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Correo del Orinoco - Bicentenario 19 de Abril de 1810

Correo del Orinoco - Bicentenario 19 de Abril de 1810

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ESPECIAL
AÑO BICENTENARIO
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ESPECIAL
AÑO BICENTENARIO
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 Aunque la rígida estructurade clases que imperó desdeel siglo XVI se basaba en lasdesigualdades económicas,las mantuanas y los mantuanoshicieron del “honor” y la purezade sangre los criterios para estable-cer el lugar que cada quien debíaocupar en la sociedad
A 
partir de la segundamitad del siglo XVI,el Estado españoldecidió emprenderla conquista y ocu-pación efectiva de América. “Esaera la mejor manera de garantizar laposesión de estas tierras e implicó elasentamiento de poblaciones esta- bles, con el consiguiente desarrollode la economía agropecuaria”, a
r-mó el profesor de historia LeonardoPoleo. Así se dio origen a la socie-dad colonial que, durante “300 añosde calma”, impuso un régimen “deexplotación y exclusión social”.
EL PODERPARA LOS PROPIETARIOS
“En una economía agropecuaria,la tierra y la mano de obra constitu-yen los factores fundamentales de laproducción, y el grupo social que loscontrole será el grupo privilegiadodentro de la sociedad”, explicó Poleo.Sobre la base de esa relación entreel control de los medios de produc-ción y el estatus, se erigía una rígidaestructura social en la cual los grupostenían mayor o menor poder en lamedida en que fueran propietarioso no. Pero el comercio con España,manejado por operadores no pro-pietarios, también era una fuente depoder.“Aquella era una economía agro-pecuaria orientada a la exportaciónhacia el mercado mundial; por lo tan-to, su elemento dinamizador era elcomercio exterior”. Y en un contextoasí, advirtió Poleo, “quienes contro-
En Venezuela persistela estructura de divisiónde clases propia del capitalismo,pero la colectividad se haincorporado decididamentea la participación en ámbitosque antes le estaban vedados.Los Consejos Comunalesson el espacio donde estaexperiencia cobra fuerza
E
n una de sus pinturas, elartista venezolano JuanLovera muestra una re-unión en la que los man-tuanos deliberan sobreasuntos de gran importancia, mien-tras que en un rincón, en el extremoderecho inferior del lienzo, un ne-gro se asoma, curioso, del otro ladode una baranda, acompañado de unindígena pasado de tragos.“Ese era el papel del pueblo enese momento, desde el punto devista de la clase dominante. Hoy,ese negro y ese indio están metidoshasta la cabeza en los procesos decambio, y eso es algo que antes noera ni siquiera pensable”, a
rma elescritor y periodista José RobertoDuque, quien evocó la obra de Lo-vera para ilustrar hasta dónde larancia tradición de exclusión socialentró en un punto de quiebre con laRevolución Bolivariana.
CAPITALISMOY DIVISIÓNDE CLASES
La estructura social de la Vene-zuela de hoy evidencia, sin embar-go, una marcada división de clases,señala el profesor universitario Fer-nando Arribas. “Eso hay que tenerlosiempre presente”, a
rma, al tiempoque recuerda que hay indicadores,como el Coe
ciente de Gini, que ha- blan de una disminución importante
En esta ilustración de la época se puede leer: “De negra y español mulata. De mulata y español morisco”La Comuna hace énfasis en abrir y dinamizar mecanismos de participación
CARLOS ORTIZ
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Fotos: Archivo CO
 | 
Caracas
lan la actividad comercial tambiénson un grupo privilegiado”.El comercio exterior de Venezue-la se mantenía bajo el más estrictomonopolio a favor de España, así que llas españolas y los españoleso “blancos peninsulares”, llamadosasí por venir de la península Ibérica,compartían la cima de la sociedadcon los dueños de la tierra, del ga-nado y de las cosechas.Y muy abajo, “en el otro extremode la estructura social, estaban quie-nes sólo tenían su fuerza de trabajopara subsistir, de la cual se apropia- ban los sectores poderosos de la so-ciedad, a través de diferentes títulos,formas y medios jurídicos”.
LA ARISTOCRACIAEXPLOTADORA
Poleo explica que “en la Venezue-la Colonial podemos distinguir trestipos de grupos sociales: los domi-nantes o explotadores, integradospor terrateniente y comerciantes;los grupos intermedios, confor-mados por pequeños propietarios,pequeños comerciantes, artesanos,profesionales, empleados y peque-en esa brecha; pero la nuestra, insiste,es una sociedad capitalista, y eso im-plica la persistencia de una burguesíaque controla la economía, y una clasetrabajadora que es explotada”.Duque está de acuerdo. “El ca-pitalismo se ha desarrollado a talpunto, que ha logrado esclavizartambién a la gente blanca. En eso nohemos avanzado mucho”.Sin embargo, hay señales de quese está gestando un proceso de cam- bio de gran impacto, advierte Du-que: “No es cualquier cosa que, enuna encuesta del Centro Gumilla,el socialismo esté en primer lugarcomo la vía que la gente consideramejor para el país”. Activista políticovinculado con movimientos socialesradicales, Duque está convencidode que en Venezuela se espera “unfuerte sacudón social”. Pero no setrata de un proceso violento, aclaraños productores en general; y losgrupos sociales dominados o ex-plotados, en los que encontramos lamano de obra sometida a relacionesde esclavitud, vasallaje o endeuda-miento”.Aunque el factor que de
nía estosgrupos era económico, Poleo desta-ca que “los sectores dominantes, enespecial los terratenientes, estabanintegrados, casi exclusivamente,por los descendientes de los prime-ros conquistadores y pobladores”.En este sentido, la clase dominantees también una aristocracia, es decir,un estamento integrado por perso-nas que se consideran de mejor cali-dad que el resto de los mortales. Es aesa aristocracia a la que se denomi-na la “nobleza criolla”.
LA REALIDAD FALSEADA
El historiador Luis Felipe Pellicerexplica que “las personas eran ubi-cadas en un lugar inferior o superiordel sistema de jerarquías sociales deacuerdo con sus características fe-notípicas, es decir, en función de su
