Sin embargo, muy pocas de éstas son realmente aprovechables. Lasclasificaciones son deficientes, cuando no arbitrarias o radicalmente erróneas.Escuelas y corrientes están por definir todavía. Hay que inventar o bautizarmovimientos.La crítica literaria es igualmente abundante y engañosa. Es mucho lo que seha escrito sobre poesía. Pero muy poco lo que hoy podemos utilizar. Las obrasde conjunto, sobre la literatura o la poesía colombiana, son escasas. Lamonumental de don Antonio Gómez Restrepo ha perdido vigencia, comoenvejecida prematuramente. Hay páginas luminosas del maestro Rafael Maya.Javier Arango Ferrer publicó una síntesis penetrante, aunque no siempreacertada en materia poética. Hay ensayos críticos aislados, sobre determinadasfiguras. No es mucho, en realidad. También, dentro de todo ello, tenemos queguiarnos por nuestra intuición - intuición, empero, fundada en el conocimientode todos los textos indispensables - , para señalar tendencias, formar grupos,establecer valores...Pensamos que nuestro concepto sobre la poesía, o, más exactamente, nuestraintuición sobre lo poético, aparecerá claramente al lector una vez que recorralos poemas escogidos y las notas que les sirven de comentario - sobre todo, si sufervor por nuestra lírica hace que nos acompañe hasta el final... Pero no es algoque podamos darle por anticipado, en unas pocas líneas. Será necesario que ellector se acerque con nosotros, pausadamente, a estas formas misteriosas ypuras - versos o prosas poemáticas - a través de las cuales unos seres singulareshan tratado de expresar su emoción - su amor, su arrobo, su angustia, su tedio,su desgarramiento, su nostalgia- y también su visión del mundo y del hombre.Dice Dilthey que el mismo enigma se propone al filósofo, al poeta y al místico.Y es cierto: el "objeto" no difiere. Es el misterio del yo y del extraño universo quehabitamos. No intentemos definiciones, ni de ese enigma ni de esa formatransparente en que los poetas se expresan: la poesía. Veamos más bien, demanera concreta - analizando experimentalmente el "fenómeno" - cómo se hapresentado ese enigma a los poetas colombianos en estos cien años. Y cómo hanintentado resolverlo; o, al menos, expresarlo.Ello nos conduce hacia los poemas. Al hacer esta Antología, hemos optadopor un criterio de mucho rigor estético. Sin embargo, en los tres capítulos finalesmodificamos un tanto esta actitud, para la selección de los poetas y el análisis delas obras, teniendo en cuenta que la creación lírica posterior a 1950 es muydesconocida y que sobre ella se ha ejercido en menor medida la crítica. Estecambio de criterio nos parece aconsejable para un mejor conocimiento ydifusión de los últimos poetas y tendencias líricas.
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