Read without ads and support Scribd by becoming a Scribd Premium Reader.
 
ra, pero cabe señalar que tal consignaciónes una variante del pago, y es ese pago elque produce la liberación del deudor.En síntesis, la oferta pura y simple deldeudor al acreedor para concretar la obli-gación, formulando respectivo requerimien-to, de no ser aceptada, produce la mora de
este último, sin necesidad de consignación
alguna.En materia de locación la Cámara Nacio-nal de Paz resolvió en fallo plenario que:"Mediante ofrecimiento de pago hecho porel locatario al acreedor y la negativa injus-tificada de este a percibirlo, no precisa eldeudor acudir al pago por consignación, ales efectos de 110 caer por el simple trans-curso del tiempo, en situación de deudormoroso de la obligación que procuró cance-lar". (Richmond Hotel c/Argentina NuevaCía. de Navegación, S.A. s/ord., 18-9-63).
Quién puede realisar el requerimiento.
Enprincipio, el acreedor de la obligación es elúnico autorizado para interpelar al deudory colocarlo en mora, y viceversa. Tambiénpuede ser hecho por sus representantes omandatarios, pero el realizado por tercero,aunque de alguna manera intervenga en laconcreción de la obligación carece en prin-cipio de valor. Así la Sala C de la CámaraNacional de Apelaciones en lo Civil de laCapital Federal, concordando con la abun-dante jurisprudencia existente al respecto,resolvió que: "En principio la citación efec-tuada por el escribano que ha de otorgarla escritura no es suficiente para constituiren mora al deudor"
(La Ley,
tomo 105,
pág. 117).
 Interpelación en las obligaciones con pla- zo.
El artículo 509 del Código civil estable-ció como regla general la necesidad de
interpelación para constituir en mora al
obligado. La regla incluye a las obligacionescon plazo, en las que no se hubiere pactadoexpresamente que el vencimiento del mismo,constituiría en mora al obligado.En teoría puede discutirse la necesidad ono del requisito de la interpelación, exis-tiendo plazo en la obligación.La cuestión proviene del Derecho romanodonde no han podido encontrarse textos losuficientemente explícitos para hacer pre-valecer en definitiva una u otra posición.Maynz sostiene que la expiración del tér-mino no ejerce sobre el crédito otro efectoque el de hacerlo exigible, no bastando elvencimiento para constituir en mora al deu-dor, siempre que no se hubiese pactado talcosa o que el retardo equivaliese a una ine- jecución completa. Considera la regla
Diesinterpellat pro homine
ajena a los juriscon-sultos clásicos y al Derecho justinianeo,aunque aclara que ciertas constituciones deJustiniano determinaban una tendencia quese acercaba al criterio de considerar al deu-dor en mora, por el solo vencimiento delplazo (
1S
).Bonlante considera probable que en lasobligaciones a término la mora procediesesin interpelación (
ie
).Nuestro codificador siguiendo al Códigofrancés adoptó la regla
dies non interpellat  pro homine
y por consiguiente, como ya sedijo, aun existiendo plazo cierto estipulado,su solo vencimiento no constituye en moraal deudor, es necesaria la interpelación (-°).Siguiendo a Salvat, puede fundarse la re-gla establecida en nuestro Código en variasrazones. El vencimiento del término equi-para la obligación a aquellas pactadas enforma pura y simple, de tal manera quesignificaría una incongruencia exigir la in-terpelación en las últimas y no en las pri-meras.Vencido el plazo, el deudor no debe consi-derarse obligado a efectuar el pago de in-mediato, salvo que se hubiere pactado queel mero vencimiento constituirá en moraal deudor.Si el acreedor no reclama el cumplimientode la obligación luego de vencido el plazopuede ser porque la mora no le causa per- juicio alguno y aún puede invocarse el prin-cipio "en la duda, a favor del obligado".
(Conf. Lafaille).
