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Miguel Vedda - Constelaciones dialécticas. Tentativas sobre Walter benjamin

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08/19/2013

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Charla presentación del libro Constelaciones dialécticas. Tentativas sobreWalter BenjaminEl 5 de noviembre, con la presencia de Alberto Bonnet, docente de la Facultad deCiencias Sociales, Miguel Vedda, docente de Filosofía y Letras, miembro de la revista Herramienta y compilador del libro, y Ariane Díaz, miembro del Comité editorialde la revista Lucha de Clases y autora de uno de los artículos del libro, se realizó en el IPS la presentación del mismo. Reproducimos a continuación las intervenciones de los panelistas y las partes esenciales del debate dado a partir de allí.Alberto Bonnet:Primero que nada quería agradecer la invitación y saludar la salida del libro. Voy atomar algunos puntos para la discusión posterior y algunos de los temas presentesen el libro, que como toda compilación incluye variados intereses de los autoresy problemáticas diversas, así como eran variados los intereses del propio Benjamin.Me iba a centrar más que nada en la concepción de la historia, o la crítica a la nociónde progreso en Benjamin, porque es una problemática con una fuerte dimensión política,a pesar de lo que suele considerarse, y porque aunque son muy importante en Benjamin los temas culturales y artísticos, está el problema de la crítica de la historiamuy presente en el libro, y es central en varios de los artículos, en el de Löwy, en el de Tischler, en el de Wizisla también por cierto mesianismo, incluso en el deAriane en un sentido tangencial con la cuestión de la técnica, que incumbe a la noción de progreso también.Lo que primero quiero rescatar es la cuestión política que tiene esta crítica de Benjamin a esta visión de la historia, dominante, del progreso histórico. Es importante remarcar esto porque estamos acostumbrados a conocer un Benjamin aséptico políticamente, aunque justamente no es el Benjamin de este libro, pero sí el de los ámbitos académicos me parece, donde nos venden un Benjamin políticamente neutro. Hace un año, enlas últimas jornadas de “Teoría Crítica”, tuvimos con Miguel una mesa sobre otro libro, justamente la reedición de las tesis mismas de Benjamin, donde se discutió bastante esta dimensión política. En esa reedición de las tesis se incluía como apéndice unos comentarios de Blanqui, el líder del proletariado francés del siglo XIX, y justamente la coincidencia entre ambos textos era esta crítica a la idea de progreso. Lo que quiero señalar con este texto de Blanqui es la importancia que tienen dentro del pensamiento marxista, y anticapitalista en términos más amplios, las tesis de Benjamin. Importancia porque hay muchas similitudes, que Löwy y Bensaïd en varios trabajos han señalado, entre la crítica que en 1869 le hacía Blanqui a la visión positivista de la historia como progreso, la que escribió preso, que también está en el texto sobre la eternidad de los astros, de 1871, que también escribía preso, mientras se desarrollaba afuera la Comuna de París. Hay muchas similitudes en esa crítica militante y muy dura, como era su estilo, contra la visión positivista de la historia de Comte, lo quedespués va a estar en las tesis en 1940 de Benjamin, aunque en realidad está implícito en otros trabajos previos de Benjamin, pero en las tesis le da forma más acabadaquizás.Lo que quería marcar es que en el seno del marxismo se tardó mucho en desarrollar una crítica radical a la idea de historia como progreso. Blanqui no tiene el vuelo filosófico de Benjamin, era más bien un dirigente revolucionario, y sin embargo esboza esa crítica al progreso tan temprano como 1869/1871, mientras que dentro de la tradición marxista hubo un retraso muy grande en una crítica radical así, aunque antesde las tesis de 1940 de Benjamin hay algunos antecedentes, en la propia Escuelade Frankfurt, por ejemplo los escritos del joven Horkheimer de la década del ’20, enun Horkheimer más luxemburguista, donde está la idea de progreso como barbarie, como catástrofe, pero de todas maneras de forma tardía. De ahí la importancia histórica dela crítica de Benjamin, porque era un tema demorado.Y también tienen una importancia en el contexto más inmediato, política, porque hay que leer de manera muy rara las tesis para que no surja la crítica a la socialdemocracia, porque es explícito que esa crítica es dirigida a la socialdemocracia y que aBenjamin le preocupa el costo que tuvo que pagar la clase obrera alemana dirigida por ella por creer que nadaba “en el sentido de la corriente”. Benjamin lo planteaasí y pone como Mesías a Espartacus, así que claramente en una preocupación política la q
 
