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La ecología política de la crisis global ylos límites del capitalismo benévolo*
The political ecology of the global crisis and the limitsof benevolent capitalism
Eduardo Gudynas
Investigador principal en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES),Montevideo,Uruguay.Correo electrónico:egudynas@ambiental.netFecha de recepción:agosto 2009Fecha de aceptación y versión final:noviembre 2009
Resumen
Si bien la actual crisis global cambia el balance e intensidad de la presión ambiental en los ecosiste-mas de América del Sur, persisten las estrategias de desarrollo bajo una intensa apropiación de losrecursos naturales, una inserción primarizada en el mercado global y la externalización de los impac-tos ambientales. Primero, se han negado o minimizado los efectos de la crisis (apelando a imágenescomo el desacople o blindaje de las economías), y cuando fueron reconocidos, se ha postulado una“reparación” o “reforma” del capitalismo, pero manteniendo su esencia. Esto expresa una base ideo-lógica que se caracteriza, entre otros aspectos, por su antropocentrismo y fe en el progreso material.La dimensión ambiental es apenas asumida como un ajuste instrumental que termina generando lailusión de un capitalismo benévolo, defendido incluso por los gobiernos progresistas sudamericanos.
Palabras clave:
impactos ambientales, crisis global, capitalismo, antropocentrismo, biocentrismo.
 Abstract
 While the current global crisis is changing the balance and intensity of the pressure on South America’s ecosystems, development strategies based on the intense appropriation of naturalresources, an insertion in the global market based on primary resources and the externalization of environmental impacts persist. First, the effects of the crisis were denied or minimized (with anappeal to images such as the uncoupling or shielding of economies), and now that they have beenrecognized, a “repair” or “reform” of capitalism has been proposed while maintaining its essence.This expresses an ideological base characterized, among other aspects, by anthropocentrism andfaith in material progress. The environmental dimension is assumed merely as an instrumentaladjustment that results in generating the illusion of a benevolent capitalism, which is defended evenby progressive South American governments.
Key words:
environmental impacts, global crisis, capitalism, anthropocentrism, biocentrism.
* El presente artículo resulta de las líneas de investigación del CLAES, que cuenta con el apoyo de la Fundación F.Mott y la Fundación Ford. Agradezco la revisión de Mariela Buonomo (Uruguay), Alberto Acosta (Ecuador), JoséM. Tortosa (España) y Joachim Becker (Austria).Íconos. Revista de Ciencias Sociales. Num. 36, Quito, enero 2010, pp. 53-67© Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Sede Académica de Ecuador.ISSN: 1390-1249
 
Introducción
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a actual crisis económica encierra pro-fundas implicaciones sobre las articula-ciones entre las estrategias de desarrolloy su contexto ambiental en América Latina.Las exportaciones de la región siguen descan-sando, sobre todo, en recursos naturales y, porlo tanto, la inserción comercial es uno de losfactores claves para explicar las presiones quesufren distintos ecosistemas. La inversión ex-tranjera también está detrás de muchos em-prendimientos de alto impacto. Sea por éstas uotras vías, los vaivenes internacionales jueganun papel clave en los estilos de apropiación dela naturaleza.En el presente artículo se examinan algunosde estos aspectos en América del Sur. Se resu-men los impactos ambientales y se evalúan lasrespuestas en el entorno de la actual crisis in-ternacional. Estas últimas se describen comointentos de reparación o reformas del capitalis-mo
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, desde el punto de vista de la ecología po-lítica, en el entorno de la actual crisis interna-cional. Se subraya que, a pesar de la crisis, per-siste el énfasis en estilos de desarrollo conven-cionales y no sustentables desde el punto devista ecológico, incluso bajo gobiernos “pro-gresistas” o de la nueva izquierda. Esto desem-boca en un “capitalismo benévolo”, dentro delcual se aceptan algunas cuestiones ambienta-les, pero se las maneja manteniendo la fe en elcrecimiento económico y la apropiación de lanaturaleza. Por lo tanto, persiste una posturaantropocéntrica sobre la naturaleza, posturaenfocada en la idea de progreso. Se concluyeque las contradicciones ecológicas del capitalis-mo contemporáneo exigen cambios que vanmás allá de reformas o reparaciones económi-cas, y que residen en el terreno de los valores,donde es indispensable una transición desde elantropocentrismo al biocentrismo.
La dimensión ecológica de la crisis
Buena parte de la presión sobre los ecosistemaslatinoamericanos se debe a la apropiación delos recursos naturales para nutrir corrientes ex-portadoras. En efecto, del total de exportacio-nes, un 92,3% son productos primarios en laComunidad Andina y un 63,1%, en el MER-COSUR, Chile y Bolivia (datos del año 2006;CEPAL 2008). En la misma línea, la inversiónextranjera directa con destino extractivista au-mentó más que la destinada al sector manufac-turero (CEPAL 2009a). Eso esclarece proble-mas que van desde el avance de la fronteraagropecuaria a los impactos de la minería.El alto precio de las materias primas y labonanza económica que ello generó explica laprofundización de esa estrategia en los añospre crisis. Por ejemplo, considerando algunosproductos clave por sus implicaciones ambien-tales, se observa que la soja alcanzó picos en elorden de 600 USD/tonelada; el petróleo, 140USD/barril; y el cobre, 4 USD/libra.La crisis económica iniciada en 2007, y evi-dente en 2008, quebró esa tendencia. Sus efec-tos fueron más allá de las finanzas, abarcandootras esferas económicas y comerciales, e in-cluso políticas; y desde algunos países indus-trializados terminó por convertirse en global(Foster y Magdoff 2009; Fullbrook 2009;Ugarteche 2009; Estay 2009; CEPAL 2009b y 2009c). Los precios de las materias primas ca-yeron rápidamente, tanto por la retracción delconsumo en los países importadores como porla escasez del crédito y la salida de fondos espe-culativos que operaban en muchos rubros. Si-guiendo con los ejemplos anteriores, la soja
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ÍCONOS 36, 2010, pp. 53-671 Existen por lo menos tres usos del término “ecologíapolítica”: aplicado a un conjunto de preceptos, valoreso a una agenda política sobre cuestiones ambientales, y que se presenta como modelo a seguir; utilizado parael análisis de las interacciones entre sociedad y natura-leza y, por lo tanto, ampliamente superpuesto con laecología humana, ecología social y otras disciplinas; y utilizado para el análisis desde las llamadas cienciaspolíticas de los procesos y actores involucrados en lostemas ambientales, como asunto propio de la política,y que se expresa en los espacios públicos. En el presen-te artículo se sigue especialmente esta tercera postura.
 
