DERECHO DEPORTIVO EN LÍNEA
ISSN: 1579-2668
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se pretende, evitando que la ejecución del acto impugnado suponga convertir a laAdministración en juez y parte.Con respecto a las medidas cautelarísimas
in audita parte
previstas en elart.136.2 de la Ley 29/98 (LJCA), se impone indicar que las principales diferenciascon respecto a las medidas generales vienen referidas a los criterios establecidospara la adopción de aquéllas y a la posibilidad de que se soliciten y acuerden antesincluso de iniciar el proceso contencioso-administrativo. Y así frente a los criteriosgenerales contenidos en el artículo 130 –el
«periculum in mora»
en relación con lavaloración circunstanciada de los intereses en conflicto–, se prevé que en lossupuestos de inactividad administrativa –no cualquiera, sino sólo en los casosprevistos en el artículo 29– y vías de hecho, la medida cautelar se adoptará salvoque se aprecie con evidencia que no se dan las situaciones previstas o la medidaocasione una perturbación grave de los intereses generales o de tercero, que seponderarán de forma circunstanciada.De ello resulta que si lo impugnado en vía jurisdiccional es un actoadministrativo (como ocurre en el presente caso con la resolución del CEDDdenegatoria de la suspensión de la ejecución de la sanción), o una disposicióngeneral, habrá que estar a los requisitos establecidos en el artículo 130 LJCA, perosi, por el contrario, lo impugnado es la inactividad administrativa o una vía dehecho de las recogidas en los artículos 29 y 30 LJCA, deberá, necesariamente,estarse a lo dispuesto en el artículo 136 LJCA, sin que sean aplicables aquéllos, porlo que en tales casos es preciso adoptar la medida cautelar solicitada, con loslímites previstos en este último artículo:
a)
El primero de dichos límites es
«que se aprecie con evidencia que no sedan las situaciones previstas en dichos artículos»
, es decir, que no estemos ante unsupuesto de inactividad administrativa o vía de hecho de las recogidas en lospreceptos citados. En tales casos no es que no proceda la medida cautelar sino quelo improcedente es el mismo recurso contencioso-administrativo cuyainadmisibilidad debería declararse al amparo de lo establecido en el apartado 3 delartículo 51 LJCA. Otra cosa es que en estos supuestos pueda darse la circunstanciade que impugnada una actuación administrativa como inactividad o como vía dehecho, no constituya tal, pero sí pueda reconducirse a un acto administrativoexpreso o, lo más frecuente, presunto. En estos casos entiendo que, igualmente,cabría reconducir la impugnación jurisdiccional a sus justos términos, lo que tendríasu proyección en el ámbito de la tutela cautelar impidiendo la aplicación del artículo136.1 LJCA, pero dando entrada al artículo 130 LJCA.
b)
El otro límite establecido en el precepto es que
«la medida ocasione unaperturbación grave de los intereses generales o de tercero, que el Juez ponderaráen forma circunstanciada»
. Con ello se trata de reproducir el límite establecido concarácter general para la adopción de las medidas cautelares respecto de actosadministrativos y disposiciones generales.Y en torno a la finalidad de estas medidas cautelarísimas hay que reseñarque buscan anticipar la decisión del Tribunal, sobre la suspensión de la ejecutividadde la actuación u omisión administrativa, a la posterior presentación del recursocontencioso-administrativo; que deberá efectuarse en el plazo de 10 días a contardesde la notificación de la adopción de las medidas cautelares como fija el propioart.116.2 LJCA, ya que de no interponerse en dicho plazo quedaránautomáticamente sin efecto las medidas acordadas, debiendo indemnizarse losdaños y perjuicios que se hayan producido con la medida cautelar.Descendiendo al supuesto del Celta de Vigo es necesario indicar que el clubgallego tenía 2 opciones: