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JOSE BAQUIJANO Y CARRILLO

JOSE BAQUIJANO Y CARRILLO

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Published by Alvaro Chiara
Ensayo histórico del escritor peruano José de la Riva Agüero y Osma sobre José Baquíjano y Carrillo, precursor de la independencia del Perú y de América.
Ensayo histórico del escritor peruano José de la Riva Agüero y Osma sobre José Baquíjano y Carrillo, precursor de la independencia del Perú y de América.

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JOSÉ DE LA RIVA AGÜERO Y OSMA
PRECURSORESDE LAEMANCIPACIÓN
PARTE IDON JOSÉ BAQUÍJANO Y CARRILLO
 Selección y Prólogo de Manuel Mujica Gallo
PATRONATO DEL LIBRO PERUANO
 
P R O L O G O
Este volumen reúne dos importantes trabajos de interpretación histórica, cuyoconocimiento ayudará a comprender mejor la azarosa etapa de nuestra emancipación nacional.En efecto: el estudio de José de la Riva-Agüero, del que por su extensión el Patronato se havisto obligado a substraer lo menos esencial,
Don José Baquíjano y Carrillo
, iluminamagistralmente aspectos poco divulgados no sólo sobre la vida y el pensamiento de esteprecursor, sino también sobre su época. El trabajo de Riva-Agüero se complementa con unbrillante ensayo de Raúl Porras Barrenechea,
Jonchez Carrión, el Tribuno de laRepública Peruana
, indispensable para la comprensión del papel del Solitario de Sayán en laformación de la República.El objeto de este libro es obvio: el Patronato del Libro Peruano no cumpliría la misión quese ha impuesto divulgar las esencias del alma peruana, si no dedicase este volumen a laambición cívica de resucitar estas dos vidas rebeldes, cargadas de irradiación evangelizadora,frente a la degradación moral del despotismo político. Revivir esos nombres, amenazados por el olvido, en toda su dimensión espiritual, es un deber patriótico improrrogable.Es conveniente recordar que en cualquier etapa histórica, y en cualquier región denuestro territorio, encontraremos siempre -perforando la espesa atmósfera de un régimentiránico- la luz de un espíritu insurgente. Ese espíritu es siempre expresión de su época y supueblo.En pleno rigor del coloniaje, por ejemplo, surge admirablemente erguido, un limeño hoyen la penumbra, y en su tiempo alabado por el consenso de sus contemporáneos como elsupremo adalid del liberalismo, de la entereza y del desinterés cívicos: José Baquíjano yCarrillo, Conde de Vista Florida.Es evidente que para apreciar hoy, en su justa magnitud, el espíritu liberal que se agitabaen Baquíjano, hay que considerar la opulencia de su vida, la rancia prosapia de su nombre y larigidez familiar del período en que actúa. En aquel momento, a los ojos de sus linajudos amigosy parientes, Baquíjano debió parecer un "renegado", cuando no un "revoltoso". Baquíjano yCarrillo, inspirador intelectual de E1 Mercurio Peruano, primera publicación americana de laque alzaron vuelo aquellas ideas que inspirarían la lucha por la conquista de la libertad, murió alos sesenta y siete años. No le ha sido propicia la posteridad, acaso porque -abonado ya elcampo para el advenimiento de nuestra emancipación- la historia le reservó únicamente unapresencia representativa en las vísperas del triunfo. Como dice Riva-Agüero: "modesta yobscura tarea la de arar el campo y arrojar la semilla para que otros recojan la cosecha y selleven la gloria".Contra lo que piensa Riva-Agüero, que se "sorprende y admira de la independencia yaltivez de Baquíjano", dado el ambiente de servilismo cortesano que vivía la Lima colonial, elautor de estas líneas encuentra lógica y natural la reacción de ese gran señor, altivo señor, querespiraba un aire emponzoñado y humillante.¡Alguien tenía que romper -así lo enseña la historia- con el oprobioso estado dehumillación tolerado, con falta de señorío, por la clase dirigente! Riva-Agüero condenaenérgicamente aquel ambiente abyecto del que no se libraba ni la Universidad colonial, dondeiba a alzarse la voz viril de la requisitoria histórica de Baquíjano. "Todos estos elogiosacadémicos -escribe Riva-Agüero- son lamentables y monstruosos". Y agrega, sin ambages:"El Elogio de Jáuregui, que (Baquíjano) pronunció el 27 de agosto de 1781, es la antítesis detodos los Elogios anteriores, es una vigorosa protesta contra un largo pasado de abyectaadulación". "Y téngase en cuenta -sigue RivaAgüero- que la época era difícil y nada propiciapara que se disimulara y pasara inadvertida la franqueza y la audacia". Como bien señala elautor de
La Historia en el Perú 
: "Duraba todavía la impresión de terror producida por el supliciode Túpac-Amaru y su familia, y permanecían en armas muchos de los sublevados, cuando uncatedrático de San Marcos se atrevía, en un acto oficial y solemne a hablar de tiranía,sangrienta política y humillación, y a convertir la aparatosa ceremonia del Elogio en un medio
 