cayó a niveles de 340 USD/tonelada, el petró-leo, 40 USD/barril, aproximadamente, y elcobre llegó apenas por arriba de un dólar porlibra. Si bien los precios de las materias primaspermanecen en niveles inferiores a los registra-dos en los últimos años, en varios de ellos hay una recuperación.Estos cambios en los flujos de exportacióny capital afectan directamente la presión sobrelos ecosistemas e, incluso, la institucionalidadambiental. Ese vínculo es tanto directo comoindirecto: el primer caso corresponde a las ex-portaciones de recursos (como puede ser el co-bre, maderas preciosas o granos), mientras quelos efectos indirectos se deben a intervencionesecosistémicas que se realizan para permitiraquellas exportaciones (por ejemplo, construiruna hidroeléctrica para brindar energía a em-presas mineras)
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. Este tipo de apropiación dedichos recursos naturales siempre implica laexternalización de impactos sociales y ambien-tales no incorporados en los precios finales.Sus efectos negativos son socializados y trans-feridos a las comunidades locales, gobiernosmunicipales y al Estado en general.Los efectos de la crisis internacional(CEPAL 2009b) generan un nuevo balanceen la apropiación de los recursos naturales. A partir del seguimiento en temas de ambientey desarrollo que realiza el CLAES (CentroLatino Americano de Ecología Social), seobservan las siguientes tendencias en Américadel Sur: a)La escasez en capital, la caída en losprecios y la reducción en el comercio globaldeterminaron una reducción de la presiónambiental en sectores como minería, hidrocar-buros, petroquímica, celulosa, entre otros.b) La exploración y prospección minera y pe-trolera se ha aminorado, pero en algunos casosse intenta compensar la caída de los preciospor un aumento del volumen extraído. Estotambién se observa en el sector minero, y de-semboca en mayores problemas de contamina-ción. c) La intensificación agrícola aminoró,debido al mayor costo de los agroquímicos y las maquinarias. Pero persiste el avance de lafrontera agrícola sobre áreas silvestres, espe-cialmente en sitios tropicales. Sectores quehasta hace poco eran muy dinámicos se redu- jeron drásticamente. Por ejemplo, del total de200 proyectos de agrocombustibles a partir decaña de azúcar en Brasil, solo unos 100 co-menzaron a implementarse, y de ellos al me-nos 50 están en venta (
Valor 
, 10/06/2009).De esta manera, la crisis actual genera cam-bios en la presión sobre los ecosistemas. Po-siblemente predominará la ampliación hori-zontal sobre la intensificación. Bajo una ex-pansión horizontal, la producción agropecua-ria y forestal crece al incorporar nuevas tierras,mientras que, bajo la intensificación, el mayorcrecimiento productivo se explica por aumen-tos de rendimientos en cosechas o extraccionesen una misma superficie. Por lo tanto, persis-tirá la deforestación en los bosques tropicalesamazónicos (especialmente en Bolivia, Ecua-dor y Perú, y en el llamado “arco de deforesta-ción” brasileño) y en áreas subtropicales (comolas tierras bajas de Bolivia, oriente de Paraguay y norte de Argentina). El Cerrado de Brasilcontinuará deteriorándose, y corre el riesgo deser la primera gran región ecológica en desapa-recer en el siglo XXI. Pero ese avance de lafrontera agropecuaria está limitado por la in-fraestructura de transporte disponible. La cri-sis ha lentificado ese tipo de proyectos de co-nectividad de transporte (especialmente los dela Iniciativa en Infraestructura Regional Sura-mericana, IIRSA). En el caso del sector extrac-tivo, persistirán los impactos en la región andi-no-amazónica, y en enclaves mineros de Ar-gentina, Chile y Brasil.
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ÍCONOS 36, 2010, pp. 53-672 En muchos casos, se exporta tanto un producto comouna serie de servicios y recursos ambientales asociadosa éste, y cuyos impactos ambientales son de enverga-dura. Un caso ilustrativo es la exportación de aluminiodesde Brasil, que incluye la extracción de bauxita y también un enorme aporte de energía eléctrica con susimpactos ambientales asociados (
i.e.
construcción derepresas). Es así que podría sostenerse que Brasil real-mente exporta sobre todo energía barata, y que esoexplica que ese tipo de actividades extractivas florezcanen países del Sur y hayan sido abandonadas en elNorte.

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