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Carrera:
Pedagogía en Historia, Geografía y Ciencias Sociales.
Cátedra:
Construcción de la sociedad del mundo antiguo.
Tema :
Roma arcaica
Material base :
“3. La Roma Imperial” y “4. La Roma bajoimperial”. En: Bravo, G. (2000).
Historia de la Romaantigua.
Madrid. Alianza Editorial. Pág. 63-151.
3. LA ROMA IMPERIAL1.Augusto y el principado1.1Augusto y la construcción del Imperio1.1.1Precedentes republicanos
Entre las luces y las sombras de su largo gobierno (43 a.C.-14 d.C.), Augusto parece ser el principalartífice del nuevo sistema político romano, el régimen imperial, que durante cinco siglos (27 a.C.-476 d.C.)permaneció vigente en el mundo romano. Pero este nuevo sistema no surgió
ex nihilo,
sino que es engran medida el resultado de una lenta evolución sociopolítica, acelerada sólo en las últimas décadas de laépoca republicana.El Imperio heredó del imperialismo republicano una amplia base territorial, cuya formación se remonta alos ya remotos tiempos de la expansión de Roma en Italia durante los primeros siglos republicanos y, enparticular, a la expansión imperialista desde mediados del siglo III a.C. En menos de un siglo Roma pasódel mero control político sobre los territorios conquistados a su anexión e incorporación como
 provinciae
de pleno dominio romano. Un impulso importante en el proceso de provincialización significó la presenciade Pompeyo en Asia
(acta orientalis),
que se cerró con la creación de la provincia del Ponto en 66, tras laderrota de Mitrídates, y la de Siria y Cilicia en 63-62, tras la campaña contra los piratas en las costas delMediterráneo oriental y la reorganización de los territorios asiáticos dominados o controlados por losromanos. En cambio, en Occidente, el avance territorial romano sería debido ante todo a las campañas deCésar: la
Gallia comata
(los territorios correspondientes a los actuales de Francia septentrional, Bélgica ySuiza), en el 46 a.C., y
 África nova
poco después, en el territorio que sería reservado a la posterior provincia de Numidia. Pero en vano la reina Cleopatra intentó congraciarse con los romanos (primero conJulio César y, posteriormente, con Marco Antonio), porque el reino helenístico acabaría siendo integradoen los dominios romanos y su territorio convertido en provincia el año 30 a.C. En efecto, tras la victoriasobre Marco Antonio en Accio (31 a.C.) y su posterior muerte en Alejandría junto con Cleopatra, Octaviose convirtió en el primer ciudadano del Estado y en el único jefe político con capacidad para mandar sobretodo el ejército romano.
1.1.2 Innovaciones augústeas
Restauración e innovación son dos conceptos clave en la valoración histórica de la obra política deAugusto. Podría decirse que todas las medidas y reformas puestas en práctica por el primer emperador romano bascularon hacia uno de estos dos polos: recuperación de viejos valores republicanos o bienimplantación de nuevas ideas en la sociedad romana. El propio Augusto en sus
Res gestae
se reclamacomo restaurador del viejo régimen republicano
(restaurata respublica)
aunque, en realidad, fue éltambién el principal artífice en la lenta construcción del nuevo sistema imperial, nuevo edificio quesolamente conservó la fachada del viejo, pero que fue construido con materiales nuevos y, desde luego,modificado interiormente sobre una planta también nueva. Su obra política, por tanto, se enmarca entreestas dos tendencias procurando establecer un difícil equilibrio político entre las exigencias de los gruposprorrepublicanos y las peticiones de los grupos promonárquicos.
1
 
Pero en tal empresa Augusto no estuvo solo, sino rodeado de un importante equipo de colaboradores:políticos como Agripa y Mecenas; historiadores como Tito Livio; intelectuales como Mecenas, Horacio,Virgilio; en fin, una pléyade de grandes nombres de las artes y las letras que permitieron a loscontemporáneos la denominación de su propio tiempo como
saeculum Angustí o
también
saeculumaureum.
