaba ligada a laeconomía porque también ella se había convertido en una mercancía, que debía ser evaluada por el mercado y comprada y vendida por proceso de intercambio. Max Weber argüía que el pensamiento, la conducta y la estructura social se hallan altamenteintegrados, ya que todas sus ramas –la ciencia, la economía, el derecho y la cultura– sonpredominantemente racionalistas. Hasta los modos artísticos son predominantementeracionalistas. Para Weber, esto era cierto en un doble sentido: los aspectos cosmológicosdel pensamiento y la cultura occidentales se caracterizan por la eliminación de la magia(sen la frase de Shiller, “el desencantamiento del mundo”); y la estructura y laorganización formal, la estilística de las artes, es racional. El ejemplo particular de Weber era la música armónica occidental de acordes, basada en una escala que permite elmáximo de relaciones ordenadas, a diferencia de la música primitiva y no occidental (2).Finalmente, Pitirim Sorokin, en su Dinámica social y cultural, arguye que las culturasesn integradas por los mentalistas (“el principio central ‘la ran’”), que unenpensamiento y sentido e impregnan todos los aspectos de una sociedad. La sociedadcontemporánea es sensoria, es cuanto es empírica, materialista, extrovertida, orientadahacia la técnica y hedonista.En contra de estas concepciones, lo que hallo hoy sorprendente es la radicalseparación entre la estructura social (el orden técnico-económico) y la cultura. La primeraestá regida por un principio económico definido en términos de eficiencia y racionalidadfuncional, la organización de la producción por el ordenamiento de las cosas, incluyendoa los hombres entre las cosas. La segunda es pródiga, promiscua, dominada por unhumor anti-racional, anti-intelectual, en el que el yo es considerado la piedra de toque de
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