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FRANCESC BUJOSA
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HOMAR
los separatismos como las ingerencias, siempre, según ellos, ilegítimos ypeligrosos. Concluyen lo que pretendían desde un principio, que laafasia es un capítulo clásico de la neurología y un terreno profesionalreservado a los neurólogos. Otros afasiólogos han buscado en la historialegimitización
y
respaldo para sus teorías actuales, a las que quierenacorazar con argumentos de autoridad. Es, éste, un hecho que resultacongruente e incluso complementario con uno de los caracteres másfascinantes de la literatura sobre la afasia: su falta de obsoliescencia. Así,
al
contrario de la casi totalidad de la literatura científica, la dedicada a laafasia sigue utilizando con intención no histórica da.tos
y
teoríasformuladas hace casi una centuria, poniéndolos en el mimo plano quelas contemporáneas. Por eso autores decirnonónicos como Broca
y
Wernicke siguen estando hoy en día entre los más citados. Veremos másadelante que no es éste el único rasgo que emparenta esta literatura conla propia de las humanidades. Un tercer grupo de afasiólogos harecurrido a la historia como un medio de aclarar los numerosos ydificiles problemas epistemológicos
y
metodológicos que se planteancasi a diario a cualquier neurólogo mínimamente crítico. Esta mismadesorientación metodológica ha sido la que ha conducido tambiénhacia la historia a un cuarto grupo, de no escasos componentes. Pero, sila causa ha sido la misma que la del grupo anterior, no se puede ocultarque su propósito ha sido muy distinto: en vez de aclarar las dudas,evitarlas y sustituirlas. Si se tenía necesidad de publicar y se carecía deun programa de investigación coherente, siempre resultaba un buenrecurso acudir al pasado y buscar con espíritu de anticuario unacuriosidad poco divulgada, o bien, a modo de cronista oficial, ordenarcronológicarnente las teorías conocidas.Quien se acerque a la literatura sobre la afasia notará, además, que,a partir del primer tercio del siglo XIX, buena parte de los artículos ylibros tienen, en cierta medida, el tono de(quicio histórico)) sobreenfrentamientos y polémicas ocurridas años atrás, y que las habitualesdisputas de prioridad científica, tan magníficamente estudiadas porMerton
(l),
han existido también en el campo de la afasia. Ha originado,todo ello, una literatura a la que hay que calificar de ((histórica», unquesea entre comillas, Nos ocuparemos más adelante, con algún detalle, deestos aspectos. Lo que pretendemos ahora exclusivamente es dejar claroque todos estos factores han hecho proliferar hasta límites increíbles ialiteratura que los afasiólogos han escrito sobre el pasado de su disciplinay que, por tanto, nuestra revisión historiográfica debe abandonar todapretensión de exhaustividad
y
limitarse a comentar zlquellos trabajos
(1)MERTON, R.
K.
(1977
a);
MERTON,
R.
K.
(1977
b);
MERTON, R.
K.
(1977
c).