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Resena_desterrados

Resena_desterrados

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Published by: Inversa-revista de Antropología on Oct 25, 2010
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11/14/2012

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   R  e  v   i  s   t  a    I  n  v  e  r  s  a   V  o   l .   1   N  o .   1   (   2   0   0   5   )
lfredo Molano hace una revisión rápida peromuy certera de la historia de la violencia enColombia durante los siglos XIX y XX, par-tiendo del presupuesto de Eric Hobsbawm que afirmaque «la historia de Colombia puede interpretarse ba-sándose en la recurrencia de dos hechos: la coloniza-ción permanente y la violencia incesante» (2001: 33).Las 52 guerras civiles que siguieron a la indepen-dencia de España, no fueron más que una disputa en-tre librecambistas y proteccionistas (liberales y conser- vadores), por el control de las palancas del poder políti-co como herramienta de acumulación. El primer mo- vimiento fue la apropiación de las tierras por ser fuentede poder y riqueza. Y no es que fuera usada como me-dio de producción, sino más bien, como fuente de do-minación al evitar que los campesinos indígenas se laapropiaran y la explotaran por su cuenta. «Es impor-tante hacer notar que tanto el desplazamiento de cam-pesinos como su adscripción a las haciendas se ejercíamediante la coerción extraeconómica, es decir, medianteel uso –o amenaza- de la fuerza» (Ibíd., 35). El resulta-do de esto fue la adscripción del trabajo a la propiedaden las formas de terrajería, medianería, aparcería y colo-nato. La hacienda ataba la mano de obra logrando ce-rrar la frontera de colonización. De este modo, se ve elcarácter de las guerras civiles del siglo XIX, como meca-nismos de expropiación que causan grandesdespoblamientos, para luego repoblar con mano de obraapropiada.Hacia finales de los años 20’s del siglo XX, comen-zó el resquebrajamiento de la hegemonía conservadorainstaurada luego de la derrota de los liberales en la Gue-rra de los Mil Días. Las protestas sociales, las migracio-nes a la ciudad y la depresión de 1929 causaron el as-censo del liberalismo al poder, y con él, cambios radica-les como la reforma agraria. Se introdujo un nuevo con-cepto de propiedad sobre la tierra: la tierra es de quiénla trabaja y no de aquel que ostenta su título. Esta posi-ción llevó a los terratenientes y hacendados al dilemade conservar su título o conservar su fuerza de trabajocon el riesgo de perder sus tierras, lo que los obligó aexpulsar a sus trabajadores para reengancharlos luegocomo obreros asalariados. La pelea empezó: invasionesde tierras, reclamos de títulos, prensa y acciones de he-cho como bandas armadas, para defender lo que seconsideraba propio.
«
D
esterrados»
 Alfredo Molano
Reseña 
Enrique Martínez.
ekiker@yahoo.comEstudiante de octavo semestre de AntropologíaUniversidad Nacional de Colombia, sede BogotáIlustraciones: Nora Maritza Díaz
A
 
