Trescientoscincuenta: una reactivación de la memoria rosarina
Por Osvaldo Di Paolo
“Hay veces que la memoria seconstruye con la generosidad delos recuerdos ‘ajenos’”.Diego Fidalgo
Con el advenimiento de la democracia, varias creaciones literarias y artísticas dediversa índole sobre el golpe de estado y los desaparecidos en la República Argentina en ladécada de 1970 proliferaron a partir de 1983. La mayoría de estas obras ejemplifican loocurrido en la ciudad de Buenos Aires, siendo ésta un macrocosmos que intenta reflejar alresto del país. En el plano artístico, en la Capital Federal, surgen activistas como el GrupoArte Callejero que se une con el movimiento H.I.J.O.S. Esta agrupación de hijos dedesaparecidos, asesinados, exilados y presos políticos durante la aplicación del terrorismode Estado en la Argentina se crea en 1994 y en 1996 comienza a hacer
escraches
quetienen como objetivo exponer a los torturadores y a sus cómplices. Los artistas plásticosdiseñan grafitis y mapas socio-históricos alternativos que colocan en distintas partes de laciudad para informar, por ejemplo, a los ciudadanos dónde viven ciertos culpables delproceso o dónde se encuentran los olvidados campos de concentraciones.La proliferación del arte callejero para estimular el recuerdo del pasado históricotambién ocurre en ciudades intermedias argentinas. En el 2001, los habitantes de la ciudadde Rosario comienzan a ver bicicletas pintadas en las paredes de las calles. Son bicicletasque se distinguen unas de otras por ciertos números como si fueran parte de una serie.Estas pintadas son realizadas por el activista y artista plástico Fernando Traverso pararepresentar a los 350 desaparecidos en Rosario durante la dictadura militar. Cuatro añosmás tarde, el director de cine Diego Fidalgo filma Trescientoscincuenta (2005), undocumental que por medio de una pluralidad de voces, cuenta las experiencias vividas porTraverso durante el proceso. De esta manera, el director y el espectador vandesenmarañando el pasado a través del presente.
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