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Los Hechos del Profeta
 por
 Pearry Green
Prefacio1. Los Precursores2. De Quien El Mundo No Es Digno3. La Voz De La Señal4. Este Día Se Ha Cumplido EstaEscritura5. Infancia y Conversión6. Mil Novecientos Treinta Y Tres7. Mil Novecientos Treinta Y Siete8. El Ángel Aparece9. El Tercer Jalón10. Mas Que Un Profeta11. La Nube12. Terremoto de Juicio13. Dios Es Luz14. Cañón Sabino15. El Accidente16. Los Últimos momentos17. Siguiendo a un Hombre18. Levantando a Un Hombre
 PREFACIO
Por causa del extraordinario tema y contenido de este libro, siento que ciertaexplicación es necesaria para que el lector pueda entender y apreciar mejor elmensaje que contiene. El libro fue tomado de sermones grabados que yo predi-qué para mi congregación en el Tabernáculo de Tucson en Tucson, Arizona,a enla primavera de 1969. Es por lo tanto, un “libro hablado,” y aunque ha sido edi-tado, todavía retiene el sabor de su iniciación en una serie de sermones.Este libro es acerca de un hombre que fue enviado de Dios para esta edad.Este hombre fue un profeta, así como Cristo dijo de Juan el Bautista en
Mateo 11:9 
, yo creo que él fue más que un profeta, porque fue un profeta-mensajeropara los días finales de la Cristiandad. Isaías, mucho antes del nacimiento deCristo, proclamó,
“Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado; y el princi- pado será sobre su hombro; y su nombre será llamado Admirable, Consejero,Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Isaías 9:6) 
. Igualmente yo puedoretornar al principio de este siglo veinte y decir que un hijo nos fue dado, un pro-feta nos ha nacido, y él es el precursor de la segunda venida de ese Hijo de laprofecía de Isaías otra vez sobre la tierra. La completa historia de la vida de esteprofeta llenaría muchos más volúmenes que yo, un ministro del evangelio de Je-sucristo, tendría tiempo para escribir. Yo, por supuesto, no soy comisionado paraser el escritor. Mi trabajo es predicar, pero yo soy un predicador cuya vida fueafectada completamente por el ministerio de este profeta del tiempo final, aun-que mi propio ministerio se ha formado para un nuevo propósito. Así que yo se-
 
ñalo a este hombre y su mensaje como él apuntó a Cristo. En esta forma sólopuedo cumplir mis deberes ministeriales de servicio a Dios, reconociendo lo queÉl hizo por este mundo del siglo veinte a través de la vida de un hombre. Mi de-seo es familiarizar a todos los que leen esta historia con el carácter, vida yhechos de este hombre elegido de Dios.Este libro es testigo de los milagros que yo he visto y oído, porque Dios real-mente me ha bendecido, y deseo darle a Él la gloria. No me disculparé por la fre-cuente mención que hago del nombre de este hombre, porque yo creo que aúnlas siete letras en su nombre fueron ordenados por Dios: William Marrion Bran-ham, profeta del siglo veinte, hombre de Dios escogido como precursor de la se-gunda venida del Señor Jesucristo.Yo le llamo “Hermano” Branham, porque él dijo, “Si tú me amas, me llamaráshermano,” y estoy dispuesto a cualquier reto que diga que yo no amé realmentea este hermano, este hombre de Dios.Los discípulos Pedro y Juan fueron citados por las autoridades tal como se re-gistra en Hechos 4, golpeados con muchos azotes, y se les prohibió de hablar oenseñar en el nombre de Jesucristo. Su respuesta a sus acusadores fue,
“Juzgad si es justo delante de Dios, obedecer a vosotros antes que a Dios.”  
Además, an-tes de que me condenen por este humilde escrito, mis acusadores deberían sa-ber que yo me siento guiado por Dios para hacerlo. Una razón urgente que tengopara hacer esto, es de gratitud a los testigos que caminaron con Jesús. Yo doygracias a Dios por sus registros. Ellos cumplieron el mandamiento después de laresurrección de Jesús en Lucas 24:48,
“Vosotros sois testigos de estas cosas.”  
Yose, que si yo hubiera vivido en los días de Jesús, en una tierra lejos de Israel, yalguien viniera a hablarme de Jesucristo, yo apreciaría su fiel testimonio. Así que,creyendo que Dios ha visitado esta generación, yo vengo a decir lo que Él hahecho. Él envió un profeta, y me siento privilegiado de compartir el testimonio deestas cosas que fueron hechas a través de la vida del profeta.Yo confío que he aclarado la responsabilidad que siento al decir lo que he vistoy oído, cumpliendo la comisión de compartir el testimonio de lo que Jesucristo hahecho en mi generación. Aún después de la ascensión del Señor Jesús, los discí-pulos estaban titubeantes, de hacer esto. En Hechos 1:4-8, la Biblia dice queJesús encomendó a los discípulos congregados que no deberían irse de Jerusalénsino esperar por la promesa del Padre, diciendo en el verso 5,
“Porque Juan cier- tamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el espíritu Santo dentro de no muchos días.”  
Ellos le preguntaron cuándo sería el tiempo en querestauraría otra vez el reino a Israel, a lo cual les contestó,
“No os toca a voso- tros saber el tiempo y las sazones que el Padre tiene en su sola potestad. Pero recibiréis poder, después que el Espíritu Santo venga sobre vosotros. Y seréis testigos de mí en Jerusalén y en toda Judea y en samaria, y hasta los términos de la tierra.”  
 De estos versos, yo creo que el ser lleno del bautismo del Espíritu Santo traepoder al recipiente para ir y compartir testimonio de las cosas que Dios le hapermitido a él experimentar y entender en su vida. Sin duda cuando Pedro, Jaco-bo, Juan, y los otros dijeron ciertas cosas, estaban entre los oyentes aquéllosque no creyeron, porque no habían visto, por sí mismos, los milagros. Pero Jesúshabía dicho,
“Sed mis testigos.”  
Cuando Tomás fue invitado a satisfacer su dudametiendo su mano en las heridas del Cristo resucitado, se le fue dicho,
“mas bienaventurados son los que no vieron, y aún así creyeron.”  
 
