Todo individuo libre y de buenas costumbres entiende, y así lo entendimos todas laspersonas que laboramos y los que aún laboran en La Corte, que siendo Ella el ÓrganoComunitario del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) a quien le estáconfiada la misión de asegurar el respeto del derecho, su interpretación, aplicación ycumplimiento de todos los tratados, leyes y sentencias, tanto en el ámbito comunitarioregional como nacional de los Estados miembros del SICA, cumpliría con sus obligaciones ylas funciones atribuidas, pero la cosa no fue así ya que pasó por alto el deber y graveresponsabilidad de adoptar todos aquellos medios necesarios que de alguna maneragarantizaran la seguridad social de sus empleados, protección laboral contemplada entodos los países centroamericanos miembros del SICA, así como en instrumentosinternacionales, tanto de la OEA como de la ONU, instrumentos que tienen carácteruniversal.Pues bien, aquella primera administración, durante la segunda Presidencia del Dr.
JorgeAntonio Giammattei
(octubre del 2000/octubre 2001), “instó” a todos sus funcionarios
internacionales, personal administrativo y de apoyo
de La Corte a “registrarnos” de
manera voluntaria al Seguro Facultativo de Seguridad Social a fin de garantizarnosnuestras pensiones ya fuera por invalidez, vejez o muerte pero, el grave inconvenientecon el que nos vimos todos los empleados fue que la CCJ, en su calidad de la
“empleadora” o “parte patronal”, no desembolsaría absolutamente ningún centavo para
el pago del Seguro Social por lo que el aporte total debería correr por parte de cada unode los empleados del Tribunal.Tal situación originó descontento generalizado entre el personal de la CCJ lo que condujoa que uno de sus empleados se quejara ante el Ministerio del Trabajo de la República deNicaragua, lo que conllevó la visita de un Inspector de dicha Secretaría de Estado.A los requerimientos del funcionario laboral, el Director de Administración y Finanzas de laCCJ,
Juan Abner Solís
, siguiendo instrucciones superiores alegó “inmunidad”, por lo cual el
delegado del Ministerio del Trabajo optó por retirarse sin hacer las averiguaciones delcaso, ni siquiera
asegurarse si la “inmunidad” alegada se concede en beneficio de las
Instituciones o de las personas con el fin de garantizar el desempeño eficaz de lasfunciones o si lo expresado por el Administrador de La Corte era verdad.Ante la inminencia de un escándalo a nivel centroamericano, los magistrados decidieronaprobar el 23 de abril del 2002 el
ACUERDO DE PENSIONES O BENEFICIO POR RETIRO DELOS MAGISTRADOS, FUNCIONARIOS Y PERSONAL DE APOYO
del Tribunal el cual constaen el Acta número 234.
Ya que me imagino que han revisado el texto del Acuerdo de Pensiones mencionado,vamos ha hacer un ejercicio que resultará sumamente interesante a partir del sueldodevengado por cada magistrado de la CCJ. Veamos: