Naturaleza Cosmica
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no lo hubiera perturbado en absoluto. Algo completamente distinto pasa cuando se pone el pie a
secar al sol. Éste proyecta una sombra justo detrás, lo que quiere decir que el flujo de luz se ha
dividido, pero no ha vuelto a reunirse. "Si la luz volviera a juntarse detrás de un objeto, mirando
hacia él se vería la imagen del fondo sin perturbaciones", explica Leonhardt. Los ojos de los
observadores percibirián una imagen idéntica a la que la luz transportaba antes de chocar con el
objeto. "Gracias a los metamateriales se podría hacer que la luz fluyera alrededor de un cuerpo
como si fuera agua. De esta manera, se volvería invisible"
Así describen su descubrimiento John Pendry, David Schurig y David Smith, han desarrollado una
nueva técnica de invisibilidad.
Complicados juegos de luces y espejos.
La idea de doblar un rayo de luz no es una fantasía de ciencia ficción. Alrededor del año 1000, un
matematico de la corte de Bagdad llamado Ibn Sahl se dedicaba apasionadamente al estudio de los
espejos y las esferas de cristal. En 984, sintetizó sus conclusiones en el tratado De los espejos y las
esferas de cristal. En 984, sintetizó sus conclusiones en el tratado De los espejos ustorios y las
lentes. A causa de las vicisitudes de la Edad Media, desaparecieron casi todas las copias del
manuscrito y los conocimientos contenidos en él se perdieron.
Diez siglos más tarde, en 1990 el historiador egipcio Roshdi Rashed tuvo la oportunidad de hojear
un texto de Ibn Sahl en la Biblioteca de Teherán. Al llegar a la séptima hoja, topó con un dibujo
sorprendente. Éste representaba un rayo luminoso que cambiaba de dirección cuando pasaba del
aire a una bola de cristal. Se trataba nada menos que de un modo de deformar la luz, un fenómeno
que hoy es bien conocido.
El dibujo de Ibn Sahl es el primer ejemplo de un estudio sobre cómo varía la trayectoria de un haz
de luz.
En la naturaleza, un rayo puede cambiar de dirección muy a menudo. Este hecho explica, por
ejemplo, la muy común experiencia de la cucharilla rota. Cuando ésta se pone en un vaso medio
lleno de agua parece partida en dos trozos, uno en el aire y otro en el agua. En realidad, se trata de
una ilusión óptica. La cuchara mantiene, por supuesto, su integridad; lo que ocurre es que los rayos
de luz que la iluminan han cambiado de dirección tras pasar del aire al agua. En ella, vemos el trozo
de cucharilla con una orientación distinta porque allí los haces luminosos se inclinan en otra
dirección. La razón es lo que conocemos como refracción:
la luz interactúa con los materiales y, al pasar de uno a otro, su trayectoria puede cambiar.
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