En sentido opuesto, Borda sostiene el cri-terio de no exigir interpelación en las obli-gaciones con plazo cierto (
21
). Una razónpráctica funda en principio tal temperamen-to. El deudor no puede alegar sorpresa nidesconocimiento en cuanto el plazo conve-nido para cumplir la obligación, y su venci-miento es suficiente aviso para determinarque luego de vencido éste se encuentre enmora.Enneccerus sostiene que si bien el princi-pio
dies interpellat pro homine
no puedefundarse en las fuentes romanas, ha sidouna práctica constante del Derecho comúndesde la época de los glosadores.Invirtiendo uno de los fundamentos que seutilizan para fundar la tesis opuesta, En-neccerus señala que la regla
dies interpellat  pro homine
se basa en que en la duda, lafijación de un día determinado para el cum-plimiento de la prestación, ha de entenderseen el sentido de que el deudor ha de realizarel pago, al llegar el día sin ulterior recla-mación (
22
).El Código civil francés (art. 1139), el deHolanda y el uruguayo (art. 1336) estable-
as) Maynz, C.. Curso
de Derecho Romano.
Trad. A. J.
Pou y Ordiñas. Ed. 1892. Tomo 29, págs. 50-52.
(19) Bonfante, P., instituciones
de Derecho Romano.
Trad. de la octava edición. L. Bacci y A. Larrosa. Ed.
1951, páe. 437.
(20)
La Ley,
tomo 71, pág. 19.
(21) Borda, ob.
cit.
n? 71.
(22) Enneccerus, ob. cit., tomo 1», págs. 257 y sub.
 
cen al igual que nuestro Código civil la
regla
dies non interpellat pro homine.
Por el contrario, los Códigos alemán (ar-
tículo 284), brasileño (art. 960) y suizo delas obligaciones (art. 102) prescriben que
el vencimiento del plazo estipulado produce
la mora sin necesidad de interpelación. Rez-zonico señala la tendencia de las legislacio-
nes modernas a suprimir el requisito de la
interpelación (
23
).
Forma.
El requerimiento no exige en nues-
tro Derecho positivo formalidad algunapara ser válido. La doctrina es pacífica en
este sentido. El requerimiento puede ser
hecho por cualquier medio que suponga unaexigencia de cumplimiento al obligado, por
carta, telegrama o por medio de un escri-
bano público. No hay exigencias legales a
este respecto. Pero no debe olvidarse que el
requerimiento debe ser objeto de prueba
en caso de ser negado, prueba que puede
verificarse por todos los medios legales por
ser un
hecho.
(V.
MEDIOS
DE
PRUEBA)
.
Empero, Planiol-Ripert no parecen com-
partir esta tesis, sobre la que ya se dijo hay
asentimiento general, pues para ellos en
materia civil no bastaría una carta aun cer-
tificada, o un telegrama, por no ser equiva-
lentes al requerimiento, el que para consti-
tuir en mora al obligado deberá hacerse por
un oficial público o mediante notificación
 judicial (
24
).
Tal criterio no parece de ninguna manera
aceptable. Si el requerimiento formulado al
obligado, es concreto y hábil en cuanto a
lugar y tiempo, de ser probado fehaciente-
mente, lo habrá constituido en mora sin
duda alguna.
 Requerimiento extrajudicial.
Como se ha
dicho, es el realizado por cualquier medio,
fuera del requerimiento judicial, ya sea por
carta,
telegrama
y aun
verbalmente
(
2r>
).
 Requerimiento judicial.
Es el realizado
por mandato de la autoridad judicial. Tal
la intimación de pago en el juicio ejecutivo
o la notificación de la demanda en el juicio
ordinario. Este tipo de requerimiento ava-
lado por la intervención judicial puede pro-
barse con certeza y por definición nada más
concreto, que una demanda como requeri-
miento expreso y terminante.
La doctrina concuerda en señalar que el
requerimiento así formulado es válido aun-
que la demanda se haya interpuesto ante
un juez incompetente. Empero, ¿si la noti-
ficación es procesalmente nula, es válido el
requerimiento? Parécenos que sí. Si la no-tificación de la demanda constituye unaexigencia hábil de pago, aun en virtud de
las copias de documentación que se acom-
pañen a la misma, su nulidad por defecto
procesal no acarrea la nulidad del requeri-miento y es válida la constitución en mora.
