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Arqueologia Antropologia y El Concepto de Cultura

Arqueologia Antropologia y El Concepto de Cultura

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Published by: Inversa-revista de Antropología on Oct 25, 2010
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 evi   s  t  a I  nv e s  a ol  .N o. (   0  0  6  )  
 A 
rqueología, Antropologíay el concepto de cultura
Patty Jo Watson
pjwatson@artsci.wustl.eduDepartament of Anthropology  Washington University in St. Louis
 Traducción de: Lina Tatiana Lozano Ruiz
linatlozano@gmail.com AntropólogaUniversidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá
Palabras claves
Cultura, teoría arqueológica,historia de la antropología,etnoarqueología.
Key words
Culture, archaeological theory,history of anthropology,ethnoarchaeology.
Recibido:
12/12/2006
En revisión desde:
15/12/2006
 Aceptado para publicación:
27/12/2006
     T     E     X     T      O      S
Resumen
El concepto de cultura ha sido central para la antropología desde el periodode formación de la disciplina. Aunque en gran parte de la historia de ladisciplina ha sido usado sin definición explicita. Intentos más recientes paradefinirlo, han derivado en un rango de formulaciones variadas en lassubdisciplinas de la arqueología y la antropología sociocultural. ¿Esto querrádecir que el centro de la antropología –la creencia compartida en un conceptode cultura unificado- se ha destruido? Por el contrario, la autora concluye queel debate a rendido beneficios.
 Abstract
The culture concept has been central to anthropology since the formationalperiod of the discipline. Yet for much of the discipline’s history it was used without explicit definition. Recent attempts to define it have yielded a rangeof varied formulations in the subdisciplines of archaeology and socioculturalanthropology. Does this mean that the center of anthropology -shared belief in a unified culture concept- has been destroyed? Quite the opposite, theauthor concludes -the debate has yielded benefits.
Revista Inversa, Vol. 2, No.2 (2006): 163-185.
 
164164164164164
unque
1
pertenezco
2
a la American Anthropological Associationdesde 1953
3
, que fuera mi primer año en el Graduate School
4
, heestado tan profundamente inmersa en mi esquina arqueológicapor los pasados 20 años que no había notado, hasta que empecéa pensar en esta charla, lo diferente que es el panorama antropológico actualde aquel con el que yo fui educada. Este hecho hizo de la presente tarea unreto considerable: decir algo que mantenga la atención de una audiencia querepresenta la diversidad de la antropología de los años 1990’s, por lo quedecidí estructurar gran parte de mi discusión en torno a algo central para la Antropología y los antropólogos desde el principio de su formación en ladisciplina: la cultura.Como una estudiante graduada de la Universidad de Chicago, me di cuentaque el concepto antropológico de cultura, como una cuestión de fe y creenciapersonal, había empezado a desvanecerse para mí cuando me convertí a unaforma particular de protestantismo. Quizás no es sorprendente que durante elperiodo previo a mi M.A, yo haya concluido que la cultura es una de lasmáximas cruciales de la fe antropológica. Me pareció absolutamente necesariocomprometerme con una de las tantas definiciones de cultura que para entoncesestaban en discusión (Kroeber y Kluckhohn, 1952) antes de poder reafirmarmecomo una verdadera antropóloga (antes de pasar los exámenes). Después deeso, obtendría un Ph.D. y viviría mi carrera antropológica de acuerdo a mipropia forma de entender la cultura, que podía ser también la de Kluckhohn,Kroeber o la de Linton. En realidad, la definición a la que decidí adherirmefue a la versión que Robert Redfield hizo de la clásica definición de E. B. Tylorquien dijo que, «Cultura […] es esa totalidad compleja que incluyeconocimiento, creencias, arte, moral, leyes, costumbres y cualquier otracapacidad o habito adquirido […] como miembro de la sociedad» (Tylor,1871:1). En la interpretación de Redfield, «Cultura es ‘un cuerpo organizadode maneras de entender convencionales, que se manifiestan en el arte y losartefactos los cuales, al persistir en la tradición, caracterizan un grupo humano’»(Redfield, 1940; ver Kroeber y Klukhohn, 1952: 61).La definición de Redfield es más corta y concisa que la de Tylor, y portanto más fácil de memorizar para una persona que estaba lidiando –como yoen ese momento– no sólo con secuencias histórico-culturales en muchas partesdel Viejo y el Nuevo Mundo, sino también con los sistemas de parentesco delos Murngin, Naskapi o los Nuer, con cómo identificar un fonema de unmorfema y con definir cómo difiere exactamente la pelvis de un australopitecinode la nuestra o la de un chimpancé. Es importante mencionar que Redfieldera un miembro honorífico de la Facultad de Antropología de la Universidadde Chicago, y alguien que mi director de trabajo (Robert J. Braidwood)respetaba. Sobretodo, la definición de Redfield menciona las manifestacionesde la cultura (arte y los artefactos) y explícitamente invoca la duración en eltiempo, dos características que apelan con mucha fuerza a los arqueólogos.Segura de mi comprensión del concepto de cultura, pasé mis exámenes,obtuve mi M.A, y me dediqué a mi investigación sobre la prehistoria delOccidente Cercano. Redfield, Eggan, Tax, Braidwood, Washburn y McQuownnos enseñaron que la antropología era una empresa compuesta por cuatropartes iguales: la antropología social o etnología, la arqueología, la antropologíafísica y la lingüística. Un arqueólogo prominente de Harvard, Philip Phillips,también enfatizó formalmente los lazos cercanos entre la arqueología y el campomás amplio de la antropología en un artículo muy influyente publicado en 1955,en el que concluía que «la arqueología americana es antropología o no es nada».
A
1
El siguiente texto, de autoría dePatty Jo Watson, corresponde a laConferencia central presentada enla 93º Reunión anual de laAmerican AnthropologicalAssociation, realizada en Atlanta,Georgia, en Noviembre de 1994.Este documento fue publicadooriginalmente bajo el nombre de«Anthropology, archaeology andthe Culture Concept» en
 American Anthropologist,
New Series, Vol. 97,No. 4 (diciembre de 1995), Pp.683-694. Esta es una publicaciónde la American AnthropologistAssociation. Todos los derechosreservados.
2
Patty Jo Watson es profesora deldepartamento de Antropología,Universidad de Washington. St.Louis, MO 63130. Es consideradauna de las pioneras en el campo dela etnoarqueología, gracias a lainnovaciones que aportó en estecampo.
3
Los pies de página originales deltexto (señalados por númerosromanos) se encuentran al final deeste documento antes de labibliografía. Las notas identificadascon números arábigos son lasacotaciones realizadas por latraductora.
4
El graduate school es el nivelequivalente a Maestría
(N. de la T.).
   A  r  q  u  e  o   l  o  g   í  a ,  a  n   t  r  o  p  o   l  o  g   í  a  y  e   l  c  o  n  c  e  p   t  o   d  e  c  u   l   t  u  r  a   P  p .   1   6   1  -   1   8   3 .   P  a   t   t  y   J  o   W  a   t  s  o  n .   T  r  a   d  u  c  c   i   ó  n   d  e   L   i  n  a   T  a   t   i  a  n  a   L  o  z  a  n  o   R  u   i  z
 
