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1_ Las Sanciones Disciplinarias Penitenciarias

1_ Las Sanciones Disciplinarias Penitenciarias

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03/12/2013

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ILas sanciones disciplinarias penitenciarias y su debido control jurisdiccionalMarco de análisis:
Legislación, jurisprudencia y doctrina variados.
Ponentes
: Claudio A. Brun y Romina Sette.
§1.- Introducción.-
El sujeto que se encuentra privado de su libertad en una unidad dependiente del ServicioPenitenciario de la Provincia de Buenos Aires -tanto sea condenado o procesado-,queda sometido a las
reglas de conducta
que deben darse a conocer al momento mismode su ingreso al establecimiento carcelario.La violación de las mismas, constituye una infracción disciplinaria a la que,normalmente, le sigue una
sanción
. Este conjunto de normas y sanciones forma el
régimen disciplinario
, que se integra con el Capítulo III –sección disciplina- entre losartículos 42 al 61 de la Ley 12.256.
§2.- Concepto.-
La sanción disciplinaria puede ser definida como
aquella suspensión o restricción delos derechos reglamentarios de los internos, dispuesta por el director de unestablecimiento carcelario en virtud de las infracciones en que éstos incurren comoconsecuencia del incumplimiento de las normas de conducta que le han sido impuestaslegal y reglamentariamente.
§3.- Naturaleza Jurídica.-
No existe en la doctrina un concepto unívoco sobre la naturaleza jurídica de estapotestad disciplinaria de la administración penitenciaria, pudiéndose diferenciar tresgrandes vertientes en la materia: los que ubican la misma como parte integrante delderecho administrativo; los que entienden que pertenecen al derecho penal; y porúltimo, los que afirman su naturaleza
sui generis
.La primera postura, presenta la sanción disciplinaria como una restricción puramenteadministrativa, propia de la función que desempeña la autoridad penitenciaria.Y ello se explica atento que la ejecución como etapa eventual del proceso penal, resulta jurisdiccional pero combinándose dentro de la misma, elementos administrativos sujetosal control judicial.
 
Indiscutiblemente es jurisdiccional la condena judicial impuesta por un órgano de juicio, como asimismo la orden de detención y el control sobre la extensión y extinciónde la pena, o la suspensión de su cumplimiento efectivo.Empero, el cumplimiento material de la privación de la libertad en cuanto está reguladopor el derecho penitenciario y los reglamentos carcelarios, es de naturalezaadministrativa. Sin embargo, los actos de los funcionarios de la administración debenestar sujetos al control jurisdiccional, pudiendo el juez revisarlos cuando los mismosimporten un agravamiento indebido de la pena impuesta o una violación de las normasadministrativas que rigen el encarcelamiento o la sustracción del detenido del ámbito deefectiva disposición del juez.Coincidiremos con los lineamientos de la tercer postura, puesto que las sancionesdisciplinarias poseen una naturaleza jurídica especial dada por su participación dentrode un sistema sancionador específico en el cual coexisten una especial relación desujeción entre el interno y la autoridad penitenciaria que las impone mediando siempreel objetivo y fin principal de la adecuada
“reinserción social”
que debe lograrse alcanceel interno (Art. 4 Ley 12.256). Ello, sumado a las circunstancias particulares en que sematerializan estos institutos, otorgan a las sanciones disciplinarias una naturaleza jurídica independiente e inabarcable por cualquier otra rama del derecho.
§4.- Marco legal aplicable.-
En nuestro país, el principal instrumento legal destinado a reglar la ejecución de la penaprivativa de libertad es la ley 24.660, publicada en el B.O. del 16 de julio de 1996.Hacen parte de esa normativa el Reglamento de Disciplina para los Internos, decreto n°18/97, publicado en el B. O. del 14 de enero de 1997, y el Reglamento de lasModalidades Básicas de Ejecución, decreto n° 396/99, publicado en el B. O. del 5 demayo de 1999.Asimismo, en dicho plexo normativo encontramos todo lo relativo a la materia que aquí nos interesa, vale decir, el régimen disciplinario, con su poderosa proyección en elrégimen de ejecución penal, y, muy escuetamente expuesto, el rol de contralor jurisdiccional respecto a tal sistema.La ley 24.660, tal como lo señala en su artículo 229, resulta complementaria del CódigoPenal, sin perjuicio de lo cual, algunas provincias la han incorporado expresamente,mediante las respectivas leyes provinciales- ej.: Entre Ríos, al sancionar la ley
 
provincial 9117 o Santa Fe, a través de su ley 11551; y San Juan, en virtud de la ley6883.En el caso de la provincia de Buenos Aires, encontramos la ley Nro. 12.256, quereglamenta la ejecución de las penas; sin embargo, la misma no quita operatividad a laley nacional Nro. 24.660 en dicha jurisdicción, para el caso de que ésta resulte másbeneficiosa al caso en análisis que la normativa local.Como es sabido, la ley de ejecución de las penas privativas de libertad estatuye unrégimen progresivo de ejecución de dichas penas, otorgando al sujeto condenado laposibilidad de lograr que las condiciones de su encarcelamiento y las privaciones yrestricciones a sus derechos se atenúen progresivamente durante el lapso decumplimiento de la condena.Consecuente con ese propósito de reinserción social, el texto orienta a un objetivopreciso, consistente en
que el penado cumpla en libertad la última etapa de su condena,
 en sintonía con lo dispuesto en el artículo 5, numeral 6° de la Convención Americanasobre Derechos Humanos, y con la regla 56 y subsiguientes de las Reglas Mínimas parael Tratamiento de los Reclusos, adoptadas en el Primer Congreso de las NacionesUnidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, llevado a cabo enGinebra en el año 1955, y por el Consejo Económico y Social de esa Organizaciónmediante las resoluciones 663C (XXIV) del 31 de julio de 1957 y 2076 (LXII) del 13 demayo de 1977.Durante el período de encierro, tanto el ingreso a cada etapa de tratamiento como losavances o retrocesos del sujeto dependerán, en buena medida, de la interacción entre elinterno y el personal del instituto en que le corresponda sobrellevar su condena.Esta fase de confianza a conseguir, consiste en otorgar al interno una autodeterminacióncreciente, en miras a evaluar en qué medida ha podido introyectar los valores esencialespara una convivencia social adecuada, de conformidad con la ejecución del programa detratamiento oportunamente indicado. Y, si no fuera suficiente con lo expuesto, piénseseen la trascendencia del rol de dicha autoridad penitenciaria durante la fase de confianzaque –como sabemos-, consiste en otorgar al interno un creciente margen deautodominio, con el objeto de evaluar en qué medida ha logrado internalizar los valoresestimados como esenciales para arribar a una convivencia social adecuada. Por ello,cada paso en ese largo y sinuoso camino hacia el autogobierno del penado, dependeráde la decisión del funcionario administrativo de turno.

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