Ya Planiol-Ripert señalaban que la juris-
prudencia francesa otorgaba en materia de
requerimiento más importancia al alcance
que a la forma (
2(i
).
 El requerimiento y el Estado.
Señala Rez-
zonico que siendo el Estado el deudor, a los
efectos de la interpelación hay que haceruna distinción. Si actúa como poder público,
por ejemplo al cobrar aranceles aduaneroso impuestos, siendo ese cobro indebido, la
simple interpelación extrajudicial o aun el
reclamo formulado por la vía administra-
tiva no son recursos suficientes para cons-
tituirlo en mora, siendo necesario por consi-
guiente la interpelación judicial.
En caso de actuar como persona de De-
recho privado se aplican las reglas gene-
rales.
 La interpelación y las excepciones al prin-
cipio. Mora convencional.
El artículo 509 del
Código civil, luego de estblecer la regla ge-
neral, determina la existencia de dos excep-
ciones a la misma.
El inciso I
9
prescribe que no se requerirá
interpelación cuando "se haya estipulado
expresamente que el mero vencimiento del
plazo lo produzca". Este precepto concuerda
con otra regla general establecida en nues-
tra legislación civil, la señalada por el ar-
tículo 1197, vale decir que la voluntad de
las partes es su ley y por consiguiente les
es permitido pactar que el solo vencimientodel plazo convenido produzca la mora y por
ende sus consecuencias, sin que el acreedor
deba formular un requerimiento especial.No hay una fórmula sacramental a la
que deba recurrirse para concretar esta ex-
cepción. Por el contrario, puede surgir del
texto del contrato en forma implícita, por
ejemplo al establecerse que el pago debe
ser puntual o que el deudor deberá concu-rrir todos los meses al domicilio del acreedor
a efectuar los pagos.En caso de haberse pactado expresamenteque el deudor incurrirá en mora sin nece-sidad de interpelación, cualquier decisión ju-
dicial deberá ajustarse a esa convención,
pero en el caso de estar implícita en el
texto de un contrato, su existencia será
determinada en definitiva por una decisión
 judicial, siendo como toda excepción su in-
terpretación restrictiva (
27
).
La Sala A de la Cámara Nacional de Ape-
laciones en lo Civil resolvió que: "La mora
sin necesidad de requerimiento surge cuan-
do se infiere de lo pactado en la obligación
que el mero vencimiento del plazo la produ-
ce (art. 509, inc. 1<?, Cód. civil), ello no es
(23) Rezzónico, ob.
cit.,
en nota pág.
(24) Planiol-Ripert, ot>. cit., H9 772.
(25)
La Ley,
tomo 105, pág. 545.
(26) Planiol-Kipert, ob. cit., n» 772.
(27) Llerena, ob. cit., pág. 407.
 
necesario expresarlo en fórmulas sacramen-
tales
(La Ley,
tomo 102, pág. 895).
 Mora legal.
Es aquella en que incurre el
deudor por expresa disposición de la ley.En tal estado se encuentra, por ejemplo, elautor de un delito, en cuanto a su deber de
reparar los daños, regla extensiva a los cua-
si delitos, o en la legislación fiscal el deudor
de impuestos. En el Código civil, el socio que
no aporta a la sociedad lo prometido (ar-
tículo 1721), la obligación del depositariocontenida en el artículo 2203, la regla esta-blecida en el artículo 1375, inciso 1?, etcétera.En todos los casos mencionados, por im-
perio de una disposición expresa de la ley
desaparece la necesidad de interpelación
para constituir en mora al obligado.
 Naturaleza de la obligación.
El inciso 2"?
del artículo 509 establece otra excepción al
principio de la necesidad de interpelación.
El mismo prescribe: "Cuando de la natura-
leza y circunstancias de la obligación resul-
te que la designación del tiempo en quedebía cumplirse fue un motivo determinante
por parte del acreedor".
La disposición comprende aquellas situa-
ciones de hecho que están en la misma ra-
zón o fundamento de la obligación
(ex re).
