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Estudios Políticos No. 26. Medellín, enero-junio 2005
Panamá, lo cual sumado a la aceleración de la modernización y la consolidación deEstados Unidos (una excolonia del continente americano, al igual que Colombia),como punto de comparación, provocó un movimiento de re-imaginación de la nación,apoyado en buena medida en la apropiación de las prácticas y los saberes conside-rados modernos, en especial los ligados a la biología y la medicina.
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A pesar de las ambigüedades que lo moderno suscitaba, dicha noción simbolizóuna nueva era, una ruptura con ese país viejo y tradicional que se había desangradorepetidamente durante el siglo XIX y que había permanecido inmóvil ante sudesmembración. Se trataba entonces de proyectarse ante el futuro, mediante el apoyode saberes y prácticas legitimadas por la ciencia. Sin embargo, la pregunta por lacapacidad de progreso de la población colombiana rondaba permanentemente, ydaba lugar a un doble movimiento: el salto a la modernidad representado por laurbanización, la industrialización y el cese de las guerras civiles; y la preocupación porla defectuosa constitución psíquica, moral y física de los colombianos como causa delos males sociales, intelectuales, económicos y políticos de la república.Dentro de este marco intelectual, la conformación de una nación moderna ycivilizada, con una población considerada bárbara, infantil y enferma, era una tareapoco menos que imposible. Es en este contexto donde surge la polémica sobre ladegeneración de la(s) raza(s) en Colombia.
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comportamiento individual por la pertenencia racial, la utilización de una escala jerárquicaúnica para valorar las diferentes razas y la necesidad de actuar políticamente a partir delsaber adquirido sobre éstas. Al respecto véase: Tzvetan Todorov.
Nosotros y los otros. Reflexión sobre la diversidad humana.
México, Siglo XXI, 2000, pp. 115-119.7Estas ciencias aportaron un lenguaje para pensar la nación en términos raciales, pero nomarcaron su origen puesto que numerosos intelectuales del siglo XIX, como Pedro FermínVargas, Salvador Camacho Roldán, José María Samper, Sergio Arboleda, entre otroshabían hecho planteamientos en este sentido, sin recurrir a la autoridad científica. Véase:Jaime Urueña. “La idea de heterogeneidad racial en el pensamiento político colombiano:una mirada histórica”.
Análisis Político
,
22, Bogotá, Instituto de Estudios Políticos yRelaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia, 1994; Raúl DaríoLopera Álvarez.
Acercamiento al determinismo biológico de las razas en el pensamiento político colombiano. Una mirada desde la historia de la biología
. Monografía para optar altítulo de historiador. Medellín, Universidad Nacional de Colombia, 2002.8Como definición operativa entendemos por raza una noción descriptiva que se refiere acómo se clasifican o se autoclasifican algunos agentes sociales colectivos o individuales.La raza es, pues, con más o menos matices, un modo en el cual los miembros de unasociedad perciben las diferencias entre los grupos y construyen, por ende, fronteras entreestos basándose principalmente en lo fenotípico, pero utilizando, no en pocas ocasiones,distinciones de clase, género, geografía, etc.
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