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Zachry International v. Tribunal Superior

Zachry International v. Tribunal Superior

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Zachry International of Puerto Rico, Inc., peticion-aria v. Tribunal Superior de Puerto Rico, Sala dePonce, Hon. Felipe Ortiz Ortiz, Juez, demandado;Hon. Luis F. Silva Recio, Secretario del Trabajo, enrepresentación y para beneficio de Gloria M. Araudy Otras, querellante y recurrido.Zachry International of Puerto Rico, Inc., peticion-ariav.Tribunal Superior de Puerto Rico, Sala de Ponce,Hon. Felipe Ortiz Ortiz, Juez, demandado; Hon.Luis F. Silva Recio, Secretario del Trabajo, enrepresentación y para beneficio de Gloria M. Araudy Otras, querellante y recurrido.Número: O-74-437Resuelto: 23 de octubre de 1975OCT 23, 1975En El Tribunal Supremo De Puerto Rico.Peticiónde Certiorari para revisar una Resoluciónde Felipe Ortiz Ortiz, J. (Ponce) declarando sinlugar una moción solicitando una sentencia sumariaa favor de la querellada y aquí peticionaria. Se dictaSentencia Sumaria Parcial declarando inconstitu-cional la disposición de la Ley Núm. 105 de 6 de junio de 1967 con relación a la limitación referenteal descanso después de las cuatro horas de trabajode una mujer obrera, y se devuelve el caso altribunal de instancia para que determine, previaoportunidad a las partes, si subsiste fundamento porla cual no deba desestimarse totalmente la querella.Rafael Rodríguez Lebrón, abogado de la peticion-aria; Benjamín Acevedo Defilló, Angel AlfonsoColón y Fernando Román Concepción, abogados delas querellantes y del Secretario del Trabajo.El Juez Asociado Señor Negrón García emitió laopinión del Tribunal.
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Como custodios y guardianes máximos denuestra Constitución nos incumbe considerar el re-clamo de inconstitucionalidad invocado por la en-tidad peticionaria Zachry International of PuertoRico, Inc., fundado en que las disposiciones conten-idas en la Ley Núm. 105 de 6 de junio de 1967 (29LPRA sec.458),FN1relativas a las condiciones deltrabajo durante
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horas de almuerzo paramujeres obreras, según interpretadas y aplicadaspor el Secretario del Trabajo, infringen el preceptoconstitucional recogido en la Sec. 1 del Art. II de laConstitución del Estado Libre Asociado de PuertoRico--Carta de Derechos--que prohíbe discrimen al-guno por motivo de sexo.FN2El Tribunal Superior, Sala de Ponce, se negó adesestimar mediante sentencia sumaria la querellaincoada contra la peticionaria por el Secretario delTrabajo de Puerto Rico en representación de diez(10) obreras reclamando la suma total de $9,082.30por trabajo realizado dentro del período para tomaralimentos.La norma de no pasar juicio sobre planteamientosconstitucionales, excepto cuando ello sea necesario,nos obliga a examinar dos aspectos de índole pro-cesal, a saber, la procedencia, como mecanismo, dela sentencia sumaria y la capacidad (standing) de larecurrente para impugnar la ley citada por unos fun-damentos específicos que correspondería alegar deordinario, a otras personas.Sobre el primer aspecto, concluimos que la ilus-trada sala de instancia erró al no estimar la solicitudde sentencia sumaria como un vehículo procesal ad-ecuado y apropiado. La parte querellante nocontrovirtió los hechos jurados presentados por lapeticionaria en apoyo de su moción, sino que seconcretó a formular una oposición sin declaraciones juradas, aduciendo la existencia de controversia porhaberse incorporado a la moción de sentenciasumaria la contestación a la querella y haber laquerellada negado
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responsabilidad al cumplir‘... bien y fielmente todas sus responsabilidades104 D.P.R. 267 FOR EDUCATIONAL USE ONLY Page 1© 2010 Thomson Reuters. No Claim to Orig. US Gov. Works.
 
