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 El Heraldo en la barca 
Primera edición, Lima, 2010© 2010, Hans Rothgiesser© 2010, Grupo Editorial Mesa Redonda S.A.C.Para su sello
Calcomanía.
José Payán 141, Lima 18, PerúTelf. (511) 221 2957 / 421 8669 / 274 2276www.editorialmesaredonda.comcontactos@editorialmesaredonda.comImagen de portada: http://forum.onemanga.com/showthread.php?t=64748ISBN: 978-612-xxxxx-x-xHecho el Depósito Legalen la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2010-15695Número de Registro del Proyecto Editorial: 31501221001075Prohibida su total o parcial reproducción por cualquier medio de impresión odigital en forma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquierotro idioma, sin autorización expresa de la casa editorial.Impreso en Perú por Editorial Gráfica Kuatro Jr. Huancavelica 638 (oficina 307) - Lima 1
 
 — 27 — 
I
Llegar a la guarida de Bastian no era nada sencillo. Se encontraba en unmundo totalmente desolado. Había fauna y flora, eso sí. De hecho, losanimales que vivían en Xesspe eran bastante raros y servían para aler-tar a Bastian si se acercaba algún intruso. Pero aparte de eso, no teníanmuchos otros usos.La geografía misma era terrible. No era casualidad que en Xesspenunca hubiese progresado una sociedad civilizada nativa. El fuerteclima, la ausencia de una tierra cultivable, entre otras características,hacían de ese mundo un lugar ideal para alguien que se quería man-tener alejado de todos.La guarida en sí estaba constituida por una red de cavernas y pasi-llos subterráneos que se encontraban debajo de una planicie rocosa, lacual a su vez daba a un acantilado. Este enfrentaba un mar en extremomovido. Quien quería habitar esas cavernas tenía que acostumbrarse aescuchar no solamente el movimiento del mar, sino los constantesgolpes. De lo contrario uno se volvía loco o renunciaba y se iba a vivira otro lado.Los habitantes más recientes eran Bastian, Filomeno y la pequeña Aderyn. El Heraldo Bastian había vivido en ese lugar por muchísimomás tiempo del que Filomeno podía estimar. Lo había escogido comocentro de operaciones hacía siglos y lo había ido habilitando de apocos conforme había sido posible. Originalmente habían sido ruinasde una civilización que nadie recordaba y de la cual no quedabanregistros. Cuando Bastian se instaló ahí alguien más ya había comen-zado el trabajo de rehabilitar el lugar. Los Servus estaban operativos y manteniendo todo en perfectas condiciones.
 
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Los Servus era una especie de pequeños robots de distintas formas y funciones. Su jefe era Tiridates III, quien era algo así como el encar-gado de que las cosas marchasen a la perfección y de que los cuartos y pasillos estuviesen limpios, tal como Bastian lo quería. Filomeno sehabía instalado ahí luego de los sucesos de aquella noche media déca-da atrás. Después de que el Hada Seren les dijera que tenían una deudacon Cymru, se vio comprometido, junto con Bastian, a hacer una largalista de tareas para poder exculpar sus culpas. Después de todo, Sereny los demás Hados estaban convencidos de que era, en parte, respon-sabilidad de ellos dos la destrucción y las muertes de esa noche.Filomeno y Bastian tuvieron que pasar por muchas penurias demuchos tipos por varios años antes de poderse declarar limpios decualquier deuda.Filomeno acompañó a Bastian en muchas de las misiones que lesencargaron, desde recuperar objetos robados en otros mundos hastarescatar Hados perdidos. Sin embargo, la mayoría del tiempo se lapasaba en la residencia en Xesspe, manteniendo todo en orden, mien-tras el Heraldo salía a cumplirlas o a llevar a cabo otras asignacionesque recibía de clientes que Filomeno raramente llegaba a ver.En la labor de mantener la residencia en perfecto orden, TiridatesIII y los demás Servus eran invaluables. El pequeño robot era antro-pomorfo, pero con una cabeza desproporcionadamente grande. Eraeficiente y muy ordenado y se entendía a la perfección con Filomeno.Quizá porque ambos se tomaban su trabajo con tanta seriedad.La tercera residente a la que servían era precisamente la última y más seria de las tareas que Seren les había impuesto. Se llamaba Aderyn y era huérfana. O por lo menos, se recibió como huérfana lanoche que David decidió explotar. Dos de los varios Hados que falle-cieron fueron los padres de la pequeña. Habiendo quedado sin nadie
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