Sin embargo, algunas cosas son más difíciles de creer viéndolas, que creerlassin verlas. Cuando los discípulos atestiguaron de las cosas que Jesús hizo, cami-nando sobre las aguas, partiendo los panes, multiplicando los peces, sanando losciegos, aún levantando los muertos, allí estaban aquéllos quienes no podían al-canzar la verdad ante sus ojos.
“Demasiado fantástico,”  
dijeron ellos. Además,les relataré cosas que sucedieron en esta generación en la vida del HermanoBranham que sólo algunos creerán. No es mi responsabilidad persuadir a todohombre a creer, pero, es mi responsabilidad decirle a todo hombre lo que yo creo,lo que he visto, y oído, y darles razón de la
“esperanza que está en mí”  
en estahora, y porque me mantengo firme en mi postura.
 Pearry Green
 - 1 -Los Precursores
En su día, los discípulos encontraron gente que se ofendió porque ellos atesti-guaron de Jesucristo, un hombre de su propia generación. Si el testimonio hubie-ra sido de David, la gente no se hubiera ofendido tanto. Seguramente que nohabrían habido oposición si hubieran hablado de Moisés o Noé, o acerca de algu-no de los otros profetas de la antigüedad. No es diferente hoy. Si yo hablo dePablo, o de Pedro, Santiago o Juan, o aún más reciente de Lucero, Wesley, oCalvino, la gente no se ofende. Aún al traer a memoria aquéllos que fueron co-nocidos por sus obras malas, como Judas, Herodes, Poncio Pilato, Faraón, o elmismo Satanás no trae ofensa; la gente los acepta por lo que fueron. Pero elhablar de un contemporáneo en la misma manera trae oposición en toda su fuer-za, exactamente como fue en los días cuando los discípulos testificaron de Jesús.Hebreos 11:6 registra, “Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesa-rio que él que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los quele buscan.” Es por eso que yo no puedo convencer a la persona de que hay unDios, mucho menos que Dios ha actuado en esta generación, a menos que esapersona sea “ordenada para vida eterna” (Hechos 13:48). De otra manera, él nocreerá; primero, porque antes que pueda venir a Dios, tiene que creer que hayun Dios, y además antes que pueda creer que Dios ha hecho algo en su propiageneración, debe creer que Él ha hecho cosas en otras generaciones. Así que, sipodemos creer que hay un Dios y queremos ver lo que Dios está efectuando enesta generación, entonces deberíamos ver lo que Él hizo en generaciones pasa-das. Porque de acuerdo a Su Palabra, Él “no cambia” y actuará lo mismo hoy queen el pasado.Consideremos, por ejemplo, los días de Noé. Hebreos 11:7 dice que “Por feNoé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor,preparó el arca para salvación de su casa; y por esa fe condenó al mundo, y fuehecho heredero de la justicia que viene por la fe.” Note que fue “por fe” que Noéhizo esto. Él creyó que Dios le estaba hablando. Pero considere, la gente que vi-vió en los días de Noé, lo que pensarían de él. Ahora Noé sólo era un hombre; noera ni iglesia, ni denominación. Su mensaje era nuevo; nunca se había escucha-do antes. Habló de cosas que no podrían suceder. Él les habló de lluvia cayendodel cielo, algo que ellos nunca habían experimentado, pues la tierra había siem-pre sido regada por el rocío (Génesis 2:6). Pero Noé insistió en que llovería en talabundancia que el mundo sería inundado. Respaldó su mensaje construyendo unarca. Póngase Ud. mismo allá en ese día y escuche sus risas y mofas. ¡Pues,

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