comopatrono....‘FN3Los autos ante nuestraconsideración revelan que el producto neto y finalsometido con la solicitud de sentencia sumariaconstituía un planteamiento estricto de derecho,siendo apropiado que el tribunal a quo lo consider-ara a través de dicho mecanismo:Lasanta Piñero v.Retto, Inc., 100 D.P.R. 694 (1972);Viuda de Viera v. Tribunal Superior, 93 D.P.R. 503 (1966);Roth v. Lugo, 87 D.P.R. 386 (1963); García v.Figueroa, 85 D.P.R. 257 (1962);Piñeiro v. Sucn. A. Cortés, 83 D.P.R. 685 (1961).El segundo aspecto representa una nueva dimensióna la doctrina expuesta enE.L.A. v. Aguayo,80D.P.R. 552 (1958), en donde resolvimos quenuestra facultad de revisar la constitucionalidad delas leyes lo ha de ser ejercida dentro de loslímites de una controversia real y efectiva entrepartes opuestas interesadas en obtener un remediodeterminante a sus relaciones judicas. Taldimensión se refiere a la regla general de que un lit-igante no puede impugnar la constitucionalidad deuna ley aduciendo que la misma infringe losderechos constitucionales de terceras personas queno son parte en la acción. Esta regla, corolario deuna política de abstención judicial establecida conmiras a evitar dictámenes sobre cuestiones constitu-cionales que resultan académicas o en abstracto, hasido objeto de previa interpretación y prevalece enla jurisdicción federal. Sin embargo, comoexcepción a la misma y cuando concurren ciertascircunstancias, se ha reconocido a un litigante lafacultad de reclamar los derechos constitucionalesde terceros.
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Anivel del Tribunal Supremo federal, loscasos normativos más sobresalientes sonTileston v.Ullman, 318 U.S. 44 (1943);Barrows v. Jackson, 346 U.S. 249 (1953); yN.A.A.C.P. v. Alabama, ex rel. Patterson, 357 U.S. 449 (1958).FN4Estos casos reflejan los factores y criterios esen-ciales que justifican el reconocimiento de capacidad jurídica (standing) a un litigante para cuestionar laconstitucionalidad de una ley o de una actuaciónadministrativa al amparo de los derechos de tercer-as personas. Un distinguido estudioso del derechoconstitucional federal, a comienzos de la década de1960, resumía tales factores del siguiente modo:‘Existen cuatro factores que el Tribunal toma encuenta al determinar la capacidad para invocar losderechos de otros: (1) el interés del litigante; (2) lanaturaleza del derecho invocado; (3) la relación ex-istente entre el litigante y las terceras personas; y(4) la factibilidad de que los terceros puedan hacervaler tales derechos en una acción independiente y... [u]na decisión concediendo o negando capacidaden un caso en particular dependerá de la existenciao no de tales factores.‘ Sedler, Standing to AssertConstitutional Jus Tertii in the Supreme Court,71Yale L.J. 599, 627 (1962). (Traducción nuestra.)
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La doctrina ha continuado bajo análisis ensituaciones en que el interés dellitiganteFN5esmanifiesta. Si bien existe una tendencia de tratarcon menos rigurosidad los requisitos sobre capacid-ad jurídica (standing) engeneral,FN6la doctrina re-specto a la oportunidad de plantear derechos de ter-ceros permanece en una zona de penumbra, pro-ducto de la fluctuación entre los casos extremos deTileston, supra, y Barrows, supra. No obstante, elprincipio rector es que el tribunal ejercitará sudiscreción en uno u otro sentido, dependiendo de latrascendencia del derecho afectado y la importanciade los intereses en conflicto.Los últimos pronunciamientos sobre la doctrina quedestacan la importancia de los factores a ser consid-erados, están comprendidos en los casos deWarthv. Seldin, 45 L.Ed.2d 343,a las págs. 354-356(1975);Moose Lodge No. 107 v. Irvis, 407 U.S.163,a la pág. 166 (1972);Eisenstadt v. Baird, 405U.S. 438,a las págs. 443-446 (1972). En Eisen-stadt, supra, se le permitió al apelante abogar por elderecho de las personas solteras a tener acceso acontraceptivos. El Tribunal manifestó:‘De cualquier modo, más importante que la nat-uraleza de la relación existente entre el litigante yaquellos cuyos derechos intenta hacer valer es elimpacto de la litigación en los intereses de los ter-ceros.‘ Pág. 445. (Traducción nuestra.)104 D.P.R. 267 FOR EDUCATIONAL USE ONLY Page 2© 2010 Thomson Reuters. No Claim to Orig. US Gov. Works.
 
