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El Latino de Hoy - Semanal - 17 de Noviembre, 2010
Las lecciones deCorea del Sur
Por Andrés Oppenheimer
Cuando los presidentes de Brasil, México y Argentinaasistieron a la cumbre del G-20 de las mayores economíasdel mundo la semana pasada en Corea del Sur, tendrían quehaberse dado una vuelta por el país anfitrión. Podrían haberseenterado de por qué Corea del Sur ha crecido más que suspropios países.Hace apenas cinco decadas, Corea del Sur tenía un ingresoper cápita de $900 anuales, muchísimo menos que los $5,000anuales de ingreso per cápita que tenía Argentina, los $2,000anuales de México y los $1,200 anuales de Brasil. Hoy, Coreadel Sur tiene un ingreso per cápita de $28,000 anuales, másdel doble de los $13,400 anuales de Argentina, los $13,200anuales de México o los $10,100 anuales de Brasil.¿Qué hizo Corea del Sur que no hicieron las nacioneslatinoamericanas? Existen varias explicaciones, incluyendoel hecho de que el país asiático no cambió constantementesus políticas económicas, sostuvo una estrategia de desarrollobasada en las exportaciones, y ha practicado una especie decapitalismo dirigido’’ que según algunos economistas ayudó acrecer a sus gigantescas multinacionales, tales como HyundaiMotors, Daewoo o Samsung.Pero prácticamente todo el mundo coincide en que unade las razones principales del crecimiento surcoreano ha sidosu obsesión nacional por la educación.Corea del Sur despegó en la década de 1960, cuandoEstados Unidos y Europa redujeron drásticamente su ayudaexterna al país, y la economía de Coreadel Sur se desplomó.Corea del Sur decidió entonces que necesitaba exportar más,y que para ello necesitaba una fuerza laboral calificada.Así, los surcoreanos invirtieron cuantiosamente eneducación, ciencia, tecnología e innovación. Su secreto nofue un mayor gasto gubernamental: el gobierno de Corea delSur gasta menos en educación que México, Brasil, Argentinay varios otros países latinoamericanos como porcentaje desus respectivos productos brutos.Pero en vez de gastar ese dinero en enormesburocracias educativas que con frecuencia tienen máspuestos administrativos que docentes, Corea del sur creóuna meritocracia educativa con estándares de excelenciaultrarigurosos.Sólo como ejemplo, el año escolar en Corea del Sur tiene220 días. En comparación, los años escolares en México yBrasil son de 200 días, y el de Argentina de 180 días. Peroen muchos estados o provincias mexicanos, brasileros yargentinos, el año escolar real es de alrededor de 140 días,si se toman en cuenta las huelgas de maestros y los feriadosimprevistos.Además, en Corea del Sur el día escolar es mucho máslargo que en los países latinoamericanos. Los jóvenes y niñossurcoreanos suelen estudiar doce o catorce horas diarias.Un gran número de niños surcoreanos asiste a institutosprivados de noche, después de clases, para poder mejorarsus calificaciones.Según varios estudios, las familias surcoreanas de clasemedia gastan alrededor del 30 por ciento de sus ingresos eneducación particular para sus hijos. Al igual que en China,en Corea del Sur hay una cultura familiar de inversión en laeducación que es tanto o más importante que la inversióngubernamental.Chung in-Moon, un profesor de la Universidad Yonsei yex diplomático surcoreano a quien conocí en un congreso elaño pasado, me dijo que en su país ``los padres no piensandos veces si deben o no gastar su dinero en la educación desus hijos. La gente vende sus vacas, sus casas, lo que tengan,para mandar a sus hijos a la universidad.Y en Corea del Sur, para cursar estudios que habilitenpara ser maestro, hay que estar dentro del 5 por ciento de losgraduados secundarios con mejores notas. En comparación,miles de maestros en México siguen comprando sus plazasvitalicias por unos $10,000, independientemente de sucapacidad de enseñar, según dijeron recientemente las propiasautoridades del principal sindicato docente mexicano.No soprende, entonces, que Corea del Sur se hayaconvertido en uno de los países con mejores calificacionesen las pruebas internacionales estudiantiles de matemática yciencias, y en uno de los países que más inventos produce.En el 2009, Corea del Sur registró 9,600 patentes, mientrasBrasil registró apenas 150 patentes en el mismo año, México80 y Argentina 50, según datos de la Oficina de Patentes yMarcas de Estados Unidos.Mi opinión: Es cierto que hay aspectos negativos de laobsesión surcoreana con la educación, incluyendo índicesrelativamente altos de suicidios entre adolescentes. Peroel impresionante ascenso del ingreso per cápita en Coreadel Sur, un país que estaba muy atrás de las principalesnaciones latinoamericanas, sugiere que los surcoreanosestán haciendo algunas cosas bien, que se podrían adaptaren Latinoamérica.Los presidentes de México, Brasil y Argentina hubieranhecho bien en salir a ver y preguntar, para llevarse algunasideas a casa.
