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Palacios, Jesús - La cuestión escolar

Palacios, Jesús - La cuestión escolar

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Palacios, Jesús (1989)
 La cuestión escolar 
. Laia. Barcelona.3. La perspectiva sociopolítica del marxismo
I. Pedagogía socialista y análisis marxista de la crisis escolar II. Los autoresK. Marx y F. Engels: Las bases de la pedagogía socialistaA. Makarenko y P. Blonskij: La pedagogía soviética posrevolucionaria
A. Gramsci: Educación y hegemonía
Antes
 
de adentrarnos en el análisis del pensamiento pedagógico de Antonio Gramsci (1891-1937), es necesariohacer un comentario sobre las fuentes que hemos utilizado. De la amplia producción escrita dejada por Gramsci(sorprendente, por otra parte; considérese que en los prácticamente diez años que median entre su detención y posterior encarcelamiento, y su muerte en 1937 acumuló más de tres mil páginas manuscritas), abundan lasantologías. La más completa de las que tenemos en castellano se la debemos a Manuel Sacristán (
1)
por lo que al problema de la educación se refiere, la antología más exhaustiva es, sin duda, la de Giovani Urbani (
2)
aunque notan exhaustiva como ésta, la preparada por Mario A. Manacorda (
3)
es lo suficientemente completa como para noomitir ningún punto fundamental relativo al problema educativo tal y como se lo planteó Gramsci. Puesto que estaantología recoge los textos fundamentales que componen otras publicaciones gramscianas, por ejemplo Los
intelectuales y la organización de la cultura,
no debe extrañar que nos basemos prácticamente en ella, aunque por supuesto se tienen en cuenta textos no presentes en estas antologías y que son presentados por algunos de losestudiosos del pensamiento pedagógico de Gramsci.*Al anterior se debe añadir otro comentario, relativo al estudio que viene a continuación. Aunque quizá hubiesesido más lógico, de acuerdo con la obra de Gramsci, estructurar de otra forma este apartado, hemos preferidorespetar el criterio seguido hasta ahora y proceder de lo más general a lo más concreto, aunque ello implique queen algún momento deba «forzarse» un poco el análisis para ajustarlo a este esquema. No obstante, el esquemaadoptado tiene su lógica y, en principio, no tiene por qué ser ni más ni menos válido que otros. Debe tenerse encuenta que aquí no se pretende otra cosa que estudiar con cierto detenimiento el pensamiento pedagógico deGramsci, marcando, de manera especial, los planteamientos originales y que aportan una nueva perspectiva al problema que nos ocupa en este trabajo; si el propósito fuera más amplio, la exposición debería haberse perfiladode forma distinta, por supuesto.
 I.El lugar de los problemas pedagógicos en el pensamiento de Gramsci
Antonio Gramsci es un clásico marxista contemporáneo. Si en sus escritos apenas aparece la palabra«marxismo» se debe a que la censura carcelaria fascista le obligó a buscar expresiones «neutras» en las que secamuflasen conceptos marxistas o revolucionarios. De entre esas expresiones, la de «filosofía de la práctica» (ofilosofía de la praxis) es una de las que se han consagrado y generalizado después. De los múltiples aspectos deesta filosofía de la praxis, nos conviene resaltar aquí uno que es subrayado repetidamente por Gramsci y del que élsaca constantemente consecuencias: la unión que existe y debe existir entre teoría y práctica, entre con-ceptualización y acción; como el mismo Gramsci escribe, la filosofía de la praxis «es una filosofía que es tambiénuna política y una política que es también una filosofía» (
4)
Ello quiere decir que la filosofía de la praxis pretendeno sólo interpretar la realidad, sino también modificarla, planteándose la tarea de llevar a cabo una transformaciónque implique no a unos grupos sociales limitados, sino a extensas masas humanas. Como lo indica Gramsci, a lanecesidad de conectar teoría y praxis, la filosofía de la praxis responde negando el desarrollo de la filosofía a travésde una pura dialéctica conceptual y asumiendo la transformación de las situaciones históricas; desde este punto devista, la conquista de la realidad económica, propuesta como un objetivo prioritario de esta transformación, va másallá de esa realidad económica y abre las puertas a un nuevo hombre, a una nueva moralidad, a una libertad nueva.Si hacemos estas precisiones es porque nos interesa, de entrada, señalar la enfatización gramsciana del«momento» práctico incoado en la filosofía de la praxis. Esto es así hasta el punto de que esta enfatización puedeser considerada, como Sacristán lo hace, definitoria