Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
35Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Socavones de Angustia

Socavones de Angustia

Ratings:

5.0

(3)
|Views: 13,570 |Likes:
Published by anon-422449

More info:

Published by: anon-422449 on Jul 18, 2008
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/05/2013

pdf

text

original

 
Socavones de Angustia
Fernando Ramírez VelardePrimera parteAL DECLINAR EL DIAAquel domingo tenian que recibir su paga los trabajadores de la Empresa "Maravilla". Frente a laAdministración, había un grupo de trabajadores, esperando ser llamados para recibir sus salarios.Hombres y mujeres de toda edad, aguardaban su turno.Del fondo de la Administración, una voz fuerte llamó:-!Pedro Gutiérrez!El entró.-Pedro Gutiérrez. Treinta y dos mitas. Dos bolivianos por mita.(Salarios aproximados vigentes antesde la guerra del Chaco, en moneda boliviana de l8 peniques.) Total ganado, sesenta y cuatrobolivianos. Descuentos: anticipos, veinte bolivianos; pulpería, treinta y un bolivianos. Totaldescuentos: cincuenta y un bolivianos. Saldo, trece bolivianos. !Tome!.El administrador entregó la suma indicada. Y mientras Pedro Gutiérrez salía, llamó nuevamente:-!Tiburcio Huisa!.--Luego , dirigiéndose a una persona que, se estaba sentado en un sillon, que leíaun periódico, le dijo en voz baja: Este es un buen barretero. Tal vez le convenga Don Carlos. EntróTiburcio Huisa, un hombre pequeño, pálido y flaco, con la boca abultada por una pelota de coca.El administrador pagó al barretero un saldo de diecinueve bolivianos.Después, preguntó: Don Carlos que le parece?Don Carlos era el dueño de la Empresa "Maravilla". El, le preguntó en quechua simulandoindiferencia: --Huisa, ¿Te gustaría un contrato:-Me gustaría caballeroy--contestó el hombre,-Donde pues, caballeroy?-En "La LLusca"..Pero te pagaré cuarenta bolivianos por quintal de buena ley.Huisa se puso triste. Al escuchar el ofrecimiento del contrato, pues sabia que era en "La Llusca" y sedesanimo por la oferta que le hicieron y, .dijo:-No creo caballeroy. Muy mala es "La Llusca!. Si quieres en otra parte podría agarrar un contrato.--No seas cobarde. Vas a ganar mucha plata- replicó el propietario.-La veta está muy ancha, conmetal puro. Aceptá, no seas tonto.-No caballeroy- repitió Huisa moviendo la cabeza, muchos han muerto ahi. En otra parte si.Don Carlos se puso furioso y contesto:-¿Y chola más no quisieras?...!Sal de aquí indio bruto si no quieres que te muela a patadas!Maricón, cobarde...El Administrador gritó el siguiente nombre y volvió a dirigirse a su patrón:-Este tambien es bueno, don Carlos.Entro un hombre simpatico moreno y de constitución atletica, con mirada inteligente y sonrisaamable. Después de tomar un saldo de veintitrés bolivianos, recibió la misma oferta:-Chuquimia, ¿te gustaría un contrato?Y dio la misma respuesta: --Me gustaria patrón. ¿Donde?-En "La Llusca". Cuarenta pesos por quintal y ese porque te quiero, pues a otros no les pagaría nitreinta. la veta está hermosa y ganarás mucha plata.Chuquimia conocía el lugar y no teniéndole miedo quedo muy entusiasmado por la propuesta.Contestó:-Lo pensaré patrón y mañana te avisaré el resultado.Don Carlos, queria ya nomas saber y presionó:-Me voy mañana a Oruro y si tú no aceptas ahora, daré el contrato a otro.Ante tanta presion del dueño de la Empresa, Chuquimia aceptó. A falta de firma puso su impresióndigital debajo de un papel escrito que no podía entender; pero que, según le manifestaron, conteníalos detalles del contrato. Salió muy satisfecho con una copia de aquel documento.Aquella mañana el hombre llegó a su casa muy serio y entregando el dinero a la mujer, dijo:-Ahí está el pago "Ulincha". Veintitrés bolivianos.-Esta vez no te han engañado- comentó la mujer miró de reojo a Julián Chuquimia que se habíasentado en la entrada de la puerta, permaneciendo silencioso.Donata Ari, era una bonita indígena. Destacándose en ella sus ojos negros, muy grandes.-Qué tienes Julián- preguntó bruscamente.-Nada "Ulincha"-Después añadió con acento de tristeza: -Es muy fregado el trabajo en la mina. Sipudiéramos irnos a nuestro Suticollo...-¿No decías que nunca más serias pongo de una finca?.-Es que yo quisiera volver con plata- aclaró Chuquimia. -Podríamos comprarnos un terrenito, dijo. Yomismo, con mis brazos, levantaría nuestra casa. Trabajaría la tierra desde la salida del sol hasta que
 
