El templo se terminó de construir en 1617 y fue dedicado a San Angelo Mártir, o San Ángel, en castellano; elpueblo de Tenanitla cambió su nombre al de ese santo.Los frailes carmelitas cultivaron en su huerto plantas y árboles frutales que hasta entonces se desconocían ennuestro continente. Una buena parte de los vecinos de la localidad se dedicaron también a esos cultivos, con loque San Ángel ganó fama y cierta importancia económica, además de crearse otros poblados como el del Olivarde los Padres.En el convento de San Jacinto, durante cinco meses en 1625, se alojó un grupo de misioneros europeos quehicieron escala en la Nueva España, con destino hacia las islas Filipinas. Uno de esos misioneros era ThomasGage, quien venía con el nombre de Fray Tomás de Santa María y que no continuó el viaje para cumplir sumisión, pues se fugó a Guatemala y regresó a Inglaterra en 1637; Gage publicó en 1647 un libro con susexperiencias en nuestro continente, en el que se dio a conocer información sobre estos territorios colonizadosque los españoles tenían casi en secreto, para que no se los disputaran los otros países europeos. Ya para el siglo XVII, la fama de San Ángel se había extendido, con lo que empezaron a menudear las visitas. Seorganizaban espléndidas comidas para agasajar a los huéspedes, aunque frecuentemente se perdían losplatones y cubertería de plata que, probablemente, los visitantes se llevan como "recuerdo". Los invitadosregresaban a la ciudad en la noche, acompañados por mozos a caballo con hachones encendidos para iluminarel camino, siendo maravillados por la belleza de San Ángel: sus calles empedradas, campos de magueyes yvergeles, el monasterio, el templo, sus chozas, las viandas preparadas, la profusión de rosas, sus puentes ycasas con ventanas enrejadas, jardines y huertas.Las grandes casas de campo dieron el ambiente colonial que caracteriza todavía hoy a San Ángel. De entre lasprincipales, se puede hablar de la hacienda de Goicoechea (donde está hoy el restaurante San Ángel Inn), queperteneció al conde de Medina Torres, así como de la Casa Blanca, propiedad de los condes de Oploca y en laque, cuenta una leyenda, en las noches de luna se ve la figura de doña Giomar en espera de Lope, su amado.El pueblo de Santa Fe se funda, pese a la contrariedad de Hernán Cortés, el 14 de agosto de 1532 como pueblohospital, por solicitud de Vasco de Quiroga al rey Carlos V. Antiguamente el paraje fue conocido como Acasúchil-"flor de maíz" en náhuatl-. Tenía exuberante vegetación, manantiales y ríos como el de Becerra. Posiblementefue asiento de los aztecas antes de su llegada al Valle de Anáhuac. Es importante resaltar que, de acuerdo conla idea de Tata Vasco, las familias trabajaban en comunidad; no tenía más servicios para enfermos que otrascomunidades, sin embargo se ofrecía hospedaje a los viajeros en camino a la ciudad y se introducía a los nativostanto a la fe católica como a las nuevas costumbres.En este lugar se asentó el pueblo judío, alejado de la ciudad para evitar problemas con la Inquisición; al parecerel nombre de Santa Fe es un simbolismo que se relaciona con la Ley de Moisés. En general se trataba deconversos al catolicismo, quienes no abandonaron completamente sus antiguas creencias; esta historia se relataen una película con reconocimiento internacional, El Santo Oficio, dirigida por Arturo Ripstein.
En el México independiente
En 1846, Estados Unidos invadió México con el propósito de apropiarse de los territorios, codiciados de tiempoatrás, de la Alta California y Nuevo México, e incluso hasta Chihuahua, si se podía. Las tropas americanas yaestaban en el centro del país en 1847 para obligar al gobierno mexicano a aceptar la pérdida de os territoriosinvadidos. Uno de los batallones del ejército americano estaba compuesto por irlandeses: el Batallón de SanPatricio. Los soldados irlandeses sintieron más afinidad hacia los mexicanos que con el ejército al quepertenecían; no sólo la religión católica los unía, sino que Irlanda también era una nación invadida y dominadapor una potencia extranjera, así que combatieron por la causa justa de los mexicanos; fueron hechos prisionerosalgunos de ellos, 20 murieron fusilados y a nueve se les perdonó la vida, pero recibieron azotes y se les marcóla cara con hierro candente. En la plaza de Santa Jacinto hay una placa que conmemora este episodio.Durante el resto del siglo XIX, San Ángel no tuvo grandes transformaciones, aunque continuó el proceso que sevenía dando: nuevas residencias y casas de campo fueron construidas y otras renovadas. Se dio nombre a laPlaza de los Licenciados pues en torno a ella vivían varios abogados famosos.