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Entre Ulises y Penélope: migración indígena y profundizaciónde las desigualdades.
Luis Antonio Sánchez Trujillo.
Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar;vio muchas ciudades de hombres y conoció su talante,y dolores sufrió sin cuento en el mar tratando
de asegurar la vida y el retorno de sus compañeros.”
 
Homero, La Odisea 
Migrar, migrante, migraciones... las palabras se amontonan con sus milvariantes, como hojas de otoño desperdigadas al viento, tantas como quienesconfiguran la interminable borrasca humana que desde el sur se lanza al éxodo
en busca de esa “tierra prometida”, de ese norte en que “ríos de leche y miel”
colmarán el hambre sempiterna de quienes arriban.Norte y sur, esta dupla maniquea entre la abundancia y la pobreza, en la quecentro y periferia se configuran como los reversos de la misma moneda, la delsistema-mundo capitalista neoliberal, no son hoy latitudes fijas, coordenadasgeográficas estáticas. Por el contrario, el suelo, antaño sólido, se licuefacciona,convirtiéndose en un océano en el que las contradicciones flotan juntas,confluyendo en espacios aledaños, en los que norte y sur se apretuja,separados por un muro, una calle, un vecindario.En esta superposición de opuestos, las migraciones se reconfiguran,resituando sus flujos, recomponiéndose para abastecer a una demanda laboralcuyos mares y mareas son un vaivén que arrastra tras sus pasos, los ires yvenires de las y los desposeidas/os. La creciente falta de certidumbres, ladesrregulación, la flexibilización laboral, corren paralelas y espoleadas por el
itinerario de la globalización, “la movilidad asciende al primer lugar entre losvalores codiciados”. (Bauman, 2006: 8)
 En la sombras, una multitud de hombres y mujeres se aprestan al viaje,como nuevos Ulises que sin bajel se zambullen en las aguas de un airadoponto, en las que un caprichoso Poseidón gobierna, con sus leyes de mercadodemanda su inmolación en el último peldaño del altar de la producción, o les
 
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condenan al olvido en desierta isla para ser consumidas/os por el cíclopehorrendo del desempleo y la miseria.Mientras, en desolados territorios, Penélopes de piel de cobre, obligadas porsu condición de género y por su desigual acceso a los capitales requeridospara migrar, aguardan impacientes al retorno, a la noticia, al envío de la soñadaremesa que a veces nunca llega. Tejiéndose la vida y la de sus familias pasanlos días, en una lucha continúa por fortalecer sus menguadas economías conlos recursos mandados, o por ganar el sustento al que ya no contribuyen las ylos que se fueron.En un silencio noctámbulo destejen sus identidades subordinadas, pararetejerlas al alba con nuevas cargas y espacios, que lo mismo las empoderan yoprimen mientras las mantienen inclinadas ante el telar de la reproducción, enel que sin cesar rebordan su rol de madresposas, a la espera de que sus hijose hijas, cual nuevos Telémacos, sigan la ruta de sus padres, seducidos por elcanto de sirenas que la globalización entona para arrastrarles en pos del sueñomaterial de felicidad de supermercado.Esta continuada epopeya, cotidianamente escrita sobre páginas de aire, esel inagotable recuento de los millones de seres humanos que a diario se veninmersos dentro de la migración, ya sea como los nuevos/as Ulises, quemarchan hacia los diversos nortes, o bien como Penélope, que aguardan en loslugares de origen, sin que por ello dejen de verse afectadas/os por los efectosindirectos que la migración ejerce sobre tales comunidades.Así, una nueva marea avasalla las costas del mundo. Desde losconfinados espacios, una marejada humana se abre paso. Nutrida de anhelos,surca entre prohibiciones y fronteras, desbordando todo dique, todabarrera. Traspasando, pese a los muros, todo horizonte.Inundando con su brisa las avenidas, los comercios, las lujosas residenciasde un norte que no es más geografía, sino simple sinónimo de abundanciay dominio, frente a un sur pauperizado, cuyas aguas se agitan y discurrenpor doquier, alimentadas por la quimera del sueño capitalista.
 
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Juntos, codo con codo, flotan en un océano de contradicciones laopulencia y el hambre, el despilfarro y la pobreza, reversos de una solamoneda: la del capitalismo sistémico que continua su rumbo deacumulación incesante, de consumismo extremo: monstruo eternamenteávido.
...la geografía del capital no es ya una geografía que se puedereconstruir alrededor de confines claros entre centro y periferia,desarrollo y subdesarrollo. Para decirlo sencillamente: hay cada vez másperiferia en el centro y más centro en la periferia. (Mezzadra, 2005: 20)
En este flujo interminable del devenir capitalista, la migración ha ocupado yocupa un enclave estratégico de mantenimiento de las desigualdades, deacumulación del capital gracias a la reducción de costos en laproducción que las y los migrantes permiten, y a la transferencia del costo
reproductivo de la fuerza de trabajo a los países y regiones que “facilitan”
este capital humano migrante y en especial a las identidades femeninas,quienes las más de las veces son las encargadas de llevar a cuestas el costode la reproducción de la fuerza laboral.Esta múltiple explotación es siempre implícitamente alentada por laideología de la modernidad, a la vez que explícitamente se emplean discursosy prácticas que ilegalizan la migración.
...no hay capitalismo sin migraciones, se podría decir, y el régimen decontrol de las migraciones (de la movilidad del trabajo) que se afirma encada ocasión, en condiciones históricas determinadas, constituye una llaveque permite reconstruir, desde un punto de vista específico y sin embargoparadigmático, las formas generales de sumisión del trabajo al capital,ofreciendo al mismo tiempo una perspectiva privilegiada desde la cual leerlas transformaciones de la composición de clase. (Mezzadra, 2005: 143)
Este doble circuito es lo que dinamiza y configura la interminable marejadade migrantes que desde el sur buscan superar los desolados abismos delsubdesarrollo y arribar a las soleadas playas del primer mundo, en elque todos los anhelos de consumo y placer son realizables.
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