En Moose Lodge No. 107, supra, se atacó lapolítica discriminatoria de una
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fraternidadprivada, que poseía una licencia estatal, bajo el fun-damento de no atender, servir y aceptar comomiembros a personas de la raza negra. El Tribunal,no obstante reconocer la capacidad del peticionario(persona de dicha raza) para cuestionar los dosprimeros extremos, en cuanto al último resuelve losiguiente:
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‘Si bien esta Corte ha decidido que en situa-ciones excepcionales una parte agraviada puededescansar en los derechos constitucionales de ter-ceras personas para la obtención de remedio,Bar-rows v. Jackson, 346 U.S. 249 (1953), en este casoel demandado no fue agraviado por la política desocios de Moose Lodge pues nunca gestionó su in-greso.Pág. 166. (Traducción nuestra.) VéaseUnited States v. SCRAP, 412 U.S. 669 (1973).En el caso de Warth, supra, se alegaba que una or-denanza municipal tenía el efecto de discriminarcontra las personas pobres, de ingresos moderados,y pertenecientes a grupos raciales o étnicos minorit-arios, al ponérseles obstáculos para la construcciónde viviendas de bajo costo. El Tribunal hace unarecopilación de la doctrina de capacidad jurídica(standing), con especial énfasis en el problema delos derechos de terceros, y concluye que los peti-cionarios--quienes acudieron a la corte en calidadde personas de ingresos bajos y moderados y comomiembros de grupos raciales o étnicos minoritariosatacando la constitucionalidad de la ordenanza--carecían de capacidad para demandar. Sobre lacuestión que nos ocupa se señala nuevamente:‘En algunas circunstancias, las consideracionescontrapuestas pesan más que las preocupacionesusuales subyacentes de ejercitar el poder judicialcuando el remedio reclamado descansa en losderechos legales de terceros.... En tales ocasiones,la corte ha encontrado, en efecto, que la disposiciónconstitucional o estatutaria envuelta conlleva unacausa de acción en favor del demandante.‘ Pág.356. (Traducción nuestra.)Estamos convencidos de que debemos incorporar anuestro acervo jurisprudencial las normas y factoresinformados en la doctrina expuesta por
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ser lasmismas compatibles con las normas expuestas enE.L.A. v. Aguayo, supra, y estar acordes con lamisión constitucional de este tribunal en la estruc-tura de Gobierno prevaleciente. No obstante, porconstituir una norma de excepción al método de ad- judicar hasta ahora seguido por este Tribunal conrespecto a cuestiones constitucionales, las situa-ciones en que se invoque esta norma han de satis-facer con la más rigurosa exigencia los cuatro ele-mentos o factores determinantes de capacidad queantes hemos apuntado.Aplicada la doctrina al caso de autos, resolvemosque concurren los factores necesarios para que re-conozcamos capacidad jurídica a la peticionariapara reclamar la inconstitucionalidad de la ley quenos ocupa. A tal efecto, ésta no sólo tiene capacid-ad para demandar, sino que habiendo sido de-mandada, está expuesta a la contingencia real de sercondenada a una sentencia de $9,082.30; invoca laprotección de derechos de preeminencia en la jerarquía constitucional puertorriqueña; si bienentre la peticionaria y los querellantes existe unarelación de patrono y empleado, se reclamanderechos que de ser reconocidos, trascienden lasimple existencia de dicho vínculo; y aun cuandolos tribunales están disponibles para que se planteela inconstitucionalidad de la ley, resulta dudoso queaquellas obreras que se están beneficiando de lamisma acudan a impugnarla, a la par que es difícilque una mujer desempleada pueda establecer elnexo entre su condición de desempleo y la ley quenos ocupa.
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Estos factores, unidos al interés público quereviste la cuestión, inclinan favorablemente la bal-anza respecto a la capacidad de la peticionaria parainvocar y plantear la inconstitucionalidad de la ley.Superados estos extremos, pasemos a considerar lamédula del recurso. La disposición de la ley quenos ocupa provee que ninguna mujer trabajará encada período de trabajo diario anterior y posterior al104 D.P.R. 267 FOR EDUCATIONAL USE ONLY Page 3© 2010 Thomson Reuters. No Claim to Orig. US Gov. Works.

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