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A. W. Pink La Vida de Elias

A. W. Pink La Vida de Elias

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Este es un libro apasionante sobre la vida de Elias, lo comparto con ustedes.
Este es un libro apasionante sobre la vida de Elias, lo comparto con ustedes.

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Categories:Types, Speeches
Published by: Restauracion Elim Richmond on Dec 27, 2010
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02/12/2013

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ELÍAS
Arturo W. Pink
ÍNDICEIntroducciónLa dramática aparición de
Elías
 El
cielo cerrado
 El arroyo de QueritLa prueba de la feEl arroyo seco
Elías
en Sarepta
 
Los apuro
s de una viuda
 El Señor proveeráUna Providencia oscuraLas mujeres recibieron sus muertos por resurrecciónFr
ente al peligro
 Frente a AcabEl alborotador de IsraelLa llamada al CarmeloEl reto de
Elías
 Oídos que no oyenLa confianza de la feLa oración eficazLa respuesta por fuegoEl sonido de una grande lluvia
 
Perseverancia en la oraciónLa huidaEn el desiertoAbatidoFortalecidoLa cueva de
Orbe
El silbo apacible y delicado
 
La restauración de
Elías
La viña de Nabot
 
El pecador descubierto
 
Un mensaje aterrador
 
La última misión de
Elías
Un instrumento de juicio
 
La partida de
Elías
 
El carro de fuegoINTRODUCCIÓN
Generación tras generación, los siervos del Señor han buscado la edificación de los creyentes en elestudio del relato del Antiguo Testamento. En estos casos, los comentarios a la vida de
Elías
hanocupado siempre lugar prominente. Su aparición repentina de la oscuridad más completa, susintervenciones dramáticas en la historia, nacional de Israel, sus milagros, su partida de la tierra en uncarro de fuego, sirven para cautivar el pensamiento tanto del predicador como del escritor. El NuevoTestamento apoya este interés. Si Jesucristo es el Profeta "como Moisés", también
Elías
tiene suparalelo en el Nuevo Testamento: Juan, el más grande de los profetas. Y, lo que es todavía másnotable,
Elías
mismo reaparece de forma visible cuando con Moisés, en el monte de "la magníficagloria", "habla de la contienda que ganó nuestra vida con el Hijo de Dios encarnado". ¿Qué sublimehonor fue éste! Moisés y
Elías
son los nombres que no sólo brillan con pareja grandeza en los capítulosfinales del Antiguo Testamento, sino que aparecen también como representantes vivientes de la huesteredimida del Señor —los resucitados y los traspuestos— en el "monte santo", donde conversan de lasalida que su Señor y Salvador había de cumplir en el tiempo designado por el Padre.
 
Es el representante "
transpuesto
", la segunda de las maravillosas excepciones en el Antiguo Testamentodel reino universal de la muerte, cuyo retrato se tr
aza en las páginas que siguen. “
Aparece, como latempestad, desaparece como el torbe
llino”
—dijo el Obispo Hall en el siglo
XVII
—; "lo primero queoímos de él es un juramento y una amenaza". Sus palabras, como rayos, parecen rasgar el firmamentode Israel. En una ocasión famosa, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob respondió a éstas con fuegosobre el altar del holocausto. A lo largo de la carrera sorprendente de
Elías
el juicio y la misericordia es-tán entremezclados. Desde el momento en que aparece, "sin padre, sin madre", "como si fuera el hijo dela tierra"', hasta el día, cuando cayó su manto y cruzó el río de la muerte sin gustarla, ejerció unministerio sólo comparable al de Moisés, su compañero en el monte. "Era", dice el Obispo Hall, "elprofeta más eminente reservado para la época más corrupta".
 