ue está en juego, la preocupación por la derrota de la revolución en Alemania.Me gustaría ahora señalar un conjunto de temas que fueron muy debatidos y que aparecen en el libro y que sería bueno discutir. Hay dos núcleos de problemas de difícil resolución asociados con las tesis.Primero el papel del elemento teológico, particularmente esa concepción de la revolución mesiánica, como interrupción mesiánica del continuum de la historia, que es muy interesante e importante peor que abre muchos problemas. Uno es el uso de categoríasteológicas, acá y dentro del conjunto del pensamiento de Benjamin en general. Hay dos maneras de tomar esos elementos. La primera y más interesante me parece que puede ser esta: yo no creo que sea problemático usar esas categorías en principio. No esproblemático si uno lo asume como la metáfora que usa del papel secante, como tomarhipótesis de otro campo, de otro registro, desde el marxismo, como modo de razonamiento, o imágenes, para inspirar nuevas ideas dentro del propio marxismo. Posiblemente él no hubiera escrito como escribió la crítica a la historia profana como historia de progreso si no hubiera sido al menos por la inspiración de esa concepción mesiánica. Esto es algo muy común, no específico de Benjamin. En el tiene que ver con ciertos elementos de la teología judía, pero también ocurre en otros autores. Es el caso por ejemplo de la prohibición de imágenes en Adorno, también proveniente de la teología,o es el caso de Marx, y este ejemplo lo voy a retomar después. Porque por ejemploen las primeras páginas del 18 Brumario, en esa doble repetición de la historia queplantea Marx, primero como tragedia y después como farsa, según él dice, esa imagen viene de Hegel. Había una fuerte tradición teológica detrás de esa idea de la doble repetición, que tampoco inventó Hegel. Así que ahí también hay una metáfora, un juego que provieen última instancia de la teología. Entonces en la medida en que otro registro pueda inspirar dentro del marxismo algo innovador, no veo inconveniente en la presencia de este elemento en el pensamiento de Benjamin. Por ahí más problemático puede seralgún tipo de asimilación más activa entre marxismo y teología, como el que pretende Löwyquizás en el caso de la teología de la liberación latinoamericana, donde se ponen enjuego otros problemas que no es el de simple inspiración, sino un intento de síntesis, como los que hay en América Latina y que está rescatando Löwy en su trabajo.Ahora, este mesianismo traducido políticamente, ¿qué es? ¿Cómo se traduce esta concepciónla revolución como ruptura del continuum de la historia? Sobre eso dos comentarios, el primero crítico. Hay una parte de la crítica a esta concepción mesiánica de Benjamin que es bastante ilegítima, me parece a mí, una crítica formulada en una línea habermasiana, que bajo el nombre del mesianismo lo que rechaza es la ruptura con los valores burgueses, los valores de la modernidad y de las revoluciones burguesas, contra la idea de ruptura radical. Lo que intenta es restaurar una relación crítica,no demasiado crítica, con los valores democrático-burgueses.Pero por la positiva, ¿qué significa esta concepción mesiánica de la revolución? Y ahí vuee el tema del blanquismo como problema. Benjamin tiene una “afinidad electiva” con la concepción blanquista. La relación no es artificial, uno puede pensar en la concepción blanquista cuando piensa en esa idea de la interrupción mesiánica de la historia.Esto aparece en otros autores y es así en algunos usos de Benjamin. Los famosos “saltos” de Bensaïd son eso, una concepción blanquista, una lectura de Lenin mezclada conalgunos elementos de Benjamin para dar una concepción que en el fondo es blanquista. Hay una lectura posible que esta y que es problemática. Pero no necesariamenteesta sea la única lectura posible. Uno podría entender ese Mesías como un proletariado que se autorredime, y eso no nos compromete con una visión necesariamente blanquista de la revolución. El artículo de Wizisla en el libro señala elementos en este sentido, sobre qué es ese mesianismo, y la comparación con Brecht que es interesante.Otro punto que quería señalar es la cuestión del pasado. Si la revolución se hace desdeel pasado o desde el futuro. El propio Benjamin deja planteado el problema cuando hace esa relectura de Robespierre en la revolución francesa, que parece ir en contra de las primeras páginas del 18 Brumario. La idea de Marx que las revolucionesproletarias toman su música, su poesía del futuro, del porvenir, a diferencia de las revoluciones burguesas que están en repetición, como la revolución burguesa respectoa la Roma antigua. Ahí parece haber una contraposición en lo que está planteando de la historia, entre pasado presente y futuro, Benjamin respecto de lo que decía Marx. Varios otros como Eagleton plantean este problema. Yo no creo que necesariamente haya una contraposición entre lo que plantea Benjamin y lo que plantea Marx, pe
 
