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Los Juegos Del Hambre - 3.Mocking Jay

Los Juegos Del Hambre - 3.Mocking Jay

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Published by jejeyjen
Tercer libro de la Saga de Los Juegos del Hambre. SUZANNE COLLINS
Tercer libro de la Saga de Los Juegos del Hambre. SUZANNE COLLINS

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07/15/2013

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SISANJO
PARTE I: LAS CENIZAS.Capítulo 1
Bajo la mirada hacia mis zapatos, observando mientras una fina capa de cenizas seasienta sobre el gastado cuero. Aquí es donde estaba la cama que compartía con mihermana, Prim. Allí estaba la mesa de la cocina. Los ladrillos de la chimenea quecolapsaron en una carbonizada pila, proveen un punto de referencia para el resto de lacasa. ¿De qué otra manera podría orientarme en este mar gris?No queda casi nada del Distrito 12. Hace un mes, las bombas del Capitolio arrasaron conlas pobres casas de los mineros en la Veta, las tiendas de la ciudad, incluso con el Edificiode Justicia. La única zona que escapó de la incineración fue la Aldea de los Vencedores.No sé exactamente por qué. Quizá para que quien se vea obligado a venir aquí porasuntos del Capitolio, tenga un lugar decente para quedarse. Los raros reporteros. Uncomité evaluando la condición de las minas de carbón. Una cuadrilla de agentes de la pazbuscando refugiados que hayan vuelto.Pero nadie ha vuelto excepto yo. Y es sólo para una breve visita. Las autoridades delDistrito 13 estaban en contra de mi regreso. Lo veían como un riesgo costoso y sinsentido, dado que al menos una docena de aerodeslizadores invisibles están haciendocírculos arriba para mi protección, y no hay inteligencia alguna por ganar. Sin embargo,tenía que verlo. Tanto, que lo convertí en una condición para cooperar con cualquiera desus planes.Finalmente, Plutarch Heavensbeen, el líder organizador de los juegos, que habíaorganizado a los rebeldes en contra del Capitolio, alzó sus manos.—Déjenla ir. Más vale desperdiciar un día que otro mes. Quizá un breve recorrido por el12 es justo lo que ella necesita para convencerse de que estamos del mismo lado.El mismo lado. Un dolor apuñala mi sien izquierda y presiono mi mano contra ella. Justoen el lugar donde Johanna Mason me golpeó con el rollo de cable. Los recuerdos giran enespiral mientras trato de separar lo que es cierto y lo que es falso. ¿Qué serie de eventosme guiaron a estar de pie sobre las ruinas de mi ciudad? Esto es difícil porque los efectosde la concusión que ella me provocó no se han apaciguado y mis pensamientos aúntienen una tendencia a mezclarse. Además, las drogas que usan para controlar mi dolor ymi humor, algunas veces me hacen ver cosas. Supongo. Aún no estoy totalmenteconvencida de que estaba alucinando la noche en que el piso de mi habitación dehospital se transformó en una alfombra de serpientes retorciéndose.Uso una técnica que uno de los doctores sugirió. Comienzo con las cosas más simplesque sé que son ciertas y trabajo hacia las más complicadas. La lista comienza a rodar enmi cabeza…
Mi nombre es Katniss Everdeen. Tengo diecisiete años. Mi hogar es el distrito 12. Estuveen los juegos de Hambre. Escapé. El Capitolio me odia. Peeta fue tomado prisionero. Se
 
