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Osvaldo Baigorria - El amor libre

 
 
 
 
 
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Compilación de textos acerca del amor libre, la unión de Eros y Anarquía.

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07/13/2008

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A raíz de su somero estudio sobre el matrimonio standard,le adjunto el Prólogo del libro de Carmen /Dinoseta/ en la cual vuelca en sus páginas, una nueva forma de hacer el amor con su adorado esposo... aun en la distancia... El erotismo de Carmen (Dinoseta) (PRIMERA PARTE) La historia del arte presentó el acto sexual desde la mirada del hombre, la artista hispana con la sinceridad de sus relatos fluidos da un giro copernicano El acto sexual es un tema sorprendentemente raro en el arte. Me refiero al acto en sí, no a las diversas formas corteses del deseo y las estimulaciones que lo preceden y rodean. Por supuesto, las segundas han sido un asunto pictórico frecuente. En verdad, ciertos países han concentrado sus recursos estéticos en aspectos de ellas casi de manera exclusiva. Me pregunto qué sería de la creatividad francesa sin todas esas mujeres reclinadas sobre lechos y divanes; esas modistillas pobres y hermosas, con la vista recatadamente baja; esa enorme montaña de senos, nalgas y espaldas que tiene el descaro de titularse arte moderno francés. Pero es puro deseo. Nada hay en él del placer sexual concreto. Entret anto, el arte británico tendió a representar el momento posterior al acto. Las confesiones sobrecogedoramente lascivas de Spencer y Lucien Freud captaron cierta acerba melancolía poscoital. El arte de Freud siempre parece retroceder para evaluar los daños. Quien busque caricias en vez de bofetadas tendrá que recurrir a la producción masiva de desnudos de Henry Moore. Él nunca logró engañarme con sus patrañas formales, cuando decía que trabajaba sobre el límite de la abstracción. Per o eso todavía no era el acto sexual. Seguía siendo deseo. Hasta Bacon, con sus montones de tipos exhaustos en calzoncillos, no hizo más que pintar las consecuencias del acto. Sólo al toparme con la voluptuosidad suprema de los relatos de Carmen (Dinoseta), expuestas en su magnífico libro con Cds roms como complemento en donde se pueden apreciar albumenes de fotos alegóricas a sus relatos y un sin fin de vídeos del mismo cariz, me percaté de una verdad obvia acerca de este asunto: el hombre lo ve y lo siente de una manera y la mujer, de otra. Sé que suena a perogrullada. Pero el arte nunca lo advirtió con la claridad con que habría podido o debido hacerlo. La historia del arte -una invención totalmente masculina- siempre presentó y entendió el acto sexual en términos masculinos. La caza, las estimulaciones, la excitación progresiva, han sido presentadas y representadas en forma obsesiva. Pero casi todas las acometidas estéticas, salvo aquellas que recalaron en la pornografía, lo eludieron de puntillas. Resul tado: cinco siglos de evitación. Se supone que vivimos obsesionados por el acto sexual, cuando en realidad es por el perfume de la promesa sexual. Que los freudianos novatos busquen los imperativos psicológicos que rigieron esta evitación, como tema de su tesis doctoral.

10/05/2008
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.(SEGUNDA PARTE) ¿Fue la vergüenza? ¿O acaso una biología eficientísima, concentrada tan sólo en el preámbulo? Sea lo que fuere, dejó el acto sexual extrañamente ausente en el arte, sin descripciones ni evocaciones. Fue un gran agujero en nuestra estética. Carmen (Dinoseta) corrige este error con una tórrida muestra de relatos fluidos y picantes, que eluden la turbación masculina y apestan a goce sexual. Es un expresionismo abstracto apabullante, que palpita en todas sus superficies. El fruto es una exposición insólitamente táctil. Hubo años de un período de crecimiento y expansión vigorizantes, porque aquí está hoy, cuatro años después, convertida en una artista mucho más grande, montada en el resoplante corcel del caos literario, dominándolo con la destreza y decisión de una amazona. Una y otra vez, sus pinturas transcriptas en relatos fotos y videos, galopan hacia el precipicio de la confusión, pero ella siempre las sofrena a último momento. El resultado es una sucesión de imágenes salvajes y libres. Los cuadros de Carmen (Dinoseta ) – Pues de eso se trata como zumo de lo vivido luego de leerla - atrapan la sensación de lo inminente. ¡Es maravilloso! Al vaivén de las descripciones específicas se contrapone el centralismo de los ritmos. Se diría que todos los relatos son impulsados por fuerzas centrífugas, por oleadas de dispersión literaria. Aunque retorne a un territorio psicosexual poco conocido para mí, me pregunto si no son los ritmos del orgasmo femenino. Siempre tienen la energía de una explosión de estrellas; nunca la de un disparo. En suma, un asombroso debut en un mundo regido por la masculinidad. Carmen (Dinoseta)se distingue por su coraje auténtico y su exuberancia contagiosa. Carmen ha descubierto un nuevo territorio.

10/05/2008