Capítulo 9EL HECHICEROY SUMAGIA
1
Después de los trabajos de Cannon, secomprende más claramentecuáles son los mecanismos psicofisiológicos sobre los quesebasanloscasos de muerte porconjuraciónosortilegio,atestiguados en numerosasregiones:
2
un individuoconsciente de ser objeto de un maleficio, estáíntimamente persuadido,porlas más solemnes tradiciones desu grupo,de que seencuentra condenado; parientesyamigos comparten estaactitud. A partir de ese momento, la comunidadse retrae: se alejadel maldito, se conduceante élcomo si se tratase, no solo ya de unmuerto sino también de una fuente de peligro para todoel entorno; encada ocasión y en todas sus conductas, el cuerpo social sugiere lamuerte a la desdichada víctima, que no pretende ya escapara loqueconsidera su destino ineluctable. Bien pronto, por otra parte, se cele- bran en su honor los ritos sagrados que la conducirán al reino de lassombras. Brutalmente separado primero de todos sus lazos familiaresy sociales y excluido de todas las funciones y actividades por mediode las cuales tomaba conciencia de sí mismo, el individuo vuelve aencontrar esas mismas fuerzas imperiosas nuevamente conjuradas, pero sólo para borrarlo del mundo de los vivos. El hechizado cede ala acción combinada del intenso terror que experimenta, del retrai-miento súbito y total de los múltiples sistemas de referencia propor-cionados por la convivencia del grupo y finalmente de la inversiónde-cisivade estossistemasque, deindividuo vivo, sujeto dederechos yobligaciones, lo proclaman muerto, objeto detemores,ritos y prohibi-ciones. La integridad física no resiste a la disolución de la personali-dadsocial.
3
1.Publicado con igual título en
Les Temps Modernes,
año
4.°,
n. 41, 1949, páginas 3-24.2.W. B. Cannon, «"Voodoo" Death»,
American Anthropologist,
n,s, vol. XLIV,1942.3.Un indígena australiano, víctima de un encantamiento de este género enabril de 1956, fue transportado en agonía al hospital de Darwin. Colocado en un pulmón de acero y alimentado por medio de sonda, se restableció progresivamen-te, convencido de que «la magia del hombre blanco es la más poderosa», VéaseArthur Morley, en
London Sunday Times, 2
2/4/1956, pág, 11.
Leave a Comment