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Diario de Un Peregrino

Diario de Un Peregrino

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02/11/2013

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Diario de un Peregrino 
 - Abril de 1998 -
Por: Sumeia Younes
          
«La Peregrinación a la Casa es un deber de la gente para con Dios, para quien esté encondiciones de emprenderla».
 (Corán; 3: 97)      
«Dios dispuso la Kaµbah, la Casa Sagrada, como congreso para la gente».
(Corán; 5: 97)Todo comenzó con un sueño... Un sueño que se hizo realidad. A la mañanasiguiente, el primer día del mes de Ramadán, sonó el teléfono. Me llamaban de laUniversidad Az-Zahrá (P) de Qom, donde estudio desde hace unos años, para darme lanoticia de que había sido elegida, junto a otras hermanas extranjeras, para realizar laPeregrinación a la Casa de Dios.Todo fue sorpresivo para mí, ya que, a pesar de que como cualquier otro musulmán,esperaba con ansias poder hacer la Peregrinación aunque fuera una sola vez en mi vida,confieso que todavía no estaba en mis planes, ya que no se reunían las condiciones para que pudiera realizar tal viaje.
 
Permanecí desconcertada todo el día. Por un lado no podía contener mi regocijo y por otro temía... puesto que veía a mi alrededor mucha gente que añoraba realizar laPeregrinación a la Sagrada Casa de Dios y ponía todos sus esfuerzos en poder lograrlo, yaún así no todos podían llevar a cabo tan anhelado sueño.A medida que iban pasando los días, fui dándome cuenta de que mis temores no eraninfundados, puesto que, aunque contaba con el apoyo de todos los que me rodeaban, día adía me enfrentaba con un nuevo problema para poder seguir preparando mi viaje: asuntosde pasaportes, visados, ... y el más importante: ¡con quién dejaría a mis hijas!De todos modos, continué con los preparativos, y mientras lo hacía pedíaconstantemente a Allah que abriera un camino para mí, puesto que estaba convencida deque así como me había invitado a Su Casa sin que yo lo esperase, también Él me ayudaría a poder concretarlo. Le pedía, le imploraba que me dejase ver Su Casa, y que no meimpidiera la entrada a ella luego de haberme puesto en su camino. Durante esos días sentícomo nunca que Allah me escuchaba y me acompañaba en mi viaje hacia Él.Repetidamente leía las suras coránicas
 Al-Hayy
y
 An-Nabⶠ
; también el
hadiz Al-Kisⶠ
(la Narración del Manto) y la
 Ziârah
de
µAshûrah
, puesto que sabía que ello ayudaba a poder llevar a cabo la Peregrinación, como así también decir frecuentemente
 Lâ haula ua lâquwata il·la bil·lah
(No hay poder ni fuerza sino en Dios) y
 Mâ shâ¶Al·lah
(que sea lo queDios haya dispuesto)... y otras súplicas recomendadas para ser leídas en el bendito mes deRamadán.Esos días aún están en mí, y aunque fueron días muy decisivos, hoy creo que fueronlos mejores de mi vida, puesto que durante todo ese tiempo Allah estaba conmigo, y yo losentía.Fue así, que por fin llegó el día esperado, el 30 de Dhûl Qaµdah en que comenzaría atransitar por el sendero que me llevaría a la Casa de Dios, aunque yo sentía que miPeregrinación ya había empezado dos meses antes, desde que comencé a asistir a las clasessobre la Peregrinación.Antes de salir de casa, me esmeré por hacer todo lo que había leído sobre lo recomendablede realizar en el momento de partir: recé dos ciclos de oración, di limosna
(sadaqah),
y pedía Allah para que en mi ausencia protegiera a mis hijas, de las que me alejaba por primeravez, y tras pasar bajo el Corán que nuestros vecinos habían preparado para despedirnos a míy a mi esposo, me encomendé a Allah:                                                            . 
³En
el Nombre de Dios. Me e
nc
omie
n
do a Dios. No hay poder
n
i fuerza si
n
o e
n
Dios.¡Dios mío! Ciertame
n
te que te pido el bie
n
que hay e
n
aquello por lo
c
ual empre
n
domi mar
c
ha y me amparo e
n
Ti del mal que hay e
n
aquello por lo
c
ual empre
n
do mimar
c
ha. ¡Dios mío, i
nc
reme
n
ta e
n
mí Tus gra
c
ias,
c
ompleta e
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mí tus be
n
di
c
io
n
es yutilízame e
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Tu obedie
nc
ia. Haz que mis deseos sea
n
sobre aquello que hay e
n
Ti yhazme morir e
nc
o
n
trá
n
dome bajo Tu religió
n
y la de Tu Me
n
sajero, que Dios lebe
n
diga a él y a su familia´.
 
