CAPÍ TULO1
CAPÍTULO 2Elementos, compuestos y periodicidad
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—Mi querido maestro, os suplico me reveléis los principios básicos de este lí-quido. —De ninguna manera —replicó Platón. Todos los alquimistas se obligaron bajo juramento a no revelar a nadie el secreto, ni aun guardarlo escrito en un papel.Tan celoso está Cristo del Secreto, que no quiere que sea conocido, exceptocuando a Él le place y entonces lo comunica a los hombres que Él juzga conve-niente; a los demás, lo mantiene oculto. Esto es todo.
Ytermina Chaucer:
Ya que Dios prohibe a los alquimistas descubrir el secreto, lo mejor que pode-mos hacer es olvidarnos de la piedra filosofal. Jamás prospera el que se enfren-ta con Dios, aunque esté metido en la alquimia hasta el fin de sus días.
Lo que acabamos de transcribir, que se encuentra al final del cuento ya mencionado,nos remite a lo que Chaucer consideraba la verdadera alquimia, “arte” según creía él,transmitido por Dios a unos cuantos
elegidos
que asumían la obligación de mantenerlo ensecreto.Eso es exactamente lo que el hombre de la Edad Media creía que era la alquimia, loque a su vez implicaba creer:
•
Que su conocimiento procedía de la divinidad.
•
Que ese conocimiento lo poseían sólo algunas personas, como el mencionadoArnaldo de Vilanova, elegido por aquélla y, por tanto, era locura pretender teneracceso a él sin
ser un elegido
,
un iniciado
.
•
Que a ese conocimiento lo acompañaba una terminología específica, un lenguajesimbólico inaccesible a la persona común y corriente.La alquimia fue una
filosofía oculta
asociada a la magia, desarrollada mientras éstafue considerada como un hecho natural, como una potencia de la naturaleza, en aquellossiglos del medievo y el Renacimiento durante los cuales todos los humanos, desde losmás pobres e ignorantes hasta los mas cultos y ricos, asumían que la creación del mundohabía sido un extraordinario acto de magia del máximo mago, o demiurgo, que podíaconcebirse: Dios.
No todo lo que reluce es oro ni todos los que sedecían alquimistas lo eran
El diálogo transcrito anteriormente, que Geoffrey Chaucer atribuye a Platón, no puede serde él, es apócrifo como ya dijimos. La prueba de su falso origen es simple: Platón no pudoreferirse a
los alquimistas
porque esta palabra, alquimia, es de origen árabe y surge en lossiglos
VI
y
VII
, aproximadamente, 1200 años después de la muerte del filósofo ateniense.Platón tampoco pudo hacer ninguna referencia a
Cristo
, quien apareció en la historia500 años después de la muerte de aquél.Pero el texto nos refleja algunas ideas importantes para entender qué fue la alquimia.En primer lugar observamos que Chaucer, en la parte final del cuento, nos remite
a lo quede la alquimia opinaban
los
“auténticos” alquimistas
. Si este autor habla de los “auténti-cos” es porque pensaba que había alquimistas
no auténticos
y de ahí la necesidad de se-parar o clasificar, distinguiendo entre unos y otros.El hecho de que la mayoría de los que entonces se decían alquimistas no lo fueran
auténticamente
produjo que la imagen de la alquimia transmitida a nuestra época, fuerauna imagen falsa, desvirtuada, deforme y
no auténtica
.En efecto, lo que en los textos modernos de química se dice de los alquimistas se re-
CAPÍ TULO2INTRODUCCIÓN
Figura 2.4
Símbolos alquímicos de al-gunos elementos.
a)
mercu-rio,
b)
azufre,
c)
sal.
a)b)c)