sonomía y el color de la piel”. Paralas y los aristócratas de la época, esosDuque, sino de una “profundizaciónen la participación del pueblo”.
PARTICIPACIÓN Y RELACIONESDE PRODUCCIÓN
Fernando Arribas cree que no es bueno “exagerar el optimismo”,pero no por desconocer el peso dela notable determinación de la gentede participar. Su posición es que laincorporación de los distintos sec-tores sociales a la experiencia orga-nizativa hasta ahora se enfoca en loterritorial.En este sentido, destaca que en lostiempos que corren “la gente viveuna sentida pasión por participary organizarse en distintos aspectosde la vida, y eso es algo realmentede avanzada y novedoso para Ve-nezuela”. Sin embargo, le preocupaque ese entusiasmo, notable y efec-tivo en el contexto de los Consejosrasgos de
nían la “calidad” de cadaser humano.Al tomar rasgos biológicos comocriterio de exclusión social, la noble-za criolla pretendía que la estructurade la sociedad fuera una cuestión“natural”. Pero, como lo aclara Pe-llicer, la clasi
cación de las personassegún su calidad “constituía, a todasluces, una falsa percepción de la rea-lidad”, que ocultaba el sistema deexplotación sobre el cual se erigía lasociedad de la época.
ELHONOR ERADESHONRA
En su mayoría, las venezolanas ylos venezolanos, que eran mestizasy mestizos, vivían en la parte más“baja” de la sociedad. “Aprincipiosdel siglo XIX, 50 por ciento de lapoblación mestiza era denominada‘parda’ o ‘mulata’, y la constituíantodos los individuos que tenían entresus ascendientes algún familiar deorigen africano. En lenguaje común,se les cali
caba como gente de infe-rior esfera”, describe Pellicer.Pellicer señala que el valor que los blancos “nobles” exaltaban para jus-ti
car este mecanismo de exclusiónComunales, no se haya encendido alo interno del aparato productivo.“La Comuna por sí misma no esuna
gura novedosa o revoluciona-ria, pero es un tremendo avance quehaya tanto énfasis en abrir y dinami-zar mecanismos de participación yque la gente tenga esa gran voluntadde organizarse e involucrarse en ellos;sin embargo, eso no ha sido igual-mente exitoso entre la clase obrera, enel sentido de cambiar las relaciones deproducción”, aseveró Arribas.
ELNUEVO TEJIDO SOCIAL
 Judith Valencia, profesora de laUCV, piensa que, por el contrario, esen los Consejos Comunales dondese teje una nueva trama de relacio-nes sociales que avanza hacia unanueva gestión de la política, cuyamayor expresión es la Comuna. “Setrata de un tejido de poder, que esera el honor, de manera que las ma-sas explotadas eran consideradasgente poco o nada honorable. “Lapoblación era clasi
cada en calida-des: de calidad blanco, de calidadmulato, negro o indio, etc. Pero no bastaba con ser blanco para tenerhonor, porque además de tener ca-lidad de blancos. debían ser limpiosde sangre; es decir: no tener sangrede moros, judíos o negros”.El honor no se ganaba con esfuer-zo, ni trabajo, ni con una vida rec-ta; se heredaba por vía sanguínea,lo mismo que el color de los ojos ode la cabellera. Pero primero habíaque demostrar la pureza de la san-gre: “Para tener honor era necesarioser descendiente de los primerosconquistadores y pobladores, tenerabolengo. Ser noble y ser hijo legí-timo. En la sociedad venezolana deaquellos años, esos atributos eranexclusividad de los blancos criolloso mantuanos, quienes reconocíancomo pares, únicamente, a los altosfuncionarios y a grandes comercian-tes peninsulares”.
BAJODOMINIODE UNACASTA
Las mantuanas y los mantuanosintegraban a la vez una clase social yuna aristocracia, pero además, esta- ban cerca de ser una casta: “Cuandoal elemento económico agregamoslinaje, ascendencia y origen étnico,la movilidad social desaparece ynos aproximamos a una estructurade castas”, sostiene Poleo.Esta a
rmación del profesor dehistoria pone de relieve uno de losfactores detonantes de la crisis quedesembocó en la guerra de Indepen-dencia: la opresión de los blancossobre mestizos y, más cruelmente,sobre afrodescendientes e indígenas,a quienes se les impedía cambiar decondición, relegándolos a funcionessubalternas. Era un mundo domina-do por una élite endogámica y pro-fundamente discriminadora
comunal y es social, va más allá delámbito especí 
co donde se reúne yse organiza una comunidad deter-minada”.La experiencia de constituir Con-sejos en los que se discute y plani
-ca el desarrollo de su entorno, estáorientada hacia un cambio real devida; en esos encuentros va cam- biando la percepción de las otras ylos otros, individualmente consi-derados, y también “la visión de sí mismos como grupo”.“Es cierto que el concepto de Co-muna es viejo, pero en Venezuela, eneste momento, tiene otro signi
cado.Su sentido es vivir en colectivo. Nose trata sólo de construir formas másparticipativas de organización territo-rial; se trata también de un cambio enla manera de concebir y experimentarlas relaciones entre los seres huma-nos, y entre estos con la naturaleza”,asegura Judith Valencia.La conclusión de la docente esque la Comuna signi
ca relación dearmonía y de igualdad entre todos,y tiene el valor de ser una forma degestión política en la que la genteparticipa para construir un auténti-co Poder Popular y ejercer una for-ma de gobierno horizontal.“No puede haber un cambio so-cial si ese cambio no es, por sí mis-mo, político; por eso, el tejido socialque va cobrando fuerza en las co-munidades tiene que dar lugar a unnuevo tejido político”.Un nuevo tejido, una recompo-sición en la que el pueblo se asumeprotagonista y corresponsable. “Nocomo antes, cuando cualquiera conun discurso
oreado podía embau-car a la gente. Ahora, a quien quieraliderar un proceso, no le sirven denada los títulos y la retórica, sinoque tiene que demostrar que esigual a la gente del pueblo”, conclu-yó Duque
En la Colonia no bastaba con ser blanco para tener privilegios
La nobleza criolla impuso un sistema de castas
La experiencia de organización y gobierno popular
En las comunas se está gestandoun nuevo tejido social
 M 
 ANTUANOS
:
LA
 