el sol se perdiera. !Es tan lindo el valle!...Nunca se siente frío. Allá la tierra es buena, aquí se havuelto mala, porque la torturamos haciendo socavones con barrenos y pólvora.-¿Y cómo reuniríamos la plata, Julián? Lindo seria volver a nuestro Suticollo como tu quieres; peroeso es imposible. Por más que trabajes años y años, ganando como ahora veintitrés bolivianos almes, nunca podríamos reunir lo necesario para comprar un terreno.-¿Y si "agarrara" un contrato, "Ulincha"? -preguntó Chuquimia,-Si no fuera en "La Llusca", sería bueno Julián--contestó la mujer.-Es que sólo en "La Llusca" podrían darme contrato.La mujer empezó a comprender la verdad de lo que Julián Chuquimia le ocultaba y sintió un ligeroestremecimiento.Miró con fijeza a su compañero, para luego increparle:-¿Quieres morir como el "Macho Toro", como el "Barbón" y como el "Santuquito"?-!Aa!.. Ellos no eran para ese lugar; !pero yo soy! contestó Chuquimia. Yo podría sacar hasta diezquintales mensuales y ganar unos trescientos pesos libre. En ocho meses tendríamos como parairnos. Solo a mi porque me quiere, el patrón me pagaría cuarenta bolivianos por quintal.-!Ja jay!- rió forzadamente la mujer.-¿Porque te quiere?... No me hagas reír...-Porque te quieredesea que mueras. ¿Que le importa de ti? !A él lo único que le interesa es el metal aunque muerancien peones!.-En vano estás hablando tanto... Ya he firmado el contrato y desde mañana trabajaré en "LaLlusca"...La mujer se alteró ante la revelación que acababa de escuchar.Sentándose en el suelo lloró amargamente. El minero, trató de calmarla con voz tierna:-No te aflijas "Ulincha". No me pasará nada y después de ocho meses nos iremos a nuestroSuticollo... Ya no llores, "Ulinchita".Al día siguiente, muy temprano, Julián Chuquimia se dirigió a "La Llusca" que era un paraje situadoa dos kilómetros del campamento.Llegando a la boca mina Julián Chuquimia , tanteó la firmeza de los dos barrenos clavados en laroca que sostenían el cable de acero de treinta metros por el cual debía descolgarse para llegar hasta el socavón.Se quitó las abarcas, se amarró en el cuello la herramienta, el material y el ckockaui y empezó adescolgarse en el abismo por el cable que se balanceaba levemente. Chuquimia era un hombrefuerte y elástico. De otro modo no habría podido descender con tanta facilidad como lo hizo, desdelos dos barrenos hasta la pequeña saliente de la roca, donde comenzaba el socavón.En el fondo de la obscura galería, examinó la veta y quedó satisfecho; en realidad, era una veta rica.Mentalmente determinó los tiros y empezó a taladrar la roca, golpeando el barreno con un martillo.Cuando se cercioró de que los taladros tenían la profundidad conveniente, preparó los tiros y paraefectuarlos sin peligro tuvo que encender la mecha y salir presurosamente a colgarse del cable,fuera del socavón, hasta que estalló la dinamita. Después, sentado en una piedra comió elckockahui, a manera de postre acullicó coca.Cerca del anochecer, el minero cargado del metal extraído en la jornada, salió del paraje. Ya entradala noche, llegó a su casa con el espíritu ligero, entonando huayños de su tierra.Pasaron los meses. Julián Chuquimia pudo reunir durante éste tiempo un saldo líquido de tres milbolivianos celosamente guardado por su compañera. La resolución definitiva tomada por la pareja,era la de cumplir los ocho meses del contrato e irse a Suticollo para convertir en realidad, los sueñosque habían acariciado tanto tiempo. La mujer, a medida que pasaron los días, había abandonado losmalos presentimientos.¡Muchos motivos de júbilo tenia el hogar de nuestros personajes! Por una parte el saber que seacortaba el plazo para su partida; por otra el éxito económico del contrato y, finalmente, el anunciode la llegada de un hijo que colmaba un viejo y común anhelo.Después de dar el primer tiro, observó que la veta que iba siguiendo, se abría en una bolsonera demetal rico y casi puro.¿Qué cantidad de Wólfram podría sacar de esa bolsonera en los días que le faltaban para concluir su contrato? Julián Chuquimia trabajó todo ese día furiosamente y cuando llegó la noche resolviódoblar, prosiguiendo el trabajo con afiebrado ánimo. No tenia sueño ni sentía hambre. No probóbocado en la jornada, ni pegó una pestañeada durante la noche. Únicamente le absorbían su brutaltrabajo y sus sueños de alucinado.Cerca del amanecer sintió cansancio y advirtió que su cuerpo se encontraba dolorido por la terrible jornada. resolvió regresar a su casa para descansar y fue trepando lentamente por el cable deacero. A mitad de la ascención notó que sus músculos no le obedecían tan fácilmente como decostumbre; por primera vez desconfió de sus propias fuerzas y al desconfiar de ellas, sintió tambiénpor vez primera, un miedo salvaje del abismo obscuro que se abría debajo de sus pies. Sinembargo, siguió forcejeando para salir a la cumbre; pero avanzaba con excesiva lentitud y enalgunos momentos resbalaba perdiendo terreno. Finalmente, decidió bajar de nuevo al socavón
 
