El aspecto f\u00edsico hablaba de salud y de la plena madurez de la vida; profundizando se ve\u00edan un gran dominio de la emoci\u00f3n y la casi completa ausencia de la pasi\u00f3n; m\u00e1s arriba, o m\u00e1s all\u00e1, si se quiere, se observaba un pensamiento continuamente ocupado en elevados y abstractos problemas. He ah\u00ed la impresi\u00f3n que recibimos cuando conocimos a Ernesto Wood, y nada decimos de su intuici\u00f3n y espiritualidad, pues, por causa de nuestra insuficiencia en tan altas regiones del ser, apenas barrunt\u00e1bamos que deb\u00edan de ser grandes.
Era en agosto de 1923. Hab\u00eda venido a Sudam\u00e9rica en altruista gira \u2013sus conferencias eran gratuitas\u2013 de propaganda teos\u00f3fica, y Chile era el \u00faltimo pa(s que recorr\u00eda. En Santiago dio varias conferencias en el sal\u00f3n de la Biblioteca Nacional, y, lo mismo que las que diera en otras partes del pa\u00eds, todas ellas versaron sobre el dominio y cultura de la mente, en cuya ciencia es no s\u00f3lo erudito sino tambi\u00e9n inteligente cultivador que aplica en el propio cerebro \u2013en el propio cuerpo o veh\u00edculo mental, como correctamente debemos decir\u2013 las teor\u00edas y doctrinas que sostiene. De tales conferencias, no muy bien vestidas en ropaje castellano, se form\u00f3 un libro que anda por ah\u00ed con el t\u00edtulo de Perfeccionamiento de s\u00ed mismo.
tratado pr\u00e1ctico para el cultivo y dominio de la mente, y, sin temor a la hip\u00e9rbole, podemos asegurar que nada mejor se ha escrito al respecto. Es did\u00e1ctico, gradual, y los ejercicios van unos tras otros en forma tal que, quien los siga fielmente, ha de conseguir una gran expansi\u00f3n de conciencia y el dominio de la mente. No es poco, pues all\u00e1 se abren las puertas doradas de la intuici\u00f3n espiritual, que conducen a un mundo superior al del pensamiento.
Pero ser\u00e1n muchos los que no querr\u00e1n pagar el alto precio que tan grande conquista requiere. Para ellos ser\u00eda un excesivo sacrificio. Pueden entonces contentarse con sacar partido pr\u00e1ctico, quiero decir no trascendental, de dichos ejercicios. Y todo pensador los requiere. El estudiante, el escritor, el artista, el comerciante... que encontrar\u00e1n indicaciones \u00fatiles para mejor hacer sus tareas. Pero, m\u00e1s que nada, para todo lector consciente este libro ha de ser el primer paso para el propio perfeccionamiento, pues hay en \u00e9l un manantial de fecunda ense\u00f1anza y gran est\u00edmulo para el dominio de s\u00ed mismo.