Es la mora por causa de la cosa (
28
). Másque una convención tácita, la naturaleza de
la prestación hace, que incumplida en tiem-po determinado, aun sin haberse determi-
nado éste en forma expresa, el deudor caiga
en mora sin necesidad de interpelación. Talel caso de un abogado con un plazo para
interponer un recurso de apelación en favorde su cliente, dado por Laurent y citado por
Llerena y Rezzonico.
Cuestión importante es decidir si es ne-
cesario que el deudor sepa que el tiempo,
o más ampliamente las circunstancias que
emanan o envuelven la obligación, son un
motivo determinante de la misma para el
acreedor. La doctrina y la jurisprudencia
a pesar de la ausencia de una disposición
expresa, concuerdan en determinarse por
la afirmativa.Tampoco se requiere interpelación en el
caso de que el deudor la haga imposible,
ocultándose o alejándose sin dejar repre-
sentante o mandatario o impidiendo al
acreedor, por cualquier medio que pueda
exigir el cumplimiento de la obligación.
De la misma manera, el reconocimiento
del deudor de hallarse en mora, haice inne-
cesario el requerimiento del acreedor.
No constituye tal reconocimiento el hecho
de pedir el deudor una prórroga para el
cumplimiento de la obligación.
c)
Dolo
o
culpa.
(V.
DOLO.
CULPA.)
Cons-
tituyen por excelencia el requisito subjetivo
(28) Cabanellas, G.,
Diccionario de Derecho Usual.
To-
mo
2'!,
pág.
734.
Ed.
1953.
de la mora. Si no existe en el obligado doloo culpa, puede haber retardo, mas no legal-
mente moral. Ese retardo debe producirse
entonces por culpa o dolo del obligado, para
que se convierta en mora y puedan impu-
tarse al mismo, los daños y perjuicios deque habla el artículo 508 del Código civil.
De este último texto, no surge la exigencia
expresa de dolo o culpa en el obrar del
obligado, pero el artículo 513
in -fine,
al re-
ferirse a la mora que no es motivada porcaso fortuito o fuerza mayor convierte a la
culpa y al dolo en elementos necesarios de
la mora.
En ese sentido se estableció que: "Para
que el retardo en el cumplimiento de laobligación, pueda tener relevancia es nece-sario que concurra culpa o dolo, lo cual nosucede en el caso de autos, si la postura
evasiva de los empleados del atcreedor impi-
dió que el pago se efectuara en tiempo, sea
por entrega directa del dinero o su consig-
nación judicial. (Cám. Nac. Civil, Sala E,
 La Ley,
tomo 105, pág. 210).
 La culpa y el dolo en la mora del acreedor.
Nuestro ordenamiento positivo establece queel dolo y la culpa son las condiciones que
determinan la imputabilidad de responsabi-
lidad por un hecho o un acto.
Esos dos elementos integran sin duda al-
guna la mora del deudor, pero cabe pensar
si forman también parte inseparable de lamora del acreedor.
Entendemos que de acuerdo a nuestro
Derecho positivo la respuesta debe ser afir-
mativa. Empero ésta no parece ser la solu-ción justa.
Suponiendo que el acreedor fuera el moro-so y que su mora se produjo aun sin culpa
o dolo de su parte, agravaría la obligación
del deudor, sotare el que recaería el peso de
una mora que no ha provocado, soportando
sin causa alguna gastos de conservación de
la cosa debida, que continuaría a su cargo,
asumiendo los riesgos de su pérdida y aunsoportando el curso de intereses, que no po-
dría detener.
El criterio de considerar objetivamente la
mora del acreedor puede solucionar el pro-blema planteado, no entrándose a juzgar
entonces si hubo iculpa o dolo por parte del
acreedor en la producción de su propia mo-
ra, bastando para que éste se configure elretardo o negativa injustificada a aceptar
la prestación que el deudor le ofrece y la
interpelación de éste (art. 293, Cód. civil
alemán).
Las consecuencias que la mora del acree-dor produce para el deudor, deberían correr
entonces a cargo del primero, culpable o no,
atendiendo un criterio eminentemente ob-
 jetivo que, cabe reiterar, nuestra ley no
recoge.
Search History:
Searching...
Result 00 of 00
00 results for result for
  • p.
  • More From This User

    Notes
    Load more