De la risa al humor, pasando por la diversión.
Entre las dificultades que ha planteado el estudio del humor ciertaconvicción metodológica que confía en la soberanía absoluta de los textos ocupalos sitiales destacados. Tal confianza alentó la ilusoria búsqueda de la razónsuficiente que provocaría risa a un universo heterogéneo y variado de lectores,mediante el artificio mágico que transforma un fragmento literario o un dibujo en unconstructo humorístico
. Pues bien, si lográramos marginar por un tiempo dichasconvicciones, podríamos aceptar que el humor y la risa no tienen vínculos estrictosni perdurables, que lo que provocaba risa a nuestros abuelos puede causarnosconsternación o lástima, y que aquello que anoche considerábamos humorístico yde justificadas pretensiones de refinamiento, antes del alba puede convertirse enuna agresión injustificable y gratuita .Aunque exagerada, la caracterización de humorística que Lipovetsky (1986)adjudica a la sociedad posmoderna, tiene el mérito de subrayar junto con elderrumbe de ciertas pretensiones racionalistas, la aparición de un nihilismo que enlugar de angustioso o problemático se ha vuelto divertido y bromista. No habríacircunstancias apropiadas ya para la sátira o el humor, que se propone instructivoo moralista, aunque sobren los motivos. Se ha derrumbado el panteón de losvalores y significados aglutinadores de la modernidad; ya no es gracioso burlarsedel avaro o distanciarse del cándido seguidor de Tartufos. De acuerdo con estaopinión, también sería variable la relación crítica que el humor mantiene con lascostumbres sociales, con los prejuicios que estigmatizan a los extranjeros, con losestereotipos de la suegra, etc. Los chistes o las bromas pierden su gracia, porquelos límites sociales de lo aceptable como gracioso alterarían su configuración. Enla posmodernidad de Lipovetsky casi nada dejaría de ser humorístico, lo que esuna comprobación angustiosa de que sólo nos asiste la risa lúdica, como únicamanifestación resignada de nuestra propia impotencia. Afortunadamente, laafirmación de Lipovetsky puede mantenerse en su estado de conjetura parasiempre, pues la propia formulación de su “teoría” nos invita a divertirnos con ella,
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Como lo que puede ser humorístico es tanto un recuerdo, un chiste, una broma, una situación, una confusión,una caída, etc., proponemos denominar
constructo
a todo texto, situación, etc., que aspira a ser humorístico.Más adelante argumentaremos que lo humorístico depende de una acción de carácter ritual, que enmarca y puede favorecer la consideración de humorístico para cualquier constructo.