 ARISTOCRACIA
 
EN 
 
 ACCIÓN 
|“Mantuano”era el nombre que se le daba en Caracas a los aristócratasblancos, descendientes de los conquistadores españoles.Se los llamaba así por la mantilla que usaban lasmujeres para asistir a misa. El libro de FranciscoHerrera Luque, Los amos del valle, inmortalizó a losintegrantes de este grupo de poder que vivían en Caracas.“E
STOY 
 
 MUERTO
”|El escritor Eduardo Blanco, en VenezuelaHeroica, describe el fallecimiento de Pedro Camejo, mejor conocido como Negro Primero, en la batalla de Carabobo(24 de junio de 1821): “Mi general, vengo a decirleadiós porque estoy muerto”. El Negro Primero participócomo lancero en la batalla de las Queseras del Medio, por la que recibió la Orden de los Libertadores de Venezuela.L
OS
 
ÚLTIMOS
 
DÍAS
 
DE
B
OLÍVAR
|Gabriel García Márquezrecrea los últimos días del Libertador Simón Bolívar en el libro El general en su laberinto. García Márquez,con base en una exhaustiva investigación histórica,ofrece a lectoras y lectores una crónica amarga de quienentregó su vida y su fortuna a la Independenciade América, y recibió a cambio la traición y la soledad.D
E
GLESIA
 
 A
P
 ANTEÓN 
|El Panteón Nacional, donde reposanalgunos de los restos de las venezolanas y venezolanosmás ilustres, fue inicialmente un templo: la iglesiade la orden de los Hermanos Trinitarios. En 1875,el presidente Antonio Guzmán Blanco decidió quese convirtiera en un mausoleo. La estructura tambiénacoge pinturas del artista Tito Salas (1888-1974).
Responsables del suplemento
 
|
Arlenin Aguillón, Arturo Cazal, Vanessa Davies, Wiston Marquez-López, Carlos Ortiz, Várvara Rangel Hill, Modaira Rubio
 
Corrección
 
|
 Girman Bracamonte, Carlos Castro, Ernesto Cazal, Nereyvic Guarenas, Judith Herrada, Pedro Llorente
 
Impresión
 
|
Fundación Imprenta de la Cultura
 
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ESPECIAL
AÑO BICENTENARIO
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ESPECIAL
AÑO BICENTENARIO
|
 
