trabajo, ir a la fuente de agua, vender productos, etc., debía hacerlo con la cabezacubierta por dos velos.En el ámbito religioso el rol de la mujer era también limitado. Las niñas no estabaobligada a estudiar la Torá (es decir, el Pentateuco), es más, existía un dicho queafirmaba: “Quien enseña la Torá a su hija, le enseña el libertinaje”. La enseñanzaen la sinagoga era sólo para hombres. Las mujeres no podían ingresar al sectordonde enseñaban los escribas, sólo podían entrar al sector del servicio litúrgico oreligioso. A las niñas sólo se les enseñaba trabajos domésticos, coser y tejerparticularmente, y cuidar a los hermanos más pequeños.Con esto en consideración meditemos en el capítulo 10 del Evangelio segúnLucas, en los versos 38 al 42.
38
Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
39
Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía.
40
Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!
41
—Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas,
42
pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.
Lo primer que nos llama la atención del texto es que, sabiendo ya que la mujer erapoco considerada y estaba en un rango social menor que el hombre, se nosmencione a las hermanas Marta y María como protagonistas del relato y como lasanfitrionas de Jesús, siendo que sabemos por otros relatos bíblicos que ellasvivían en casa de su hermano llamado Lázaro quien era amigo de Jesús. Es élquien tendría que ser el anfitrión. Esto nos muestra que en el evangelio de Jesúslas mujeres pueden ser, y de hecho son, protagonistas.El relato nos indica que una vez que Jesús entra a la casa, María se sienta a lospies de Jesús y escucha lo que él dice. No es extraño que Jesús hablé y enseñe,ya que era considerado popularmente como un Rabí, es decir, un maestro. Elmismo se atribuye tal rol al llamar a discípulos. Sin embargo, Jesús es un rabíbastante extraño de acuerdo a esa cultura. En primer lugar, no sigue los patronesde lo que hoy llamaríamos ‘
enseñanza académica’
ya que no es un Rabíacreditado oficialmente, es decir, no ha seguido la formación de lo escribas nitiene la edad suficiente (40 años) para ser un Rabí oficial o “doctor ordenado”. Ensegundo lugar, este Rabí, nombrado popularmente como tal, enseña cosas fuerade lo común. Habla del Reino de Dios y lo ve como presente aquí y ahora. En esteReino la reconciliación con Dios se hace realidad y esto tiene el potencial detrasformar a toda la humanidad. Los judíos esperaban el Reino de Dios para elfinal de los tiempos, pero Jesús lo ve tan cercano que esta “a la mano” para todoaquel que lo quiera experimentar. Además no enseña las tradiciones derivada de