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 evi   s  t  a I  nv e s  a ol  .N o. (   0  0  5  )  
Durante el gobierno liberal(1930 a 1946), la efectividad delespíritu renovador fue poca. Sólohasta que el partido conservador volvió al poder, se desató la gue-rra: el partido desconoció los de-rechos constitucionales vincula-dos a la función social de la pro-piedad. Esto causó que las ban-das armadas que desde la sombradefendían los intereses de los ha-cendados, salieran a la luz y ataca-ran a las poblaciones que habíantomado posesión legal de tierras antes tituladas a terra-tenientes. El enfrentamiento tomó carácter partidista y, el conservatismo en el poder, tuvo que tomar medi-das: recortar los derechos políticos a la oposición y oficializar las bandas armadas bajo la figura de un cuer-po para-oficial llamado los «chulavitas». Con el asesina-to del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, las masas delpartido (liberalismo popular), reaccionaron en muchasciudades destruyendo las casas de gobierno y destitu- yendo alcaldes. Las cabezas visibles del liberalismo(oficialismo liberal), desautorizaron la insurrección y die-ron paso a la más brutal respuesta: «El liberalismo po-pular fue arrinconado a bala. En el campo, donde pre-cisamente se venía gestando un movimiento de defen-sa de la reforma agraria, la represión fue criminal. Elgobierno abrió las cárceles y armó a los reos; se les de- volvía la libertad a cambio de cabezas y de orejas de laoposición liberal o comunista meramente espontánea.(Todo, bajo la supuesta neutralidad política de la igle-sia): matar liberales no es pecado». (Ibíd. 36).El gobierno conservador puso a su servicio todo elaparato del Estado. La policía se volvió un cuerpo polí-tico y la justicia un código partidista. Los «chulavitas»tuvieron la misión de conservatizar regiones enteras.La fidelidad a la causa del partido se pagaba de muchasmaneras, entre ellas, con la tierra de los campesinosque fueron desplazados y despojados de sus pertenen-cias. Sin embargo, esta reapropiación no fue en su ma- yoría por parte de los campesinos. El autor arguye quelos más beneficiados fueron los dirigentes del partido,sus financiadores y colaboradores. Son muy conocidoslos casos de departamentos como Valle, Tolima o Caucaen los que tierras campesinasantes de la violencia termina-ron en manos de hacendados y empresarios.Pero si los conservadoresmataban, los liberales«contramataban». El apoyo dealgunos líderes liberales diopaso al nacimiento de las céle-bres «guerrillas del Llano». Perola mayoría de grupos de la resis-tencia liberal eran cuerposanarquizados, quizás, por nocontar con el apoyo y la dirección del oficialismo. Alfinal, cuando llegó la hora de los pactos entre liberales y conservadores, estos grupos fueron declarados bandasde fascinerosos, que fueron aniquiladas al poco tiem-po.«La violencia de estos años fue, bien vistas las cosas,un proceso de «desplazamiento» acelerado e intenso.Los pequeños pueblos y muchas ciudades –sobre todoen la zona cafetera– crecieron notablemente, y en elaño 64 eran ya grandes ciudades. Entre 1938 y 1964,Colombia dejó de ser predominantemente rural paraser un país en acelerado proceso de urbanización, sinque hubiera cambios económicos drásticos en el cam-po ni en las ciudades. La industrialización –excepciónhecha del periodo de previolencia– no mostró ritmosaltos para explicar la migración hacia las ciudades. Ha-bría por tanto que concluir, que el mecanismo de estoscambios demográficos se originó políticamente y quesu herramienta fue la violencia.» (Ibíd. 38).El Ejército Nacional puso fin a la guerra civil nodeclarada en 1953 con el ascenso de Rojas Pinilla alpoder y logró que las guerrillas liberales, encabezadaspor las guerrillas del Llano, entregaran sus armas a cam-bio de libertad política para sus dirigentes y tierra paralos campesinos. Sin embargo, un sector de la guerrilla,desconfiando, no las entregó y guardó silencio. Un añomás tarde, después que el gobierno de Rojas Pinillapermitiera una masacre de estudiantes, el grupo se alzóen armas nuevamente y se refugió en el macizo delSumapaz. Allí fueron bombardeados con napalm, cau-sando la huída masiva de los campesinos levantados. Aparecieron entonces las famosas «Columnas en Mar-
 
