aferra firmemente al timón y, a pesar del viento y de las olas,endereza el rumbo y lleva la nave a buen puerto, luego de haberledicho a cada uno de sus marineros cuál era el lugar que lecorrespondía en la ardua situación que se debía afrontar.Es el que se torna
“útil”, “valioso”, casi “imprescindible”…
Es el que lo abarca todo, el que está en todo; el que es
“patrón” y “sota”
de su institución.Es el que
“transmite amor”
por la obra educativa que tiene ensus manos.Es el que está
“consciente”
de sus valores; el que sabe lo quees capaz de brindar; el que se juega continuamente por las causasnobles; el que cree en la grandeza de la educación; el que se entregacontinuamente a su misión; el que soporta todo (aun las“cachetadas”) y es capaz de volver a empezar…Es también el que, siempre de pie, vela por la continuación de suobra educativa y, en consecuencia, la proyecta, como un amplioabanico hacia muy diversos ambientes, y la envía hacia el futurorenovándola y mejorándola.Es
“recio” y “valiente”
, porque si siempre fue necesariodestacarse por el recto accionar, hoy lo es más que nunca, frente a lascontrovertidas situaciones sociales que nos toca vivir.Es el que
“inspira” respeto
, porque ha sabido respetar antes atodos, sin excepción.Es el que tiene
“palabras para todos”
, a pesar de que aveces no las tuviera para sí mismo (o cree que no las tiene para sí).Es el que puede
“escuchar”, “aconsejar”, “orientar”,“ayudar”, “tender la mano”;
el que se planta cuando debe decir “NO”, pero lo hace con un gesto de fraternal humanidad.Pero, al mismo tiempo, es el que sabe decir
“SI”
cuando sienteque puede hacerlo.Es el que está “convencido” de que en su establecimiento es
el “padre” de sus alumnos, el “hermano mayor” de sus profesores, el “amigo” de todos. Y lo más grande es cuando losdemás lo sienten así.
Es el
“primero”
en llegar y el último en retirarse.
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