pensando que le resultaría más fácil el descenso que la subida. Era en vano. El cansancio delcuerpo y las emociones soportadas, habían agotado su vigor físico. Al iniciar la bajada, resbaló por el cable y apenas pudo sujetarse con las dos manos crispadas en la masa de acero que constituíasu única salvación. Otro resbalón y otra milagrosa crispazón de manos. Allá quedó un rato, jadeante.Un sudor frío le cubría todo el cuerpo, su corazón le golpeaba el pecho fuertemente sintió que lassienes le latían sin compás y con furia. Segundo a segundo su miedo iba aumentando hastaconvertirse en terror. Después, casi inconscientemente, hizo un nuevo intento de descender,sobreviniendo el resbalón final, el vacío, el cerebro embotado o quizá demasiado lúcido y un gritohorrible hiriendo la noche y retumbando entre las montañas.El cuerpo de Julián Chuquimia, fue cayendo en el abismo, chocando varias veces en la roca y dandosaltos enormes, hasta caer en el río destrozado en mil pedazos.CAPITULO IIPor el pedregoso cauce del río de Tapacarí, convertido en camino, caminaba una mujer de ropasraídas. Caminaba con fatiga bajo el peso de un grande bulto cargado en la espalda y de su abultadovientre que declaraba un avanzado embarazo. Donata Ari, la "Ulincha" con el sufrimientoque leperforaba el alma y el cuerpo rendido por dos días de marcha a través de cuestas y desfiladeros quehubo de cruzar desde la mina "Maravilla",Caminaba distraída cuando sintió un dolor que la hizo estremecerse de angustia. Trató detranquilizarse pensando que, de acuerdo a sus cálculos, todavía faltaban de quince a veinte díaspara su desembarazo.No pasaron diez minutos cuando un nuevo dolor mas insinuante que el primero, acabó deconvencerla que eran los dolores del parto los que sentía.Prosiguió mientras pudo; pero más tarde, cuando los dolores venian con mayor frecuencia,haciéndose mas intensos tuvo que resignarse ante lo inevitable.A la orilla del río, buscó un lugar ideal a la sombra de unos árboles. Del atado que llevaba extrajounos cueros de oveja, los tendió en el suelo a fin de que le sirvieran de lecho; trajo agua del río.Entre tanto los dolores se tornaron más continuos y cada vez más fuertes. Con la fuerza propio desu raza, la mujer resistió valientemente el sufrimiento.En medio de los dolores la inteligencia de la mujer se mantenía lucida. Planeaba lo que haríadespués de que el niño naciera: primero, amarrar muy fuertemente el cordón umbilical y luegocortarlo; después bañar al niño y arroparlo bien. ¿Y si moría ¿Que sería del pobre niño abandonadoen soledad?. !Era necesario y urgente vivir! Aquel niño, que en sus entrañas forzaba por salir a lavida la obligaba a vivir.No lanzaba un grito; pero tenía