No obstante, Augusto tuvo que vencer la resistencia de un considerable número de senadores, queejercían todavía una gran influencia en la vida política y social, pero a los que intentaría anular mediantemedidas políticas (como las sucesivas depuraciones del 29, 18 o 10 a.C.), administrativas (como laincorporación de ecuestres al gobierno de algunas provincias) e institucionales (como la espectacular acumulación de títulos, atribuciones, epítetos y honores).El Senado, que durante las guerras civiles parece haber alcanzado la cifra de 900 o incluso 1.000miembros, sería reducido por Augusto hasta los 600, cuantía que se mantendría con leves fluctuacionesdurante varios siglos. Como compensación, Augusto otorgó fuerza de ley a las decisiones del Senado
(senatusconsultum)
y capacidad jurisdiccional para llevar a cabo ciertos procesos de sus miembros,restringiendo aún más las atribuciones de los
comitia
republicanos.En cuanto a las provincias, Augusto adoptó una política de elementos aun más innovadores, si cabe.Realizó una reforma radical del sistema de administración romana, basado en la preeminencia delSenado, al que recortó sus tradicionales prerrogativas de gobierno y control del Estado e introdujo aecuestres en la nueva administración imperial privando asimismo a los senadores del monopolio quedurante siglos habían ejercido en el gobierno de las provincias. Por Estrabón (geógrafo contemporáneo) yDión Cassio (s. III d.C.) se sabe que Augusto llevó a cabo una importante reforma de las provincias ya enel 27 a.C. procediendo a su clasificación en senatoriales e imperiales, según que el responsable de sugobierno fuera el Senado o el propio emperador; además, en cada uno de estos tipos estableció a su vezdos rangos o categorías: consulares y pretorias, según el rango del gobernador (ex cónsul o ex pretor)destinado a ellas. Según Estrabón, Augusto cedal Senado el gobierno y administración de lasprovincias «ya pacificadas y fáciles de gobernar», aunque Dión Cassio —un representante senatorial—añade que se trataba de los «territorios más débiles». Las provincias senatoriales eran las que noprecisaban tropas legionarias en ellas (de ahí que se denominen también «provincias inermes») y estabangobernadas por 
un procónsul,
elegido a sorteo en el Senado y que ejercía su mandato al modorepublicano, es decir, solamente durante un año, aunque el Senado podía prorrogarlo en algunasocasiones. En cambio, las provincias imperiales fueron confiadas a senadores en función de
legati  Augusti,
nombrados directamente por el emperador, o a ecuestres en función de
 procuratores
o
 praefecti 
seleccionados también personalmente por el
 princeps;
en las primeras había tropas en mayor o menor cuantía, de ahí que se les suela denominar también «provincias legionarias», y los
legati 
ejercían sumandato durante un período no determinado previamente, que dependía sólo de la voluntad del em-perador, pero que generalmente oscilaba entre tres y diez años. Egipto era un caso especial, puesto queaun siendo importante su gobierno fue confiado a ecuestres de alto rango, desde Augusto hasta el siglo IIIal menos; las razones eran no sólo políticas, sino también económicas e ideológicas, como se verá másadelante.Pero el catulo s importante de innovaciones austeas lo constituyen los atributos que,sucesivamente otorgados por el Senado, el pueblo y también el propio orden ecuestre, según las
Resgestae,
proporcionaban contenido real a la
auctoritas principis,
un valor sin base jurídica basado en elreconocimiento público de las virtudes políticas y morales, así como del servicio prestado al Estado. Enpalabras del propio Augusto, «en el 27 ya superaba en
auctoritas
a todos mis colegas del Senado». Enefecto, algunos de los poderes que todavía ostentaba Augusto habían sido otorgados al joven Octavio por la agonizante República. A comienzos del 27 a.C., probablemente en la segunda sesión del Senado deldía 15 —la anterior habría tenido lugar el día 13 del mismo mes—, Octavio fue proclamado Augustas,epíteto que incorporó a su nomenclatura personal; renovó su poder proconsular y efectuó un reparto delas provincias con vistas a su gobierno por él mismo o por el Senado; como agradecimiento, el Senado leotorgó una «corona de oro» debido a sus virtudes de
 pietas, clementia, iustitia y virtus.
Pero hasta el año23 a.C. la carrera política de Augusto se mantuvo dentro de los cánones e irregularidades característicasde la época tardorrepublicana. A partir de esta fecha, sin embargo, se observa un cambio notorioencaminado a la consolidación de su posición política: renuncia al ejercicio anual del consulado al adoptar el
imperium proconsulare
de forma indefinida (también denominado
imperium maius),
lo que le sitúa por encima de todos los gobernadores provinciales, de cualquier condición y atribuciones; adopta también lapotestad tribunicia, de forma vitalicia, que ya tampoco renueva anualmente, pero que se constituye encómputo de sus años de gobierno. Finalmente en el 2 a.C., reforzando su posición
as princeps
en elSenado (en realidad
un prímus ínter pares)
se hizo proclamar 
 pater patriae,
lo que le convirtió en
2
 
«representante de todos» —de la nación— y no sólo del Senado. Si a ello se añade además laprerrogativa de proponer un heredero, que puso en práctica en varias ocasiones desde que en el 22 a.C.propuso a su yerno Agripa para sucederle, se convendrá en que tal concentración de poderes en una solapersona no se había conocido hasta entonces en el mundo romano, ni siquiera durante la época de supredecesor Julio César.