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 evi   s  t  a I  nv e s  a ol  .N o. (   0  0  6  )  
 Yo, entusiastamente acepté esto como verdadero y me identifiqué con laantropología tan fervientemente como con la arqueología. En algún momentodurante el final de los años 1950s, cuando estaba por obtener mi Ph.D, tuveuna confrontación con la realidad sobre la relación entre arqueología y antropología. Habiendo asistido a una conferencia y a la subsiguiente recepciónrealizada para Ruth Landes, cuyas etnografías sobre los Ojibwa había leído y admirado, me presenté ante ella como una antropóloga. Ella me preguntócuál era mi especialidad, y yo le respondí que era la prehistoria del OccidenteCercano, en este punto ella se volteó abruptamente diciendo: «Entonces ustedno es antropóloga, usted es arqueóloga». Su respuesta fue mi primer indiciode que el mundo antropológico no estaba tan integrado como mis mentoresme lo habían hecho creer.Tuve una amplia oportunidad de confirmar este indicio cuando estaballevando a cabo una investigación en el Viejo Mundo, y luego cuando realicémi trabajo de campo en el Este de Norteamérica. A inicios de los años 1980s,conocí por lo menos dos departamentos norteamericanos de arqueologíacompletamente separados de la antropología (Calgary y Simon Fraser), y otroque estaba por empezar (Boston University). Había también algunos temasseparatistas mencionados claramente en la literatura por varios arqueólogos
i
.
 Algunos años después, una incursión anti «arqueología como antropología» agran escala llegó proveniente de Inglaterra y Europa Noroccidental
ii
. La«arqueología norteamericana como antropología» fue rechazada a la par conotras señales del imperialismo norteamericano, y por supuesto, durante losaños 1960s y 1970s, yo había notado que el equilibrio de las subdisciplinasen el departamento de mi
 Alma Mater 
en Chicago, se inclinaba asimétricamentehacia un tipo de antropología sociocultural y en contra de la arqueología y laantropología física. Yo sabía esto, pero no fue sino hasta que oí la conferencia de Kent Flanneren la Reunión Anual de la Asociación Americana de Antropología (AAA) endiciembre de 1981 (Flannery, 1982), que me di cuenta que la otra partefundamental de mi aprendizaje antropológico básico –el concepto de cultura,incluso la cultura misma–, estaba siendo atacado en la AntropologíaSociocultural Americana. Flannery citaba la impresión de Eric Wolf en 1980:
«Una antropología temprana logró su unidad bajo la égida del concepto de cultura. Lacultura era, desde el punto de vista de los antropólogos, la que distinguía a la humanidaddel resto del universo, y eran las variedades culturales las que diferenciaban a una sociedadde la otra […] El último cuarto de siglo ha minado este sentido de seguridad intelectual. Elrelativamente incipiente concepto de «cultura» fue atacado desde varias orientacionesteóricas. En la medida en que las Ciencias Sociales se transformaron en ciencias de la«conducta», las explicaciones para el comportamiento ya no podían ser trazadas desde lacultura: la conducta debía ser entendida en términos de los encuentros psicológicos, estrategiasde elecciones económicas y luchas por saldar los juegos del poder. La cultura, que algunavez se había extendido a todos los actos e ideas empleadas en la vida social, ha sido relegadaa las márgenes como una «forma de ver el mundo» o «valores».» (Wolf, 1980).
Flannery lamenta la pérdida de un concepto integrador de la cultura en laetnología, y teme ante la amenaza que tal pérdida implica para la arqueología.Hoy, algo más de diez años después, parece que la situación de la cultura en laetnología y la antropología sociocultural es aún más problemática.En 1952, Kroeber y Kluckhohn (1952:149) notaron que después de queTylor publicara su definición de cultura en 1871, no se ofrecieron otras
Oscar Javier Reyes Chiriví 

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