 
 
Tras instalarnos en el autobús que nos conduciría a nosotros y al resto de loshermanos y hermanas, al Aeropuerto Internacional ³Mehrabad´ en Teherán, a dos horas deQom, continué con mis plegarias, leyéndolas de un pequeño libro de súplicas que todosllevábamos y que nos acompañaría durante toda nuestra Peregrinación, hasta nuestroregreso. Abrí el libro y leí:         .
³
¡Dios mío! Dispó
n
e
n
seña
n
za e
n
mi traye
c
to, reflexió
n
e
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mi sile
nc
io y Tu re
c
uerdoe
n
mis palabras´.
Leí varias veces
 Aiat-ul Kursî 
(la aleya del Escabel) y tras ello un dicho de ImamAs-Sâdiq (P) que encontré:
³S
i te propo
n
es realizar la Peregri
n
a
c
n
, dispó
n
toda tu determi
n
a
c
n
e
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liberar tu
c
orazó
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para Dios, Impo
n
e
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te y Majestuoso, de
c
ualquier
c
osa que te esté o
c
upa
n
do yde
c
ualquier velo; delega la totalidad de tus asu
n
tos a Tu Creador, e
nc
omié
n
date a Éle
n
 
c
ada movimie
n
to y estado de quietud, y e
n
trégate a su determi
n
a
c
n
, jui
c
io ydesig
n
io. Despídete del mu
n
do, del bie
n
estar y de las
c
riaturas de Dios, y despójate de
c
ualquier obliga
c
n
e
n
rela
c
n
 
c
o
n
las
c
riaturas de Dios... y prepárate de la forma e
n
 que lo ha
c
e aquel que
n
o tie
n
e espera
n
za de volver. Compórtate de bue
n
as ma
n
eras
c
o
n
tus a
c
ompaña
n
tes y observa los tiempos de las ora
c
io
n
es pres
c
riptas por Dios y delas que so
n
tradi
c
n
del Profeta. Asimismo, observa
c
o
n
ti
n
uame
n
te lo que te esobligatorio e
n
lo que ha
c
e al bue
n
trato, soportar las fatigas, la pa
c
ie
nc
ia, elagrade
c
imie
n
to, la
c
ompasió
n
, la ge
n
erosidad y el sa
c
rifi
c
io...´
 Así, comencé a sentir que aunque me movía con mi cuerpo hacia aquel destino bendito, en realidad era un movimiento de mi espíritu, y pedí a Allah que me ayudara a poder sentir todo ello en cada acción mía a partir de aquel momento.Al llegar al aeropuerto, sentí que mi corazón palpitaba más y más y que no podíasoportar la espera de los papeleos y la partida del avión que nos llevaría hasta Jidda. Unavez acomodados en el avión, comencé con mis súplicas nuevamente. Obviamente, todos los pasajeros tenían nuestro mismo propósito: realizar la Peregrinación. La mayoría de elloseran ancianos que realizarían la Peregrinación por primera vez en su vida, y durante el viajeescuché a muchos decir que habían esperado toda su vida, o algunos hacía más de veinteaños que habían estado preparando su viaje y recién ahora podrían realizarlo, puesto que enlos países islámicos existe un cupo limitado y los musulmanes deben inscribirse y luegoesperar su turno, y de esa forma muchos de ellos mueren sin haber concretado su anhelo. Ami lado viajaba un anciano lisiado de guerra a quien le faltaba un brazo, y muchos de los pasajeros eran padres o madres de mártires, algunos de los cuales habían conseguido viajar más pronto debido al honor que les correspondía por parte de la nación de Irán. Por esarazón agradecí mucho más a Allah que me permitiera ver su Casa a una edad relativamentetemprana.Cuando desde el altavoz se anunció que pronto llegaríamos al AeropuertoInternacional de Jidda especial para peregrinos, no pude contener mi emoción. Pensé enque pronto estaría en tierras de nuestro bendito Profeta (BP); sentí que poco a poco metrasladaba desde el siglo XX, al octavo año de la hégira lunar, cuando finalmente los

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