de la obra -y la vida- de Gramsci: «Del mismo modo que Marxno ha sido economista, ni historiador, ni filósofo, ni organizador, aunque aspectos de su "obra" se puedan catalogar académicamente como economía, historia, filosofía, organización político-social, así tampoco es Gramsci uncrítico literario, un crítico de la cultura, un filósofo o un teórico político. Y del mismo modo que para la obra deMarx es posible indicar un principio unitario -aquella "unión del movimiento obrero con la ciencia"- que reduce lasdivisiones especiales a la función de meras perspectivas de análisis provisional, así también ofrece explícitamentela obra de Gramsci el criterio con el cual acercarse a la "obra" íntegra para entenderla: es la noción de
 práctica,
integradora de todos los planos del pensamiento y de todos los planos de la conducta.»(
5)
1. El interés de Gramsci por la pedagogía
 
Grande fue la preocupación de Gramsci por los problemas educativos en general, sobre todo, aunque noexclusivamente, en los difíciles años de su «oprimida madurez» (Manacorda); esta preocupación tenía una doblemotivación: familiar, por un lado, y de investigación teórico-práctica, por otro. La constante preocupación por laeducación de sus hijos Delio y Giuliano, tan presente en las
Cartas de cárcel 
a su familia, se enlaza y entremezclacon el problema de las instituciones escolares y el de las orientaciones pedagógicas del Estado socialista. Si la preocupación por la educación de Delio y Giuliano aparece profusamente en sus cartas, Gramsci manifiestaexplícitamente su preocupación por los problemas escolares en una carta dirigida a su mujer (14-XII-31) en la quele escribe: «La cuestión escolar me interesa rnuchísimo»(
6);
sin duda alguna, este interés hay que verlo en su preocupación más general por la reforma intelectual y moral de la sociedad, que ocupa tantas páginas de su obra.Si a nivel «molecular» las indicaciones de Gramsci son con frecuencia concretas, precisas de detalle, a nivelgeneral su gran mérito habría que verlo, como lo hace Manacorda, en haber individualizado los verdaderos problemas y haber propuesto líneas de investigación verdaderamente positivas, así como en haber situado el problema en su justo lugar; Creemos, con Manacorda, que la investigación de Gramsci tiene «esa verdaderaconcreción que consiste no en el diseño de tal o cual esquema didáctico u organizativo, sino en. la comprensión dela complejidad de los problemas pedagógicos en el conjunto de los problemas culturales y políticos, inherentes a laconvivencia humana» (
7)
2. La crisis educativa y su marco
Una de las motivaciones del interés de Gramsci por los problemas pedagógicos hay que verla en su concienciade la crisis que atravesaba la escuela de su tiempo, a todos los niveles, crisis que debe situarse en la más ampliade la cultura burguesa, de la que la educación es un efecto; crisis, por otra parte, que se hacía evidente por doquier a través del tremendo clasismo que dominaba la organización de la escuela, pensada por los burgueses para sus hijos, y a través de la valoración misma del proceso educativo y del planteamiento de la enseñanza,abandonados por el Estado burgués a manos de burócratas que hacían y deshacían a su antojo y de ministros deeducación elegidos a tenor de la rivalidad de partidos y sin otro criterio que el de buscar la composiciónequilibrada de los gabinetes ministeriales. Crisis que alcanzaba a la misma Universidad Popular, de la queGramsci decía que no era ni universidad ni popular, que nunca había sido una institución viva que diese respuestaa necesidades populares concretas y que, viciada por su origen burgués, respondía a un confuso criterio de beneficencia y humanitarismo que confundía lo cuantitativo con lo cualitativo y que creía que era suficiente conrepartir nociones a espuertas para alimentar la avidez de cultura del pueblo.Siendo evidente la crisis del mundo de la educación, lo que interesa especialmente es, como Giovarmi Urbanilo señala, el criterio de interpretación de esa crisis, pues ese criterio se convertirá en el principio de su superación.A este respecto, «Gramsci ve en la crisis de la escuela creada por el Estado liberal el reflejo de la crisis estructuralde la sociedad y de su principio ideal-cultural. Mas precisamente, insiste en el hecho de que son las exigencias deldesarrollo técnico-productivo, con sus complejas repercusiones sociales, las que han disuelto la validez del principio pedagógico-organizativo de la "escuela tradicional" ».(
8)