Para el momentode declararse en rebeldía frente a España, las mantuanas y los mantuanos llevaban añostrabados en una lucha contralos mestizos y los blancospobres para impedir que éstosadquirieran derechos quese consideraban exclusivosde la “gente de linaje”
L
a sociedad venezolanaque vivió el 19 de abrilde 1810 tardó 300 añosen conformarse, tiem-po su
ciente, destacael historiador Luis Felipe Pellicer,para el a
anzamiento de prácticaspolíticas que se correspondían conel sistema de exclusión social im-puesto por la nobleza criolla. Loscargos públicos importantes, los tí-tulos académicos y los altos rangosmilitares estaban reservados a los blancos de probado linaje.El cerrado sistema de jerarquíasconstruido por los mantuanos, sinembargo, no aseguraba la purezade sangre que se pretendía impo-ner como criterio de organizacióny control social, pues la esclavituda la que tenían sometida a la gen-te que consideraban “inferior” eratambién una forma de sometimien-to sexual.Pellicer denuncia que “ciertahistoriografía complaciente conlos poderes imperiales” trata dea
rmar que entre blancos, negros eindígenas se habían consumado re-laciones sexuales “exentas de pre- juicios raciales, pero en realidad, elmestizaje que se dio en ese contex-to es expresión de las relaciones dedominación y subordinación tantoétnica como de género. Es el resul-tado del dominio de blancos penin-sulares y criollos, sobre indígenas,africanas y africanos sometidos aservidumbre y esclavitud”.
REBELIÓN EN LA ESFERAINFERIOR
Para 1810, la sociedad venezo-lana podía considerarse mestiza,pero ese dato, lejos de ser un fac-tor de integración, era fuente decon
ictos. Es posible que la per-manente mezcla de “razas” hicie-ra que las diferencias físicas entreunas personas y otras parecieranmenos acentuadas, pero las castas,que por 300 años habían ocupadola posición principal en la socie-dad, no estaban dispuestas a com-partir sus privilegios.Por su parte, entre la gente “in-ferior” o de “baja calidad”, el gru-po de los “pardos” o “mulatos”,que para entonces constituía el 50por ciento de la población mes-tiza, insistía en exigir que se lesconcedieran ciertos derechos paralos cuales, argumentaba la élite,no tenían derecho por carecer delhonor que los hiciera merecedoresde ellas.El “mulataje” no se amilanó, yaque le asistía la razón por cuanto,en 1795 el rey Carlos IV había dic-tado la Real Cédula de Gracias alSacar, la cual permitía comprar lacondición de blancos. Sin embar-go, la pugna fue dura y larga, pueslos mulatos pedían el derecho acasarse con blancas, estudiar en laUniversidad y ser sacerdotes.Como era de esperar, los man-tuanos se resistieron. Ellos eranlos únicos que podían integrarel Ayuntamiento, y desde ahí sevalieron de recursos dilatorios e,incluso, de juicios que se extendie-ron por 21 años, explica Pellicer:“Desde el Cabildo, la Iglesia y laUniversidad se dirigen profusos y‘sesudos’ folios al Rey, exponien-
Blancos y mestizos llevaban años luchando por posiciones de poder
La Emancipación surgió de un con
icto de clases
La Ley de Consejos Comunales y la del Consejo Federal de Gobierno marcan el rumbo
El pueblo organizadoes el que decide su destino
Palabras como Patria,Democracia y Libertaddejaron de ser simplesconceptos. La RevoluciónBolivariana garantizóderechos políticos realmenteconsolidados
L
a imposibilidad de que elPoder Constituido haganada sin que el pueblolo discuta, y decida si loaprueba o no lo aprueba,es el rasgo principal que caracterizaa la Venezuela Bolivariana desdeel punto de vista de los derechospolíticos. Esta sentencia, esgrimidatajantemente por el escritor y perio-dista José Roberto Duque, ilustra supropia experiencia como activista demovimientos sociales.“En este país están pasando unascosas interesantes sin hacer aspa-vientos, y muchas veces, sin quenadie se dé cuenta. El asunto de laparticipación y la soberanía se lo hatomado en serio gente del pueblo,que se ha fajado a echar adelanteexperiencias de organización queestoy seguro no se habían visto an-tes”, revela Duque, quien ha sidotestigo, incluso, de la constituciónde una Comuna en parajes a los quenunca antes hubiera pensado mar-charse a vivir.Duque recuerda que en la CuartaRepública, por acciones como esa yotras iniciativas de libertad, la genteperdía la vida a manos de los cuer-pos de seguridad.
