textos, una noble, modesta e importantísima labor que rara vezmueve aquello que fue señalado anteriormente: la separación entreel mundo de la academia y el mundo social concreto.
Vida reflexiva y vida activaDesde tiempos de Platón, la discusión entre una vida activa yuna vida reflexiva estuvo al orden del día entre los fundadoresdel pensamiento occidental. El filósofo ha sidotradicionalmente quien reflexiona, mas no quien toma lasdecisiones.
En el mito del Rey filósofo sugerido por Platón o en elpapel transformador de la filósofa defendido en los marxistas, seevidencia esa tensión del pensamiento entre conocer las cosas delmundo e ir directamente a la arena del mundo y enfrentarse conéste. El marxismo logra aterrizar la teoría en la acción debido a quesu estudio central son las relaciones sociales de producción através de la historia, pero esto no resulta del todo posible encampos filosóficos de otro tipo, donde existe el riesgo de terminar haciendo sociología.Desde sus orígenes mismos, los filósofos son afectados ypolemizan con el medio que les toca en vida.
La tiranía en Atenas,la Iglesia durante la Edad Media, o los gobiernos de lasmonarquías y las aristocracias durante la Edad Moderna.
En elNuevo Mundo, frailes como Bartolomé de las Casas o Sahagún oMontesinos polemizaron con argumentación filosófica acerca de lanegada humanidad del indígena y del esclavo. Más recientemente,dos pilares de la filosofía contemporánea, Habermas y Derrida,entran en una discusión acerca del nuevo fantasma que recorre elplaneta global: democracia y terrorismo (1)Esa impronta del filósofo comprometido con el devenir de la realidadsuscita la desconfianza de regiones enteras de pensadores quemiran con perspicacia ese supuesto compromiso.
Heidegger sostuvo que la mejor decisión era no tomar decisiones. Sumaestro, Husserl, mantuvo con la filosofía una actitud quecaracteriza a la fenomenología: el filósofo suspende laactividad sobre la realidad, suspende el juicio para desde allítener una actitud eminentemente contemplativa.
En Colombia, esa supuesta tensión entre teoría y praxis ha estadoen el orden del día. Hemos tenido un campo de la filosofía pura –elescenario propio donde el pensar se confronta consigo mismo– y