1.1.3 La configuración del Imperio
El nuevo sistema imperial se asentó sobre la base territorial legada por el sistema republicanoprecedente, que se vinculó a una superestructura jurídico-política nueva. En este sentido, el Imperio no seconfiguró sólo como un conglomerado de provincias, sino también como un sistema centralizado depoder, en el que el poder político simbolizado en el
 princeps
era, de hecho, la consecuencia lógica de laacumulación de todos los demás poderes (militar, religioso, económico, judicial, legislativo) en la personadel emperador. El imperialismo republicano había generado una base territorial en torno al Mediterráneo,que se extendía desde las costas atlánticas
(finís terrae)
por el noroeste hasta Siria y Egipto por elsureste. Roma había logrado formar un extenso Imperio hegemónico, cuyo control sólo se haría efectivosi el Estado romano era capaz de convertirlo en un verdadero Imperio territorial. En el segundo modelo,en cambio, prevalece la idea del control efectivo, permanente y duradero sobre la de una potencialampliación de los mites territoriales entre los que se ejerce el dominio romano; de ahí que laconstrucción de un
limes
(o frontera militarmente guarnecida) sea no sólo conveniente sino tambiénnecesaria para garantizar el control de un área determinada. Además, Roma renunciaba así a imponer suhegemonía en territorios difícilmente controlables y, en consecuencia, más costosos, si éstos no tenían unclaro valor estratégico o económico para el Estado. En el nuevo sistema político-administrativo, laprotección de los provinciales, la explotación de sus recursos humanos y materiales y, en definitiva, elgobierno de las nuevas provincias prevalecían sobre la incorporación de otros nuevos territorios alsistema de dominio romano. El paso de un sistema a otro conllevó a su vez un cambio conceptual —nosiempre bien comprendido— en virtud del cual la provincia republicana (o facultad de ejercer un mandoextraitálico) denominó ahora a la entidad territorial sobre la que se ejercía el mando, del mismo modo queel
imperium
republicano (o poder efectivo de un magistrado con prerrogativas militares) sirvió para dar nombre al nuevo sistema político-administrativo, basado en el poder atribuido a los nuevos gobernadoresprovinciales.
1.2 El régimen del principado1.2.1 La infraestructura
a) La red vidria
Diseñada desde mediados de la República, la red viaria romana atendía a dos fines básicos: favorecer eldesplazamiento de las fuerzas legionarias y agilizar los intercambios comerciales. Sin embargo, ello nosignifica que no cubriera otros fines asimismo importantes tales como facilitar la comunicación entrepueblos, razas, lenguas y culturas diferentes. En efecto, por las calzadas romanas circulaban no sólosoldados y mercancías, sino también ideas, religiones, costumbres características de grupos humanos deorígenes diversos. Pero ante todo, ya en época imperial, por las vías romanas circulaba el correo oficial,constituido por funcionarios que recorrían el Imperio llevando a todos los rincones mensajes y órdenes delemperador. Por este motivo Augusto organizó el
cursus publicus,
dotando a las vías de
stationes,mutationes
y
mansiones
que permitían el descanso a funcionarios, mensajeros y caballos. No sólo Italiasino también las provincias se cubrieron poco a poco con una densa red de vías y caminos quefavorecían el desplazamiento en el interior y la comunicación con algunos puntos de la periferiaconectados, en última instancia, a Roma, si bien el sistema podía ser radial, como en la Galia, orectangular, como en Hispania.
b) Recursos económicos: agricultura y comercio
Aunque los recursos económicos del Imperio no se reducían a la producción agrícola, conviene no olvidar que de la agricultura vivía aproximadamente un 90 por ciento de la población romana. Pero campo yciudad, en cuanto centros económicos, eran en muchos casos complementarios. En efecto, gran parte delexcedente agrícola se consumía en las ciudades. Pero éstas eran también importantes centros deproducción y distribución. En los medios urbanos se encontraban generalmente los talleres artesanalesque proporcionaban ocupación a numerosos
operarii 
libres, libertos o esclavos
(serví).
Se perfilaron asídos economías, no excluyentes sino complementarias, pero con claro predominio de una sobre otra ensus medios respectivos: la monetaria en las ciudades; la natural en los medios rurales.
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