UN NUEVO ESTADODE DERECHO
La posibilidad, para ampliossectores populares, de decidir laforma que mejor les permite ejercerla libertad en función de su propiace la Revolución a través de los po-deres constituidos, sino que abreámbitos de acción cada vez mayo-res para el poder constituyente, elpueblo. Esa es la visión de la eco-nomista y docente universitaria Judith Valencia.“Las leyes no hacen la política nide
nen el curso de la Revolución.Al contrario, permiten la experien-cia del Poder Popular, en la medidaen que hacen viables las prácticasreales que el pueblo va ensayando, buscando su propio rumbo”.De acuerdo con este planteamien-to, el presidente Chávez, desde la jefatura del Estado, “se esfuerzaen ir ampliando, cada vez más, loslímites de lo que le está permitidohacer al pueblo en el camino haciala construcción del Poder Popular,que es una experiencia que tienemuchas di
cultades que vencerporque es una novedad”.Nadie sabe en este momentocómo se construye el Poder Popu-lar, advierte Valencia, “porque nohay un único modo de construirlo.Lo que tenemos es un punto departida, una voluntad y una orien-tación política para llevarlo ade-lante, pero una vez que ese procesocomienza, cada comunidad, cadaparroquia, cada ciudad tienen unamanera de hacerlo, porque sus rea-lidades son diferentes”.La profesora Valencia sostieneque esa condición de pluralidady contrastes la tiene muy clara elPresidente de la República, y esose expresa en el espíritu de perma-nente reinvención y revisión que locaracteriza.
LA POSIBILIDADDE SER GOBIERNO
Las palabras de Valencia hacenpensar en un evento histórico poco
CARLOS ORTIZ
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Fotos: Archivo CO
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Caracas
comentado: la protesta de Mirandaa la Constitución de 1811. Al Gene-ralísimo le inquietaba que aquellaCarta Magna, pese a proclamar unaRepública Federal, no contemplaralas particularidades de cada regióndel país. Sus palabras quedaron con-signadas al
nal del documento:“Considerando que en la pre-sente Constitución, los Poderes nose hallan en el justo equilibrio, nila estructura u organización gene-ral su
cientemente sencilla y clara,para que pueda ser permanente;que por otra parte no está ajustadacon la población, usos y costumbresde estos países, de que en lugar de76 reunirnos en una masa general oCuerpo social, nos divida y separe,en perjuicio de la seguridad comúny de nuestra Independencia; pongoéstos reparos en cumplimiento demi deber”.Hoy, a dos meses de la promul-gación de la Ley del Consejo Fe-deral de Gobierno, Carlos Escarrápone de relieve que se trata de unaley revolucionaria porque apuntaa la constitución de una instanciapara la coordinación del manejodel poder, que asume la voceríade los Consejos Comunales comoun factor decisorio, y promuevela descentralización basada en elconcepto de Federación, el cualconsiste en trasladar la periferiahacia el centro, con el objeto detransferir el poder al pueblo”. Elreclamo de Miranda, después detodo, no fue en vano.Esa transferencia de poder im-plica, para Judith Valencia la posi- bilidad real de ser Gobierno, peroentendido no como capacidad paramandar, sino para disponer de lascosas, para ordenarlas en el tiempoy el espacio”; para disponer tam- bién, y sobre todo, de su destino
realidad, constituye una nueva eraen la historia de los derechos políti-cos en Venezuela. “Antes, palabrascomo ‘patria’, ‘democracia’ y ‘li- bertad’ eran conceptos; ahora sontareas por cumplir. Y el pueblo estáen eso“, a
rmó Duque.Lo que el pueblo construye día adía y en los hechos no se queda ensimples anécdotas. Las leyes al am-paro de la Constitución Bolivariana,lo establecen bajo la forma de unnuevo Estado de Derecho, como loa
rma el diputado y abogado cons-titucionalista Carlos Escarrá.La Revolución le ha garantizadoa Venezuela “un régimen de liberta-des plenas y unos derechos políticosrealmente consolidados, que estáncada vez más orientados hacia la or-ganización social”, destaca Escarrá.
PODER POPULAR