ro admito que es un problema a debatir, de interpretaciones complejas.No creo que sea necesaria la contraposición, no para decir que Benjamin ortodoxamente no se apartó de Marx, sino porque me parece que esa poesía del pasado, en Marx es ideología que está criticando. Ese recurso al pasado de las revoluciones burguesases ideológico. Está sosteniendo que las revoluciones proletarias no tienen en la historia ese recurso ideológico. En Benjamin me parece que ese recurso al pasado esdistinto, es la fuerza del pasado, no una construcción ideológica que legitima al presente a partir del pasado que puede utilizar una revolución burguesa, sino que esla fuerza del pasado, lo no redimido, lo que fundamenta el odio y la voluntad de sacrificio del presente. Me parece que son dos registros distintos, que esa relación con el pasado no es contrapuesta. Un poco lo que propone el artículo de Tishler, alrededor de los usos del zapatismo, me parece un uso del pasado que no necesariamente es ideológico, no es uno de esos guionados donde se reconstruye la historia para legitimar el presente.Y cierro con otro aspecto problemático quizás. Puestos a pensarlo, nadie, podría decirse, es más un filósofo del porvenir que Bloch, por la apelación a la esperanza. Y sinembargo hay un uso del pasado en Bloch similar a este de Benjamin. “El pasado conel que aun no se han ajustado cuentas”, dice Bloch, atribuyéndole importancia al pasado en el presente, y en Bloch está la visión de un futuro que vive en el pasado, ytambién está claramente la visión de la revolución hacia el futuro. Entonces este manejodel pasado que hay en Benjamin no me parece necesariamente problemático.Quería entonces plantear estos elementos que me inspiraron algunos de los trabajosque estuve leyendo del libro. Me gustaría rescatar también este elemento de la técnica que mencioné antes, que está en el artículo de Ariane que en realidad es sobre “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica”, pero también la técnica hace al problema de ver la historia como progreso en la medida en que la técnica es clave enel desarrollo de las fuerzas productivas y que el desarrollo de las fuerzas productivas es la base de la concepción del progreso en el marxismo de la Segunda internacional, así que la presencia del problema de la técnica es también una dimensión dela discusión del progreso histórico.Bueno, gracias y recomiendo el libro, para los que no lo leyeron.Ariane Díaz:Como planteaba Alberto recién, Benjamin ha sido tomado como antecedente para las posturas más diversas. La más extraña a su pensamiento quizás ha sido la de los posestructuralistas, que es habitual en los estudios de letras o de la cultura, que por el hincapié de Benjamin en la materialidad del lenguaje, lo pretenden un antecedente de Derrida. Son lecturas donde la política, la historia, incluso el marxismo deBenjamin, desaparecen. Pero en realidad hoy quería meterme más con el tema de la historia en Benjamin, igual que Alberto.Coincido en que hay muchas lecturas, y si las posestructuralistas han salido unpoco de la moda, sí en las ciencias sociales distintos intelectuales argentinos lohan tomado ascéticamente, donde hay una lectura más de la política y la historia perodonde lo que significativamente desaparece es la idea de la revolución. “Marxista trágico” como lo denomina Tarcus o “pensador de la catástrofe” como lo denomina Forster definiendo a todo el grupo de Confines, se lo reivindica en tanto y en cuanto no pueda utilizárselo para pensar la revolución.Finalmente, y esta es una relación más genuina sin duda porque de hecho existió históricamente, se lo toma como antecedente de la Escuela de Frankfurt y de una tradicióndel marxismo que haría más hincapié en los aspectos subjetivos que en los clásicos temasmarxistas de la economía, el Estado, la estrategia política. Sin duda con la Escuela de Frankfurt compartió efectivamente muchos temas, pero se diferenció también en muchos otros, algunos esenciales, que trataré de señalar alrededor del problema de la historia.Para eso quería señalar dos puntos centrales y relacionados en Benjamin, y en general en cualquier discusión sobre la teoría marxista, para volver sobre el punto de las tradiciones en que se inscriben, los conceptos de dialéctica y de historia.Benjamin no fue muy simpatizante de Hegel, a diferencia de otros marxistas contemporáneos. Si estos autores como Lukács o la Escuela de Frankfurt trataron de restit

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