es tan imposible de probar a la generalidad de las gentes como los colores alciego. El lector profano o vulgar recibirá este libro con ruda incredulidad. Unoslo juzgarán hábil artificio; otros lo mirarán como una estupidez; muchos diránque los autores son ilusos o embusteros, según la benevolencia o malevolenciade quien los juzgue. Pero a los estudiantes les diremos: aceptad este libro enproporción a la ayuda que os preste en vuestros estudios y en la medida queesclarezca cuanto ya conocéis. El porvenir podrá ampliarlo y enmendarlo, puesnosotros sólo publicamos algunos fragmentos de una dilatadísima historia, yaun así fue muy pesada nuestra tarea.Efectuamos los trabajos de investigación en Adyar, durante el verano de1910. El calor dispersó a muchos estudiantes y nosotros nos recluíamos cincotardes cada semana para, sin que nadie nos interrumpiera, observar y decirestrictamente lo visto en nuestra observación. Dos miembros, la señora VanHook y don Fabricio Ruspoli, tuvieron la amabilidad de ir transcribiendoexactamente lo que decíamos y hemos conservado los apuntes de ambos queforman el texto del presente relato, escrito, en parte, durante unas cuantassemanas dedicadas a este propósito en el verano de 1911 y completado enAbril y Mayo de 1912, substraídos análogamente al tumulto de la atareada vida.No son posibles trabajos de esta índole entre continuas interrupciones, y elúnico modo de llevarlos a cabo es apartarse del mundo y permanecer, duranteaquel tiempo, en retirada soledad como dicen los católicos.Hemos seguido el amplio bosquejo teosófico de la evolución y loexponernos entre los preliminares en el primer capítulo que gobierna elconjunto y es el fundamento básico de la obra. Queda completamente admitidala existencia de una Jerarquía oculta que guía y modela la evolución, algunosde cuyos miembros aparecen necesariamente en el transcurso de este relato.A fin de remontarnos a las primitivas etapas procuramos retrollevar a ellasnuestra propia conciencia, pues más fácil nos sería partir de este punto que deotro alguno, porque nada más era posible reconocer. Aquellas primeras etapasnos suministraron, por decirlo así, una huella en la primera y segundaCadenas. Desde la última porción de la tercera Cadena en adelante, hemostrazado la historia de la humanidad siguiendo un grupo de individuos, exceptocuando este grupo estuvo diversamente ocupado durante importantes etapasde evolución, como las correspondientes a los comienzos de las subrazastercera y cuarta de la quinta raza raíz. En tales casos dejábamos a dicho grupoy seguíamos la corriente principal del progreso. Pocos pormenores referentes apersonas podemos dar en este relato, por la mucha amplitud del cuadro en quese mueven. Sin embargo, algunas vidas se han publicado biográficamente en
The Theosophist
, bajo el titulo general de
Rasgaduras en el Velo del Tiempo
, através de las cuales puede vislumbrarse el pasado de los individuos. Pronto sepublicará un volumen de estas biografías intitulado:
Vidas de Alcione
, contablas genealógicas completas que señalan el parentesco en cada vida de lospersonajes cuya identificación fue posible. Los trabajos de esta clase podríanllevarse a cabo sin cortapisa alguna si hubiera quien fuese capaz de ellos.Como todo relato exige que se den nombres a los personajes y como por ser lareencarnación un hecho reaparece un mismo personaje en sucesivas épocascon diverso nombre propio en cada existencia, hemos dado a muchos de estospersonajes un nombre característico, por el cual se les pueda reconocer en
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