Dos leyes revolucionarias, acotaEscarrá, dinamizan el proceso de or-ganización del pueblo: la de los Con-sejos Comunales y la del ConsejoFederal de Gobierno. Ambos instru-mentos tienen en común el cometidode transformar en logros concretos elmandato constitucional de construiruna democracia participativa y pro-tagónica, que asegura el ejercicio delpoder por parte del pueblo.“Estamos hablando de dos leyesque se aproximan en mucho a la teo-ría del Poder Popular. Y si tomamosen cuenta que eso implica que ten-gan como eje fundamental la partici-pación popular, veremos que poseenun carácter revolucionario”.Cuando Escarrá habla de “carácterrevolucionario” va más allá del conte-nido formal de las leyes en cuestión;para él, son los mecanismos que ha-cen viable, en la práctica, una políticade Estado de acuerdo con la cual “elpueblo organizado es el que decide” .Es un hecho que el Consejo Fede-ral de Gobierno no puede constituir-se sin la incorporación de las vocerasy los voceros del Poder Popular ele-gidos en el seno de Consejos Comu-nales de todo el país.
EL ESTADO AL SERVICIODE LA REVOLUCIÓN
El Estado venezolano no condu-do todo tipo de argumentos paradetener el proceso de ascenso so-cial que amenazaba con desatar-se. Para los mantuanos, negarlela gracia a los pardos era la únicamanera de conservar el orden y lacohesión social”
TENSIÓN DENTRODE LA SOCIEDAD
La disputa por las Gracias alSacar son un claro re
ejo de lastensiones internas que caracteri-zaban a un sistema sociopolíticosumamente atrasado, propio deuna “potencia marginal, ajena alos cambios que suponen la Revo-lución Industrial, el surgimiento yascenso de la burguesía y el
n delabsolutismo”, plantea LeonardoPoleo, profesor de historia.“Los grupos intermedios de lapoblación ejercían sus actividadesde acuerdo con la legalidad vigen-te, y permanentemente presiona- ban a las autoridades españolaspara obtener su apoyo en la luchapermanente contra sus verdade-ros enemigos de clase-casta, laAristocracia Terrateniente que lossometía a un proceso violento dediscriminación, de ausencia de re-presentación”, comenta Poleo.Ala población indígena se le con-sideraba libre, pero bajo un régimenque impedía su desarrollo comosujetos políticos. De acuerdo con lasleyes del imperio, “requerían la pro-tección del Estado Metropolitano,pues se les consideraba una ‘raza’minúsválida. Sus pueblos y sustierras fueron ferozmente atacadospor la terrofagia de la clase domi-nante. Pese a todo, hay constanciade litigios de los indígenas contralos terratenientes criollos”.
TODOS CONTRALOS MANTUANOS
Los diversos procesos de con-frontación entre la jerarquía es-pañola, la aristocracia criolla, lasclases intermedias y los gruposexplotados “engendraron la pro-pia debilidad de España frente alresto de los países europeos occi-dentales”, sostiene Poleo.Unos grupos luchaban porlograr la “movilidad social encorrespondencia con su propiaacumulación de ciertas riquezas”,y otros aspiraban al menos a unamínima dignidad para el ejerciciode su libertad. Pero incluso entrelos propios mantuanos hay quie-nes resienten la actitud despóticadel imperio.“Se nos vejaba con una conduc-ta que, además de privarnos delos derechos que nos correspon-dían, nos dejaba en una especie deinfancia permanente con respectoa las transacciones públicas”, de-nunció Simón Bolívar en su Cartade Jamaica, escrita en 1815.Desde su exilio en Jamaica,miraba hacia Venezuela y sóloencontraba opresión: “Los ameri-canos, en el sistema español queestá en vigor, y quizá con mayorfuerza que nunca, no ocupan otrolugar en la sociedad que el desiervos propios para el trabajo, ycuando más, el de simples consu-midores”, expresó.“Sin embargo, los blancos deorilla, los mestizos y mulatos lle-garon a aliarse con el Estado me-tropolitano español en contra delas pretensiones de los criollos”,advierte Poleo. Por su parte, Pe-llicer señala la importancia dereconocer, en ese contexto, “losmovimientos populares en el pro-ceso de Independencia, inclusoaquellos adversos a la República,como el acaudillado por José To-más Boves en 1814, ya que fueronexpresiones de la insumisión delpueblo ante sistemas de desigual-dad y opresión, el mismo puebloque dio la pelea el 27 de febrero1989, el 4 de febrero de 1992 y el13 de abril de 2002”, sentenció
D
E
RLANDA
 