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   R  e  v   i  s   t  a    I  n  v  e  r  s  a   V  o   l .   1   N  o .   1   (   2   0   0   5   )
cha», grupos de familias campesinas que atravesaron lascordilleras buscando refugio en el piedemonte orien-tal. Miles de campesinos se lanzaron a colonizar la selvaen condiciones muy precarias, reagrupándose bajo elmando de las guerrillas. Nacieron entonces lo que losconservadores llamaron las «Repúblicas Independien-tes», que no eran más que agrupaciones de autodefensascampesinas.Las «Repúblicas Independientes» sobrevivieron hastala inauguración del Frente Nacional que decididamen-te atacó sus territorios. Algunos campesinos resistieronel ataque de la fuerza pública y fueron a refugiarse selvaadentro, esta vez sin familia y sin un territorio fijo. Fue-ron fuerzas irregulares comandadas por campesinos y orientadas por comunistas y agraristas. Eran los añossesenta y nacían así las guerrillas de las Farc y el Eln.El Frente Nacional, puso en marcha un tímido pro-grama de reforma agraria que consiguió distribuir unaspocas tierras de baja calidad entre comunidades cam-pesinas. Sin embargo, prohibió la existencia de grandespredios, algo que molestó mucho a los terratenientesacostumbrados a apropiarse de manera lenta de las tie-rras que los colonos le iban robando a la selva, mecanis-mo importante que el autor denomina de «coloniza-ción permanente» y que para él, no es más que un des-plazamiento lento. «En resumen, la colonización ha sidoun proceso de desplazamiento espasmódico cuyo resul-tado principal ha sido la creación de haciendas. La per-manente bancarrota del colono –razón y lógica de lacolonización permanente– es una palanca de acumula-ción originaria de capital, una economía rapaz, muy distante del capitalismo maduro, pero no ajena a él.»(Ibíd., 40).El último gobierno del Frente Nacional puso findefinitivamente a las tímidas refor-mas agrarias anteriores. De la bancamundial sacó la tesis según la cual,era necesario sustituir la pequeña y mediana economía campesina porla gran empresa agropecuaria. Por talrazón, se llevó a cabo la estrategia deurbanizar generando empleos en laciudad y poniendo en marcha un sis-tema de valor constante que dismi-nuyera el ritmo de la inflación. Perola migración masiva a las urbes no encontró la oferta detrabajo deseada, por lo que muchos campesinos tuvie-ron que emigrar nuevamente hacia las zonas de coloni-zación, enfrentándose nuevamente a los terratenientes.Los campesinos y hacendados empezaron a actuar nue- vamente, como en la época de la violencia. Grupospoliciales trabajaban de día, y de sicarios en las noches,asesinando a los dirigentes. Los campesinos coloniza-ron entonces áreas inhóspitas, mientras la guerrilla sefortalecía al poder reemplazar al Estado en aquellas zo-nas. La guerrilla ganó enorme simpatía entre los cam-pesinos desplazados. Fue la época del fraude electoral aRojas Pinilla y del surgimiento del M-19. La atmósferaestaba enrarecida por las protestas y los asesinatos delEstado. El Gobierno promulgó el Estatuto de Seguri-dad, y con él, rutinizó la tortura.En esos años se comenzó a cultivar marihuana y coca con fines comerciales. Esto significó para los cam-pesinos la posibilidad de hacer rentable su trabajo y resistir la presión de los terratenientes y comerciantes,porque ya no dependían de sus préstamos (que a lapostre siempre terminaban pagando con sus tierras),pues podían pagar las deudas acumuladas, dejar de ladosu función crediticia, y por tanto, poder invertir en latierra y hacer finca. El enriquecimiento de los peque-ños campesinos hizo también que la guerrilla se benefi-ciara: financiar la guerra no fue más un problema. Sinembargo, su entrada al negocio le creó grandes enemi-gos: los narcotraficantes por ver disminuidas sus ganan-cias, las autoridades competentes que entendían quetenían que compartir sobornos, y los políticos que vie-ron disminuidos su autoridad sobre los campesinos y eljuego del clientelismo.Hoy puede decirse que el desplazamiento tiene tresrazones fundamentales por las quees practicado: económicas, militares y de apropiación de tierras.La primera se entiende cuado se sabeque, a la fecha en que se escribe esteartículo, el 50% de los desplazadosprovienen del Urabá y el MagdalenaMedio. Ésta última es una zona degrandes empresas bananeras,comercializadoras de fruta y compa-ñías agropecuarias que tienen cuan-

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Clariola Fenoll Garcia added this note
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