Document Information
143 Views |
2 Likes |
0 Comments
Added By
Description
La receta para destruir riqueza pasa, en términos generales, por la creencia por parte de algunos sectores de la sociedad, de que la responsabilidad de generar desarrollo corresponde primordialmente al Estado. Algunos gobiernos, por su parte, creen que el crecimiento está relacionado con su injerencia en todos los asuntos de la vida pública como único medio de generación de riqueza. Se crea entonces un círculo vicioso donde el Estado asume un papel “proveedor” en lugar de “regulador” y la sociedad cree que su desarrollo está invariablemente mediado por la capacidad del sector público de relevar unos actores por encima de otros.
La destrucción es un proceso eminentemente político, secundado por una falsa generación de expectativas en los ciudadanos, quienes en una primera etapa ante un discurso populista acceden a permitir el establecimiento de modelos políticos que terminan por crear desconfianza, inestabilidad política y económica, y en especial desinversión. Si un gobierno asume como prioridad contribuir con el desarrollo a través de su directa participación en el proceso de crear riqueza, lo que realmente está haciendo es destruirla.
Es evidente que Venezuela y Bolivia están destruyendo riqueza y es sólo cuestión de tiempo para que se haga innegable que ambos países están de frente a una grave crisis política y económica. Sin embargo, los resultados pueden ser diametralmente diferentes; Venezuela por medio del incremento en el gasto militar, apunta a convertirse en un Estado secuestrado por sí mismo, al estilo de Cuba o Corea del Norte; Bolivia se encuentra a punto de la desmembración, en gran medida porque a diferencia de los casos anteriormente analizados, no ha logrado ejercer un monopolio de la fuerza, capaz de limitar los intentos secesionistas de las provincias Santa Cruz, Beni, Pando y próximamente Tarija.
24 Pages