maltratados los labios de tanto morderlos. Por fin, el único gemidoque dejó escapar su garganta, fue el preludio del llanto de un niño. Ese llanto infantil que trae a lamujer la doble alegría de anunciar el final de sus sufrimientos y de hacerla sentirse madre.Al día siguiente Donata Ari, siguió su camino, llevando en los brazos a su hijo. No hacia muchosaños que había partido de estos lugares, siguiendo a Julián Chuquimia sin el menor pesar deabandonar a su madre viuda y a su hermano.Después de otra larga caminata llego hasta la casa. Ahí estaba Sebastiana, la madre, atizando elfuego. -!Mamay! La madre, examinó a la recién llegada. -Habías regresado –dijo-Descansa. Pareces cansada. Al reparar en el niño que cargaba Donata, lo tomó en sus brazos yempezó a mecerlo amorosamente. Después preguntó:-¿Y el Julián?... ¿Te ha dejado?...-No mamay- contestó la muchacha -Se ha muerto. Y entre lágrimas y sollozos contenidos, relatótoda la historia desde que salió del hogar hasta el trágico accidente de Julián Chuquimia en la mina"Maravilla".-¿Y el Severo, mamay? Ha ido a la ciudad llevando carga de la hacienda..En ese momento se oyó un llanto de criatura en el interior de la choza. Sebastiana se levantó conprisa devolviendo su hijo a Donata; entró en la casa y regresó con un niño de pocos meses en susbrazos, Donata preguntó:-¿De quien es esa guagua?-.-Es tu hermano- contestó la interpelada, agachando la vista.Las dos mujeres no cruzaron mas palabras. había surgido entre ellas un silencio cargado deinterrogaciones y de dudas.Una de las mayores satisfacciones que tenía Donata era el de hablar con su hermano.Severo Ari no había cambiado nada, había conservado sus principales cualidades: amor al trabajo,bondad y dulzura de carácter.Desde que Donata llegó de la mina, se sentía curiosa de saber quien podía ser el padre del niño queencontró en su casa. Repetidas veces intentó aclarar el enigma por medio de su hermano, pero ésterespondía con evasivas. Sin embargo, ella creyó entrever un chispazo de cólera en la mirada deSevero.

Activity (35)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 hundred reads
1 thousand reads
Cristhian Rocha Rojas added this note
me podrian desir el problema principal de la obra por favor
ES MUY INTERESANTE LA OBRA Y NOS DICE CM ERA LA VIDA DE LOS MINEROS PERO ESTA MUY RESUMIDO Y LES COMBIEN LEER LA VERCION COMPLETA.........
Dolly Rueda Vidal added this note
HHHHHOOOOLLLLAAAA
Said Espada added this note
Es linda la novela pero esta bien resumido recomiendo leer el libro en version completa ok? Saludos
lucasperassi liked this
chugi01 liked this
Jhany Jhelyn Caspa Cachi added this note
QUE LINDO....

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->