El Derecho constitucional de cada país
señala el límite de la competencia del res-
pectivo jefe de Estado como depositario del
poder supremo. En la República Argentina
el asunto se encuentra regido por la Consti-
tución Nacional, artículo 86,_ inciso 10: "El
Presidente de la Nación nombra y remuevea los ministros plenipotenciarios y encar-gados de negocios con acuerdo del Senado;
y por sí solo nombra y remueve los minis-
tros del despacho, los oficiales de sus Se-
cretarías, los agentes consulares y demás
empleados de la administración cuyo nom-
bramiento no está reglado de otra manera
por esta Constitución". De acuerdo con el
inciso 14 el presidente "concluye y firma
tratados de paz, de comercio, de navegación,
de alianza, de límites y de neutralidad, con-
cordatos y otras negociaciones requeridas
para el mantenimiento de buenas relaciones
con las potencias extranjeras, recibe susministros
y
admite sus cónsules". Concuer-
da esta disposición con el artículo 67, inci-
so 19: "Corresponde al Congreso... aprobar
o desechar los tratados concluidos con las
demás naciones y los concordatos con laSilla Apostólica". Por el texto del citado
artículo 86, inciso 18, el presidente "declarala guerra y concede patentes de corso y car-tas de represalias con autorización y apro-
bación del Congreso". Recordemos el ar-
tículo 67, cuyos incisos 21 y 22 resuelvenque al Congreso corresponde "autorizar al
Poder Ejecutivo para declarar la guerra o
hacer la paz", y "conceder patentes de cor-so y de represalias y establecer reglamentos
para las presas".
De lo cual se deduce que entre las atribu-
ciones privativas del presidente de la Repú-
blica Argentina en el orden internacional,figuran las siguientes: a) mantener las reía"
clones del país con los Estados extranjeros;
b) Celebrar convenciones y tratados inter-
nacionales
ad referendum
del poder legis-
lativo; c) declarar la guerra con autoriza-
ción del poder legislativo, e independiente-
mente de la autorización en caso de invasión
o agresión extranjera; d) hacer la paz ad
referendum
del poder legislativo. "El presi-
dente —resume Joaquín V. González— es
absoluto y discrecional durante la prepara-
ción de los tratados, sin que el Congreso
pueda rever o reexaminar los actos o las
personas que en ellas intervienen, sino
cuando le llega el momento" de ejercer su
poder de aprobación o rechazo. Cuando un
tratado es aprobado por el Congreso y se
hace ley de la Nación, los tribunales dé jus-ticia no tienen atribución para verificar la
autoridad de las personas que los suscribie-
ron, o con la cual se acordó lo en ellos esti-
pulado, porque son cuestiones políticas aje-
nas a su ministerio, y deben limitarse a la
interpretación y aplicación de sus cláusulas.
El presidente, como jefe supremo, lo es tam-
bién de todos los representantes de la Na-
ción en el exterior, y en tal calidad la re-
presenta igualmente en la recepción de los
ministros extranjeros, cuando son acredita-
dos ante el país, o cuando se inician gestio-
nes para entablar con él relaciones de amis-
tad, así como en el, caso expuesto de la
Constitución, que manda mantener "buenas
relaciones con las potencias extranjeras" y
autoriza, por lo tanto, a iniciar las corres-pondientes negociaciones diplomáticas. La
admisión de cónsules extranjeros por medio
del
exequátur o
aprobación de su investidu-
ra, es acto de soberanía y una forma del
poder de representación, y por ella asegura
a la Nación la conveniencia de admitir tal
funcionario, que puede responder a la nece-sidad del comercio con la nación respectiva;
o a un medio de iniciar "buenas relaciones"
con ella. Por medio del ministerio de Rela-
ciones Exteriores, el Presidente atiende a la
administración interna y externa de esa
parte de sus atribuciones y deberes. Este po-der ha sido expresamente prohibido a laprovincias, como delegado en el Gobierno
de la Nación
(Manual de la Constitución
Argentina,
ed. 139 pág. 564).Los poderes de representación exterior y
de guerra son consecuencia del título de "je-
fe supremo de la Nación a cargo de la ad-
ministración general del país", que la Cons-titución Nacional, artículo 86 inciso 1"? atri-
buye al presidente de la Nación.
El diplomático y tratadista brasileño Hil-debrando Accioly dice que "algunos autores
opinan que el soberano o jefe de Estado no
tiene derecho de representación fuera de los
límites en que tal derecho le es explícita-
mente reconocido por la ley constitucionaldel respectivo Estado. Siendo así, un acta
suyo, en nombre del Estado, en la esfera
internacional, será válido únicamente cuan-
to esté de acuerdo con las modalidades pre-
vistas en dicha ley.
"Otros, sin embargo, piensan de manera
contraria y sostienen que, ante el Derecho
internacional, todos los actos practicados
por un jefe de Estado, en tal calidad, en las
relaciones con otros Estados, todas las ma-
nifestaciones de voluntad expresadas por él,
en tal carácter, deben ser atribuidos al pro-pio Estado, se encuentren o no en contra-dicción con su Derecho constitucional.
"Entre estas dos opiniones divergentes,
nos inclinamos más bien en favor de la se-
gunda. En efecto, según observa Cavaglieri,
las restricciones constitucionales no deben
ejercer ninguna influencia sobre la eficacia
internacional de las manifestaciones de vo-