El mismo Urbani ha destacado que la política es el centro de la experiencia real de Gramsci y la categoríafundamental de su pensamiento. Para comprender en su justa medida el interés de Gramsci por los problemaseducativos y culturales, hay que relacionarlos con el problema político. Siendo perfectamente consciente de que los problemas pedagógicos, lejos de ser exclusivamente problemas didácticos, están estrechamente enlazados con problemas culturales y políticos más amplios, la conexión en la obra de Gramsci entre pedagogía y política es muyestrecha, tanto como la que establece entre crisis educativa y crisis política: «La crisis del programa y de laorganización escolar -escribe Gramsci-, es decir, de la orientación general de una política de formación de losmodernos cuadros intelectuales, es en gran parte un aspecto y una complicación de la crisis orgánica máscomprensiva y general.» (
9)
Problema social y político, el de la educación no debe dejarse sólo al arbitrio de los pedagogos, pero tampoco puede confiarse para su solución en una política educativa estatal que se limite aconstruir escuelas y promulgar leyes ajenas a la realidad social y política y a las verdaderas necesidades populares.En consecuencia, la valoración gramsciana de la crisis educativa plantea el problema más amplio de la reformacultural, estrechamente ligada a la transformación sociopolítica y económica: «¿Puede haber -se pregunta Gramsci-una reforma cultural, es decir, elevación social de las capas deprimidas de la sociedad, sin una precedente reformaeconómica y un cambio en la posición social y en el mundo económico? Por eso, una reforma intelectual y moralno puede sino estar ligada a un programa de reforma económica, o más bien, el programa de reforma económica es precisamente la forma concreta con que se presenta toda reforma intelectual y moral.» (
10)
Puesto que el socialismo es, según la expresión de Gramsci, una visión integral de la vida, con una filosofía,una mística y una moral específica, es necesaria la elaboración de una cultura socialista con claros objetivossocialistas. Entre ellos, el de impedir que la cultura sea un privilegio privativo de las clases dominantes: en primer lugar, siendo los impuestos directos pagados por el proletariado, es una injusticia que las enseñanzas media ysuperior, que se pagan con esos impuestos, puedan ser frecuentadas sólo por los hijos de la burguesía; en segundolugar, es injusto que el Estado pague con el dinero de todos la enseñanza de los hijos mediocres de la (burguesía yexcluya a los hijos capaces de los proletarios. Otro objetivo de la educación socialista, otro problema que deberesolver, es el del papel del intelectual en la nueva cultura, en especial en su relación con las masas nointelectuales, o, para expresarlo en términos más próximos al planteamiento gramsciano, con las masas no
 
 profesionalmente intelectuales (tal como lo ve E. Garin, este es uno de los grandes problemas de Gramsci: «el de lacultura y del hombre de cultura en la vida política, especialmente, el problema de la posición que ocupa elintelectual en la batalla por el socialismo y cómo debe entenderse el trabajo intelectual; más aún, desde qué perspectivas hay que ver el nexo entre las fuerzas reales, las relaciones sociales históricamente determinadas, y lasideas, concepciones del mundo, elaboraciones teóricas» (
11
); el desnivel existente entre los intelectuales y lasmasas debe ser un problema cuya solución tiene que buscarse prioritariamente. Las contaminaciones delindustrialismo en el campo de la educación constituyen otra fuente de preocupaciones; y no sólo porque elindustrialismo provoca la «maquinación» del trabajador, como Gramsci la denomina queriendo resaltar elembrutecimiento a que se ve condenado el obrero en manos de la industria, sino también porque el maquinismo loha invadido todo, hasta la «organización científica incluso del trabajo intelectua1»
12
) Problemas no menos gravesque se plantean a la organización de una cultura y una educación socialistas son los del concepto mismo deeducación, los de la organización de la escuela y la enseñanza, los de la relación entre la escuela y el trabajo, etc.,cuestiones todas en las que después nos centraremos. Lo que quisiéramos dejar establecido ya desde aquí es elámbito en el que, según Gramsci, hay que situarse para buscar las soluciones y trazar las directrices. Una veznegadas, como hemos visto antes, las posibilidades de los pedagogos y de la burocracia estatal para dar respuesta atodas estas cuestiones, ¿dónde sitúa Gramsci la capacidad y la responsabilidad del cambio? Según él, «el problemaescolar (como por lo demás cualquier otro problema que concierne a una actividad general del Estado, a unafunción necesaria de la sociedad) debe estudiarse como perteneciente a la esfera de acción del Estado de losConsejos obreros y campesinos».(