Latin leaders couldhave learned fromSouth Korea
By Andrés Oppenheimer
When the presidents of Brazil, Mexico and Argentinaattended the G-20 meeting of the world’s biggest economies inSouth Korea last week, they shouldhave taken some time off from theconference to take a look at the hostcountry. They could have learnedwhy South Korea has done so muchbetter than their own nations.Only five decades ago, SouthKorea had a per capita income of $900 a year, a small fraction of Argentina’s per capita income of $5,000 a year, Mexico’s $2,000, and Brazil’s $1,200. Today,South Korea has a per capita income of $28,000 a year, morethan twice as high as Argentina’s $13,400 a year, Mexico’s$13,200 and Brazil’s $10,100.What did South Korea do so much better than LatinAmerican nations?There are several explanations, including the fact thatthe Asian country hasn’t constantly changed its economicpolicies, stuck to a strategy of export-led development,and has long practiced a sort of state-managed capitalismthat some economists credit for the emergence of its giantmultinationals, such as Hyundai Motors, Daewoo andSamsung.But virtually everybody agrees that one of the mainreasons behind South Korea’s success was its obsessionwith education.South Korea took off in the 1960s, when the UnitedStates and Europe drastically reduced their economic aid tothe country, and South Korea’s economy plummeted. SouthKorea decided that it needed a well-educated workforce toincrease its export income.So heavy investments were made in education, science,technology and innovation. It wasn’t just a matter of government spending: South Korea’s government spendsless than Mexico, Brazil, Argentina and most other LatinAmerican countries in education as a percentage of itsoverall economy.But instead of spending to create huge educationbureaucracies that often employ many more administrativeworkers than actual teachers, South Korea developed aneducational meritocracy with ultra-rigorous excellencestandards.Just as an example, South Korea’s school year is 220days. By comparison, Mexico’s and Brazil’s official schoolyears are 200 days, and Argentina’s, 180 days. But in manyMexican, Brazilian and Argentine states, the actual schoolyear is only about 140 days when teachers’ strikes andunscheduled holidays are taken into account.In addition, school days in South Korea are much longerthan in Latin American countries. South Korean youths oftenstudy 12 or 13 hours a day, if you count the private tutoringinstitutes that large numbers of South Korean kids go to afterschool in order to improve their grades.According to several studies, South Korea’s middle-classfamilies spend about 30 percent of their income on privatetutoring for their children. Much like China, South Koreanfamilies have a culture of investing in education with fewparallels in the world.Chung-in Moon, a Yonsei University professor andformer South Korean diplomat whom I met at a conferencelast year, told me that ``in Korea, parents don’t think twiceabout spending all their money for their children’s education.People sell their cows, their homes, whatever they have tosend their kids to the university.’’And to study to become a school teacher in South Korea,students must be in the top five percent of their high schoolgraduation classes. By comparison, thousands of teachersin Mexico still get their jobs by buying their positions forthe equivalent of $10,000, regardless of their academiccredentials or capacity to teach. Mexico’s own teachersunion authorities admitted to me recently that the pay-to-teach system exists.Not surprisingly, South Korea has become one of theworld’s best performers in international math and sciencestests, and one of the most prolific inventors of new products.While South Korea registered about 9,600 patents in 2009,Brazil registered only 150 that year, Mexico 80, and Argentina50, according to the U.S. Patent and Trademark Office.My opinion: There are downsides to South Korea’sobsession with education, including relatively high teenagesuicide rates, but South Korea’s impressive emergence from apoverty-ridden country that was way behind Latin America’sbiggest economies suggests that the South Koreans are doingsome things right.The presidents of Mexico, Brazil and Argentina wouldhave been smart to ask around, and take some lessonshome.