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Los Origenes Del Cristianismo en Roma - Pablo Richard

Los Origenes Del Cristianismo en Roma - Pablo Richard

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05/16/2013

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Los orígenes del cristianismo en Roma
Pablo Richard 
 
Introducción
 
Roma es, curiosamente, la ciudad dondelos orígenes del cristianismo son los másdesconocidos y oscuros. Como dice acertadamenteDaniel Ruiz Bueno: “Los orígenes de la Iglesia deRoma... estánenvueltos en la bruma de lassuposiciones”
1
. Sabemos más de Antioquía, Efesoo Corinto que de Roma. En la tradición, Romaaparece como la ciudad de los mártires, en especialde Pedro y Pablo (cf. Ireneo. Adv. Haer. 3.3.3).Esta Iglesia nace, posiblemente, en los añoscuarenta, por la acción misionera directa de laIglesia judeo-cristiana de Jerusalén. 
1.
Judíos y cristianos en Roma
 
El año 49 d. C., según el historiador Suetonio,el emperador Claudio expulsó de Roma a losjudíos que provocaban frecuentes tumultos conocasión de un tal “Cresto”: “Iudaeos, impulsoreChretos, assidue tumultuantes, Roma expulit”
2
. Sesupone que Cresto es una corrupción del nombreCristo. Según Hch. 18, 2-4, entre los expulsados seencuentran los judíos Aquila y Priscila. Estos sonjudíos ya cristianos, pues no se nos narra suconversión. Son del mismo oficio de Pablo yposiblemente lo acompañan en la evangelizaciónde judíos y griegos en la sinagoga de Corinto. Laexpulsión no tuvo efectos muy duraderos, puespronto hallamos judíos y cristianos en Roma(Romanos 16 y Hch. 28, 15-22).La relación de Roma con Jerusalén eraestrecha ya desde el tiempo de los hasmoneos. Enel siglo primero había en Roma una colonia porarriba de cuarenta mil judíos, que gozaban debastantes privilegios: podían reunirse, recolectardinero para el Templo, no hacían el serviciomilitar y tenían sus propias cortes de justicia. ElImperio Romano en todo su territorio teníaalrededor de ochenta millones de habitantes, y un 
1
Daniel Ruiz Bueno, Actas de los mártires. Madrid, BAC,1987 (4a. ed.), pág. 212. 
2
 
 
Suetonio, Vitae Caesarum, Claudius, 25. Citado por RuizBueno, op. cit., pág. 212. 
10% de ellos eran judíos. Muchos admiraban elmonoteísmo y la ética de la religión judía, si bienno aceptaban la circuncisión. Son los que el librode Hechos llama “temerosos de Dios”, que acudíanasiduamente a las sinagogas. El judaísmo romanotenía especial dependencia del judaísmo deJerusalén. Incluso después del año 70 d. C.,famosos rabinos palestinenses visitan Roma. Estetrasfondo judío explica la misión directa de laIglesia judeo-cristiana de Jerusalén en Roma, y laexistencia de una comunidad judeo-cristiana enRoma dependiente de Jerusalén.
 
2.
Pedro en Roma
 No sabemos nada acerca de cuándo Pedrollegó a Roma y cuál fue su actividad y función enella. No fue Pedro el que trajo el evangelio porprimera vez a Roma, y en ese sentido no es elfundador de la Iglesia cristiana de Roma. Nos diceO’ Connor:Nada puede ser determinado acerca de cuandoPedro vino a Roma, cuánto tiempo permanecióahí, y qué función o liderazgo, si alguno, ejerciódentro de la Iglesia romana
3
. El P. Brown agrega:
 No hay ninguna prueba seria de que Pedrofue obispo de la Iglesia de Roma... Lo másprobable es que no estuvo mucho tiempoen Roma antes del cincuenta y ochocuando Pablo escribió a los romanos, ydebe haber sido en los sesenta, y por untiempo relativamente corto antes desu martirio, que Pedro vino a la capital
4
.
 Más adelante el P. Brown insiste tambiénen el carácter anacrónico de la tesis de que Pedrofue obispo de Roma. Los que lo califican como 
3
 
 
Citado en Raymond E. Brown-John P. Meier, Antioch andRome. New Testament cradles of catholic christianity. NewYork, Paulist Pres, 1982, pág. 98, nota 203. 
4
 
 
Ibid., pág. 98. 
 