13)
Como el mismo Gramsci precisa en otro lugar (en el que se sirve de laexpresión «moderno Príncipe» para referirse al partido político y al Estado de los Consejos, nueva metáforaimpuesta por la obtusa censura de la cárcel),«el moderno Príncipe debe y no puede no ser el portavoz Y elorganizador de una reforma intelectual y moral, lo cual significa además crear el terreno para un desarrollo ulterior de la voluntad colectiva nacional-popular hacia el cumplimiento de una forma superior y total de civilizaciónmoderna».(
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Este es, en nuestra opinión, el marco en el que debe situarse la preocupación de Gramsci por los problemas pedagógicos y educativos. Por lo hasta aquí escrito es posible que se haya hecho ya evidente que, en últimotérmino, de lo que se trata es de crear una nueva política y una nueva pedagogía de acuerdo con las auténticasnecesidades de la sociedad; se trata, en definitiva, de crear una «alternativa pedagógica», una, escuela alternativa proyectada hacia una sociedad alternativa. Hay que ver en esta tentativa el empeño gramsciano en la política y enla práctica, empeño que, como hemos señalado, caracteriza su pensamiento y su vida.
 II Cultura, intelectuales y «bloque histórico»
De entre los problemas que antes hemos señalado como motivo de reflexión y búsqueda, vamos a tratar aquíalgunos de los que son más de estructura general, reservando para los puntos siguientes los que se refieren ya a problemas más concretos de educación y de contenidos y organización de la enseñanza. Las cuestiones que nos proponemos examinar en este punto constituyen una de las preocupaciones centrales del pensamiento de Gramsci ytienen una indudable trascendencia, tanto desde el punto de vista del análisis como desde el punto de vista táctico y programático.1. La culturaLa preocupación de Gramsci por buscar una respuesta a las necesidades y demandas culturales de las clasestrabajadoras, del movimiento obrero, le obliga a empeñarse en la búsqueda de una cultura nueva que llegue aconvertirse en hegemónica, es decir, que llegue a desbancar a la vieja cultura producto del Estado burgués. Lo primero es romper con el significado del concepto mismo, con lo que la palabra cultura representa en ese Estado yredefinir el término de acuerdo con los objetivos propuestos: «hay que deshabituarse y dejar de concebir la culturacomo saber enciclopédico, en el que tan sólo se ve al hombre bajo la forma del recipiente que hay que llenar yatiborrar de datos empíricos, de hechos mortificantes y sin hilvanar que él podrá después encasillar en su cerebrocomo en las columnas de un diccionario para después poder responder, en cada ocasión, a los distintos estímulosdel mundo externo (...). La cultura es algo muy distinto. Es organización, disciplina del propio yo interior, es tomade posición de la propia personalidad, es conquista de una conciencia superior, por la cual se llega a comprender el propio valor histórico, la propia función en la vida, los propios derechos y deberes».
15
El viejo conceptomecanicista de cultura no era sino un elemento más de los que marginaban a una parte de la población mientras privilegiaba a otra; es el caso del «estudiantillo que sabe algo de latín y de historia» o el caso del «abogadillo queha logrado arrancar su título a la desgana y a la situación de "coladera" universitaria», citados ambos por Gramscien el mismo pasaje en que ha definido la cultura; el estudiante o el abogado así equipados se consideran superiores,distintos y todo porque son capaces de crear, con su barniz de inteligencia, una distancia entre ellos y los demás; pero esto, concluye Gramsci, no es cultura, sino pedantería. Esta falsa cultura debe ser completamente eliminadaen una concepción socialista de la cultura que, como tal, debe estar fundamentada sobre la esencial igualdad de loshombres y que debe ser el fundamento de una futura república democrática.La definición gramsciana de cultura enfatiza otros aspectos. El primero de ellos es el de la formación yrobustecimiento del yo, el de la afirmación de la personalidad; a este propósito, Gramsci escribe: «El supremo problema de la cultura consiste en adueñarse de nuestro propio yo trascendental, en ser, al mismo tiempo, el yo demi propio yo (...). Si no nos comprendemos perfectamente a nosotros mismos, no podremos conoce

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