cree que está muerto. Muy posiblemente esté muerto. Probablemente es mejor si loestá…
—Katniss. ¿Debería bajar? —La voz de mi mejor amigo Gale me alcanza a través delauricular que los rebeldes insistieron en que usara. Él está arriba en un aerodeslizador,observándome cuidadosamente, listo para abalanzarse si algo va mal. Me doy cuenta queestoy agachada ahora, con los codos sobre mis muslos, y mi cabeza apoyada entre mismanos. Debo verme como al borde de alguna clase de colapso. Esto no sucederá. Nocuando finalmente me están liberando de la medicación.Me enderezo y rechazo su ofrecimiento.—No, estoy bien. —Para reforzar esto, comienzo a alejarme de mi vieja casa y voy haciael pueblo. Gale pidió ser dejado en el Distrito 12 conmigo, pero no forzó la cuestióncuando rechacé su compañía. Él entiende que no quiero a nadie conmigo hoy. Ni siquieraa él. Algunos paseos tienes que hacerlos solo.El verano está siendo abrazadoramente caliente y seco como un hueso. No ha habidocasi nada de lluvia que perturbe las pilas de cenizas dejadas atrás por el ataque. Semueven aquí y allá, en reacción a mis pasos. Sin brisa que las disperse. Mantengo misojos en lo que recuerdo como el camino, porque cuando aterricé por primera vez en laPradera, no fui cuidadosa y choqué justo con una roca. Sólo que no era una roca, era elcráneo de alguien. Rodó y rodó y aterrizó boca arriba, y por un largo rato no pude dejarde mirar los dientes, preguntándome de quién eran, pensando en cómo los míosprobablemente lucirían de la misma manera bajo circunstancias similares.Me ciño al camino por hábito, pero es una mala elección, porque está lleno de restos deaquellos que trataron de huir. Algunos están completamente incinerados. Pero otros,probablemente derrotados por el humo, escaparon de lo peor de las llamas y ahora estántendidos apestando en varios estados de descomposición, como carroña para losanimales carroñeros, y cubiertos de moscas.
Yo te maté
, pienso mientras paso una pila,
a ti. Y a ti.
Porque lo hice. Fue mi flecha, apuntando hacia la grieta en el campo de fuerza rodeandola arena, lo que trajo esta tormenta de fuego como castigo. Eso envió al país entero dePanem al caos.En mi cabeza escucho las palabras del Presidente Snow, pronunciadas la mañana que yoiba a empezar el Tour de la Victoria. “
Katniss Everdeen, la chica en llamas, tú has proporcionado la chispa que, de quedar desatendida, puede crecer en un infierno quedestruya Panem
”. Resulta que él no estaba exagerando o simplemente tratando deasustarme. Él estaba, quizá, genuinamente intentando enlistar mi contribución. Pero yoya había puesto algo en movimiento que no tenía la habilidad de controlar.Quemando. Aún quemando, pienso de manera entumecida. Las llamas en las minas decarbón arrojan humo blanco en la distancia. Aunque no queda nadie para que las cuide.Más del noventa por ciento de la población del distrito está muerta. Los restantesochocientos o algo así están refugiados en el Distrito 13, lo cual, en lo que a mí respecta,es lo mismo que estar sin hogar para siempre.Sé que no debería pensar eso; sé que debería estar agradecida por la manera en quehemos sido recibidos. Enfermos, heridos, muriéndonos de hambre, y con las manosvacías. Aún así, nunca puedo superar el hecho de que el Distrito 13 fue una contribución

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Rocio Arizpe added this note
me encabta pero me gusto mas el segundo libro me ubiera gustado que katniss le dijiera algo a gale para que se diera cuenta de los veraderos sentimientos de katniss y que peeta estubiera ai para que no tubieran duda de nada porque me parese que dejo una esperans pero me encanto el final de los niños jejejje
Antonella Zuccolo added this note
Un final demasiado bueno para una trilogia
CREO QUE ES UN GRAN LIBRO. ME ENCANTO, LA FORMA EN LA QUE KATNISS SE DA CUENTA DE SU AMOR POR PETTA Y NO POR GALE, ME ENCANTO.CREO QUE PETTA, SIEMPRE ESTUVO COMO UN INCONDICIONAL Y ESO ES LO QUE KATNISS OBSERVA. YO TAMBIÉN ELEGIRÍA A PETTA.
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