prudente, Santos está desarrollando su propia agenda con un talante distinto, lo que seguramente le significaráel éxito de su proyecto reformista de corte liberal
Del fondo y de la forma
Al Presidente Santos le atribuyen un propósito reformista que no tiene. La agenda legislativa esinnecesaria o de mala calidad o ambas. Santos se preocupa más por la forma que por el fondo. Es lo que elPresidente Uribe llamaría un gobierno de apariencia. Ahí está la diferencia. En las democracias las formas sonel fondo. Estoy más tranquilo con un gobierno que se preocupa por la forma que es eso que en las democraciasllaman reglas. A Santos no lo eligieron para impulsar reformas y por tanto bienvenida la apariencia. La tesiscompleta la encuentra en la entrada de mi blog
Enderezando el caminado
En estos tres meses, Santos se ha propuesto enderezarle el caminado a nuestra maltrechademocracia. Y eso es mucho. Tanto, que el uribismo duro se alarma. Caída la hoja de parra, aparecen todos losdesafueros y abusos del Gobierno anterior: corrupción desbordada; favoritismo y privilegios para los ricos;pobreza extrema; manga ancha para la parapolítica, persecución a las Cortes y a la oposición. Todo justificadoen el bienvenido arrinconamiento a las Farc y envuelto en rosarios y propaganda.Pero Santos va más allá. Restitución de predios a las víctimas de la violencia y Ley de Tierras, apenasnaturales en cualquier democracia que se respete, a la caverna les resultan un desafío en esta pobre Colombiaavasallada por el latifundismo y la motosierra. Tan mal andábamos, que aquí no se perfila siquiera rivalidadentre izquierda y derecha sino, otra vez, polaridad entre un liberalismo genuino y una ultraderechaconservadora y belicosa. Y eso es ya una revolución.
100 días de Santos: pura forma...esperamos pronto el fondo
Celebro que el Santos gobernante sea diferente al candidato. Pareciera que el espíritu de otros candidatos
rondara al nuevo gobierno: gobernar en ―urna de cristal‖ para proteger recursos públicos; restableci
miento derelaciones con Chávez y, en materia de seguridad, no todo vale.
Como dijo Mockus, ―hay que trazar la ruta del escritorio al territorio‖, para ver si los cambios son de fondo o sólo
de forma.Hay opacidad en la urna de cristal: clientelismo en el Sena e ICBF; exclusión de sectores independientes delCNE; nombramientos del director del DAS y del fallido embajador en Italia.Hay propuestas del gobierno que buscan garantizar derechos, pero, ¿cómo lograrlo sin una reforma tributaria?El Presupuesto no reconoce poblaciones, no incluye perspectiva de género ni metas evaluables. No se ha dichonada sobre la educación. En la ruta del escritorio al territorio está el auditorio: no clientelismo en el Congreso,transparencia y una ciudadanía empoderada.
@angelamrobledo en Twitter