de aludir a todas las cuestiones del día y de expresar casi sin embozo las quejas de los criolloscontra el régimen colonial".Y es que, en efecto, el Elogio de Jáuregui por Baquíjano -como lo reconoce el propioRiva-Agüero- es el remoto anuncio de la independencia, lo cual equivale, ciertamente, areconocer que el atrevimiento de un hombre contra el despotismo es, muchas veces, el signoradiante de que la libertad no está lejana.Baquíjano y Sánchez Carrión son evidentemente los precursores doctrinarios de, laindependencia del Perú.Iniciada en el Pela aparentemente impracticable y quimérica lucha por laindependencia nacional, brota de la pluma del Solitario de Sayán, el verbo y la voz de lademocracia peruana. Serrano de Huamachuco, Sánchez Carrión, por su ideal libertario, es lamáxima y más pura expresión del doctrinarismo republicano.A la luz de estos dos nombres, y de tantos otros, como los de Toribio Rodríguez deMendoza, de Chachapoyas, como del tacneño Francisco de Paula González Vigil, delcuzqueño Rodríguez de Arellano, del piurano Ignacio Escudero, de los Gálvez, de Pérez deTudela, de Riva-Agüero Sánchez Boquete, de los arequipeños Pacheco, Ureta y Químper,Corpancho, Manuel Pardo, del iqueño Gabino Chacaltana, fácilmente se descubre lo falaz einadmisible del concepto desdoroso que se tiene de la congénita sumisión peruana. Talcreencia es una herejía histórica. La costa, la sierra y la montaña, vale decir el Perú, estánintegralmente representados por esos nombres en su lucha contra el servilismo. Hay querecordar siempre lo que el historiador chileno Vicuña Mackenna escribió: "En ningún país deSud-América se encarnó más hondo el espíritu de rebeldía desde los primeros días de laconquista que en el Perú". En el Presidente Riva-Agüero, Vicuña reconoce, por ejemplo: "elprimer agitador del Perú y digno por tanto de un puesto ilustre entre los padres de la naciónindependiente".Y es que, a lo largo de las diversas etapas de la historia nacional, se suceden, sineclipse, los arranques de peruanos cuyas voces se alzan desde todos los ámbitos del país. Enla conquista, durante la colonia, en plena emancipación, durante la República, el espíritu derebeldía monta guardia contra el despotismo. Y ese espíritu, que bulle en todo momento ennuestra historia, es el espíritu de nuestra raza. La raza es espíritu y ese espíritu se halevantado entre nosotros condenando y pulverizando los remedos cesaristas de los mandonessin pueblo, sin coraje, sin ley.Siempre la energía del pueblo peruano, a la corta o a la larga, se ha erguido paraoponerse a la corrupción de la autocracia, hasta reducir al silencio las codiciosas loas delservilismo, perversamente alentadas desde arriba.A despecho de lo que astutamente se repite, en nuestro pueblo se asienta una tradiciónliberal. Es innegable que en el Pese afirma una tónica de aversión hostil al vasallajeimpuesto por los regímenes despóticos. Y ella tiene vigencia feliz hasta nuestros días: de allíque resulte útil exhumar, para actualizarlos, nombres de peruanos, cuyas vidas rebeldes, cuyocredo liberal, no sólo tiene permanente actualidad, sino que sirven de exhortación patriótica alsentido del deber ciudadano.Simbólicamente en las páginas dedicadas a Baquíjano, el lector encontrará la presenciade Sánchez Carrión, como estudiante, dedicando una oda a las virtudes del maestrosanmarquino. Baquíjano y Sánchez Carrión se vinculan así por la nobleza del ideal -nexo másfuerte que el de la sangre- en la medula misma de nuestra historia.Porras Barrenechea, al aludir a esta composición poética de Sánchez Carrión, dice: "Laescriben 1810, en honor de Baquíjano, el gran precursor de las ideas liberales,consagrándole la más hermosa de las admiraciones juveniles, la del amor de la libertad". "Susarengas -dice Porras- a los Virreyes no siguen la inclinada curva de servilismo prescrita por elceremonial". "A ejemplo de Baquíjano, el émulo admirado por la juventud, envuelven todas unaoculta osadía, cuando no una franca demanda por los derechos que asisten a los americanos".

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