 A
 
LA
NDEPENDENCIA
|Daniel FlorencioO’ Leary nació en Irlanda en 1801. El políticoy militar irlandés acompañó a Simón Bolívar,de quien fue edecán y compañero leal de luchas.El legado más importante de O’ Leary son sus Memorias, publicadas en 32 tomos por su hijoSimón Bolívar O’ Leary. En ellas es posibleleer gran parte del archivo privado del Libertador. A
NZOÁTEGUI 
:
UN 
 
OFICIAL
 
BRILLANTE
|El estado Anzoátegui llevaese nombre en homenaje a uno de los próceres de la Independencia: José Antonio Anzoátegui. El líder nació en Barcelona en 1789.Participó en numerosas batallas. Intervino en la Expediciónde los Cayos y en la toma de Angostura. Fue ascendido a generalde brigada por su actuación en la Batalla de San Félix, en 1817. Murió en extrañísimas circunstancias en Bogotá, en 1819.
Parlamentarismo de calle frente a la Asamblea Nacional
B
OLÍVAR
 
VIAJABA
 
CON 
 
SU 
 
 ARCHIVO
|A partir de 1813, el Libertador Simón Bolívar comenzó a guardar su correspondencia y los borradoresde las cartas que enviaba. Así nace el Archivo del Libertador.“El primer custodio de este conjunto de testimonios sobre el pasado fue el propio Bolívar quien viajaba con su archivo”, según asegurala Academia Nacional de la Historia. Luego de la muerte del prócer,sus edecanes continuaron la recopilación de documentos, lo quecontradijo su voluntad.L
 A
 
INMOLACIÓN 
 
DE
R
ICAURTE
|Antonio Ricaurte es protagonista de unode los acontecimientos más heroicos de la Independencia. Ricaurtenació en Bogotá en el año 1792. Luchó junto a Simón Bolívar en varias batallas. En San Mateo, Aragua, decidió sacri
 fi 
car su vida por la causa de la libertad. El 25 de marzo de 1814,el realista José Tomás Boves se aproximaba a la Casa Grande,custodiada por Ricaurte, donde se guardaban las municiones.El granadino despachó a sus hombres e incendió todo el materialde guerra para evitar que cayera en manos enemigas.

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