obispo no lo están honrando, sino al contrario,rebajándolo de su papel histórico único de apóstol.Pedro fue apóstol y mártir en Roma, y ese es sugran honra. Su ministerio apostólico en Roma nolo constituye necesariamente obispo de esaciudad
5
. Apenas en el siglo III, Pedro serállamado obispo de Roma. La estructura de obispo-único (“the single-bishop structure”) no llegó aRoma sino hasta los años 140-150. La lista deobispos de Roma: Pedro, Lino, Anacleto,Clemente, etc., como obispos únicos de la ciudad,es una visión errónea que Ireneo y otros autoresproyectan hacia el pasado. Los nombres másantiguos que se citan en estas listas de obispos deRoma son probablemente los nombres de lospresbíteros-obispos más famosos de los primeroscien años del cristianismo romano, muchos de loscuales funcionaban simultáneamente
6
.
 
3.
Pablo y la Iglesia de Roma
 
En Corinto (en el invierno: diciembre del 54-enero del 55), Pablo escribe su Carta a losRomanos. Pablo ya ha dado por terminada lamisión en la parte oriental del Imperio (“desdeJerusalén y en todas las direcciones hasta el Ilíricohe dado cumplimiento al Evangelio de Cristo”,Rom. 15, 19). El Ilírico (en la costa occidental deMacedonia) era el punto más occidental de la parteoriental del Imperio. Pablo, después de trazar unalínea desde Jerusalén hasta el Ilírico, ahora trazauna nueva línea de Roma a España, en la cualincluye toda la parte occidental del ImperioRomano. Si Jerusalén fue el punto de partida parala primera parte de su misión (pues ahí fuereconocido como apóstol de los gentiles: Gál. 2, 1-10. Cf. Hechos 15), ahora quiere que Roma sea elpunto de partida y de apoyo para la segunda parte 
5
 
 
Ibid., pág. 164, nota 349: “es anacrónica la tesis de quePedro ejerció como obispo de Roma. Es curioso que esto esdefendido por aquellos que tratan de honrar a Pedro y noreconocen que su papel de apóstol es una función históricaúnica que está muy por encima del papel de obispo local.Pedro fue históricamente un apóstol que murió en Roma. Siparte de su apostolado fue ejercido en esa Iglesia, eso no loconstituye en un supervisor eclesial (es decir obispo).Filipenses 1, 1 muestra que Pablo se distingue a sí mismo delos obispos”. 
6
 
 
Ibid., págs. 163s. 
de su misión.Pablo escribe a los cristianos de Roma paraganarse este apoyo. Ya hemos dicho que la Iglesiade Roma es una Iglesia judío-cristiana, fundadaposiblemente por la Iglesia de Jerusalén. Pablo, ensu discusión con los judío-cristianos radicales,había ido demasiado lejos (cf. cartas a los Gálatasy a los Filipenses) y esto le había generadoproblemas y dudas entre los judío-cristianosmoderados de Jerusalén (la Iglesia de Santiago, elhermano del Señor, y los presbíteros). Pablo debeahora exponer con calma y profundidad susargumentos a la Iglesia de Roma, y también demodo indirecto a Iglesia de Jerusalén (de la cualdepende Roma), para que apruebe su misión haciaoccidente. Este es el motivo por el cual escribe suCarta a los Romanos.En esta carta podemos descubrir indiciosque nos revelan la situación de los cristianos enRoma hacia finales de los años cincuenta. Engeneral podemos decir que la comunidad de Romaes fundamentalmente una comunidad judío-cristiana, para la cual la Ley y los Profetas, y todala tradición de Israel, tienen todavía validez eimportancia; pero al mismo tiempo aparece comouna comunidad judío-cristiana moderada, es decir,una comunidad abierta a la misión a los gentiles,que no exige de ellos la circuncisión y laobservancia de la ley y los rituales cúlticos. Pabloes coherente en su carta con esta identidad de lacomunidad romana.Un enigma en la Carta a los Romanos es16, 1-16 donde Pablo saluda a veintinuevepersonas bien conocidas suyas, que forman encierto sentido su equipo apostólico. No se explicacómo Pablo conoce estas personas, si él nunca haestado en Roma. Dos posibles explicaciones: una,que se trataría de un apéndice dirigido a lacomunidad de Efeso, donde Pablo permaneciódesde diciembre del 52 hasta marzo del 55. Lapersona que lleva la carta a Roma habría pasadopor Efeso, llevando ese saludo. Otra explicaciónsería que el equipo de Pablo se ha ido trasladandode Efeso (u otras ciudades como Filipos o Corinto)a Roma, en función de su futuro plan deevangelizar la parte occidental del Imperio, desdeRoma hasta España. En esta segunda explicación,Rom 16, 1-16 nos ofrece una visión de cómo sehabía estructurado el ministerio apostólico enRoma. En esta sección aparecen veintinueve
 