Es conveniente, por lo tanto, que las lecciones que puedan derivarse legítimamente del ministerio de
Elías
sean presentadas de nuevo a nuestra propia generación. El hecho de que la profecía no tenga edades un testimonio notable de su origen divino. Los profetas desaparecen, pero sus mensajes iluminantodas las edades posteriores. La historia se repite. La impiedad e idolatría desenfrenadas del reinado deAcab viven todavía en las profanaciones y corrupciones groseras de nuestro siglo
XX
. La mundanalidady la infidelidad de una Jezabel, con toda su terrible fealdad, no sólo se han introducido en la escena deldía de hoy, sino que han penetrado en nuestros hogares y se han acomodado en nuestra vida pública
.
A. W. Pink (1886-1952), autor de la presente vida de
Elías
, tuvo una amplia experiencia de lascondiciones reinantes en el mundo de habla inglesa. Antes de fijar su residencia en la Gran Bretaña,alrededor del año mil novecientos treinta, había ejercido su ministerio en Australia y en los EstadosUnidos de América. Después se dedicó a la exposición bíblica, especialmente por medio de la revistaque fundó. Su estudio de
Elías
es particularmente apropiado a las necesidades de la hora presente. Nostoca vivir días en los que el alejamiento de los antiguos hitos del pueblo del Señor es vasto y profundo.
 
Las verdades que eran preciosas a nuestros antepasados ahora son pisoteadas como fango de la calle.Muchos, ciertamente, pretenden predicar y promulgar otra vez la verdad con nuevo atavío, pero éste haresultado ser la mortaja de la misma en vez de las "vestiduras hermosas" que los profetas conocían.
 A. W.
Pink se sintió llamado claramente a la obra de combatir la impiedad reinante con la vara del furorde Dios. Con este objeto acometió la exposición del ministerio de
Elías
, aplicándolo a la situacióncontemporánea. Tiene un mensaje para su propia nación, y también para el pueblo de Dios. Nos
 
mues-tra que el reto antiguo: "¿Dónde está
Jehová
, el Dios de
Elías
?" no es una mera pregunta retórica.¿Dónde?, ciertamente. ¿Hemos perdido nuestra fe en Él? La oración ferviente y eficaz, ¿no tiene lugaren nuestros corazones? ¿No podemos aprender de la vida de un hombre sujeto a semejantes pasionesque nosotros? Si poseemos la sabiduría que viene de lo alto diremos con Josías Conder:
"Nuestro corazón, Señor, con esta gracia inspira: Responde a nuestro sacrificio con el juego, y declara por tus obras poderosasQue eres Tú el Dios que escucha el ruego."
Si tal es nuestro anhelo, la vida de
Elías
aventará la sagrada llama. Si carecemos del tal, que el Señoruse esta obra para traer convicción a nuestros espíritus indolentes, y para convencernos de que laprueba del Carmelo es todavía absolutamente válida: "El Dios que respondiere por fuego, ése seaDios".S. M. HOUGHTON.Enero, 1963.
LA DRAMÁTICA APARICIÓN DE ELIAS
Elías apareció en la escena de la acción pública durante una de las horas mis oscuras de la triste historiade Israel. Se nos presenta al principio de I Reyes 17, y no tenemos que hacer mas que leer los capítulosprecedentes para descubrir el estado deplorable en que se hallaba entonces el pueblo de Dios. Israel sehabía apartado flagrante y dolorosamente de Jehová, y aquello que más se le oponía estaba establecidode modo público. Nunca había caldo tan bajo la nación favorecida. Habían pasado cincuenta y ochoaños desde que el reino fue partido en dos, a la muerte de Salomón. Durante ese breve periodo, nadamenos que siete reyes reinaron sobre las diez tribus, y todos ellos, sin excepción, eran hombresmalvados. Es en verdad doloroso trazar sus tristes carreras, y aun más trágico ver cómo ha habido unarepetición de las mismas en la historia de la Cristiandad.El primero de esos siete reyes era Jeroboam. Acerca de él leemos que hizo, dos becerros de oro, ydijo al pueblo: "Harto habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de latierra de Egipto. Y puso el uno en Betel, y el otro puso en Dan. Y esto fue ocasi6n de pecado; porque

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