Francamente, esto no es nada nuevo, y suele suceder en aquellas hipótesis quedelinean a Códigos de larga vigencia. Y uno de los vicios que en ese contextodesactualizado se produce es el de la ley de nombre propio, el del delito simbólico, yaquel que muchas veces se crea para cumplir con condicionamientos internacionales.Sin perjuicio todo esto de aquellas situaciones en las cuales nos enfrentamos amutaciones que demuestran abiertamente una carencia técnica alarmante, donde sondesoídos aquellos que en teoría son más ilustrados en la disciplina, con una academiaque por momentos parece ser la más conservadora del sistema por la fuerza de loshechos al sentir el desaire de un sistema político renuente a escucharla (las palabras nosiempre endulzan los oídos). Y ese
conservadurismo forzado
se trasunta en al menosintentar evitar que la situación empeore aprobándose más normas penales.Pero sin ingresar en el fondo de las motivaciones que el legislador de turno tengapara agregar una gota de desarmonía en un vaso que se derrama desde hace tiempo, enel fondo lo que se advierte es que la cuestión se divide en torno a dos grandes pilares:expansión o reducción del fenómeno punitivo.
Crecimiento o Descenso en la apuesta alSistema Penal
como mecanismo legítimo y efectivo en la resolución de conflictos es lahistórica e irrenunciable dicotomía.
D)
Alcances y efectos normativos.
D.1 La exención de responsabilidad.
Como se vio anteriormente, la real malicia aparece inserta en el artículo 336 delCódigo vernáculo. Ahora bien, si se aprecia con detenimiento la reciente norma,veremos que la misma refiere en dos momentos al instituto que nos ocupa. Y cada vezque refiere a ello, lo hace pautando consecuencias drásticamente diversas.En un primer lugar, nos encontramos frente a una real malicia que en la medida deque no exista, implicará la carencia de
responsabilidad.
Nos enfrentamos por tanto acualquiera de las hipótesis de los literales
A)
a
C)
. Y aquí no importará ya si el hechoque el medio de comunicación endilga es cierto o no, sino que lo que termina primandoes que las manifestaciones se enmarquen en las hipótesis de los predichos literales, cuyoanálisis excedería el objeto del presente trabajo.Ahora bien, establecido este aspecto, cabe delimitar el significado de lo que ellegislador denomina como
exención de responsabilidad
, pues si bien a primera vistaparece llevarnos a la conclusión de que es la culpabilidad en el campo de la teoría deldelito, como cobijadora del reproche, la que parece desaparecer, ello puede no sernecesariamente así.En este caso en particular, creemos que la expresión utilizada por el legislador, lejosde sentar las bases de una situación de inculpabilidad, nos proyecta a una situación clarade
atipicidad
en el marco del entendimiento de la teoría del delito. Ello lleva aestablecer que nos estaremos enfrentando a una conducta que será lícita, por lo queademás no será antijurídica y mucho menos culpable, adoptando un sistema de análisisestratificado en marco de la teoría del delito.De acuerdo a la predefinida
real malicia
, la misma pasa insertarse en el seno del tiposubjetivo que se desvanece en el caso de que la misma no aparezca. Desde nuestropunto de vista, no existen razones para creer que estamos ante la creación de un nuevo