nombres: dieciocho de hombres y once de mujeres.Si analizamos el ejercicio ministerial de estosveintinueve nombres, únicamente seis hombres ysiete mujeres aparecen con responsabilidadministerial. Las mujeres que ejercen un ministerioson: Febe, diaconisa de la Iglesia de Cencreas(puerto de Corinto), protectora de la Iglesia, quienlleva la carta a Roma. Prisca, presentada como“colaboradora en Cristo Jesús”.Junia, mencionadacomo ilustre entre los apóstoles
7
. María, Trifena,Trifosa y Pérside, son presentadas con el verbo“afanarse” o “fatigarse mucho en el Señor”, verbostécnicos que manifiestan claramente el ejercicio deun ministerio apostólico. Los hombres conejercicio de ministerio son: Aquila, Andrónico,Urbano, Aristóbulo, Narciso y Rufo. Ninguno esnombrado con los títulos de presbítero o epíscopo.Sólo una mujer, Febe, ejerce el ministerio dediaconisa.
 
4.
Los mártires de la Iglesia deRoma (año 64)
 
Nerón mandó secretamente el año 64 incendiara Roma, para construir una nueva ciudad acorde asus sueños de grandeza. Todos los rumoresculpaban al emperador por el incendio. Nerón hizotodo lo posible por desmentir esos rumores, sinembargo nada dio resultado. Por fin, recurrió a lainfamia de culpar a los cristianos. El historiadorTácito (55-120), cincuenta años después de lossucesos, nos da testimonio en sus Anales de lapersecución de los cristianos en esta ocasión. Diceasí: 
...con el fin de extirpar el rumor, Nerón seinventó unos culpables, y ejecutó conrefinadísimos tormentos a los que,aborrecidos por sus infamias, llamaba elvulgo cristianos. El autor de este nombre,Cristo, fue mandado ejecutar con el últimosuplicio por el procurador Poncio Pilatodurante el Imperio de Tiberio y, reprimida,por de pronto, la perniciosa superstición,
 
7
 
 
Junia es un nombre de mujer, pero como es presentadacomo apóstol, junto con Andrónico, algunos manuscritosagregan una “s”, tranformando el nombre femenino de Juniaen el masculino Junias. La tradición textual más segura es elfemenino Junia. 
irrumpió de nuevo no sólo por Judea,origen de este mal, sino por la urbe misma,a donde confluye y celebra cuanto de atrozy vergonzoso hay por donde quiera. Así,pues, se empezó por detener a los queconfesaban su fe; luego, por lasindicaciones que éstos dieron, toda unaingente muchedumbre quedaron convictos,no tanto del crimen de incendio, cuanto deodio al género humano. Su ejecución fueacompañada de escarnios, y así, unos,cubiertos de pieles de animales, erandesgarrados por los dientes de los perros;otros, clavados en cruces, eran quemadosal caer el día, a guisa de luminariasnocturnas... De ahí que, aun castigando aculpables y merecedores de los últimossuplicios, se les tenía lástima, pues se teníala impresión de que no se los eliminabapor motivo de pública utilidad, sino por satisfacer la crueldad de uno solo (Anales,15.44)
8
.
 También Suetonio habla de la persecuciónde Nerón, sin relacionarla directamente con elincendio de Roma: 
...fueron sometidos al suplicio loscristianos, casta de hombres de unasuperstición nueva y maléfica(Vitae Caesarum, Nero, 16)
9
.
 El testimonio de Tácito, además deconfirmar datos sobre la vida de Jesús, nosinforma de la difusión del cristianismo en Roma,su origen en Judea y la distinción ya pública quehacen el pueblo romano y las autoridades entrecristianos y judíos. Los mártires de Roma sonnumerosos (“una multitud inmensa”) y sontorturados por su fe. Se les acusa, no tanto dehaber incendiado a Roma, sino por su “odio algénero humano”, con lo cual se visualizaposiblemente su manera diferente de vivir,antagónica a la corrupción e idolatría dominanteen la ciudad. La comunidad de Roma nace así dela sangre de sus mártires. Es seguro que Pablo y 
8
Ruiz Bueno, op. cit., pág. 223. 
9
 
 
Ibid., pág. 217. 

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