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Estimadas Personas UPR (Ed)

Estimadas Personas UPR (Ed)

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01/08/2011

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8 de enero de 2011
¿Quién osaría «refutar científicamente» la ética del Sermón de la Montaña,o el principio que ordena «no resistirás el mal» o la parábola que aconsejaofrecer la otra mejilla? Y, sin embargo, es claro que desde el punto de vistamundanal es una ética de la indignidad la que de esta forma se está predicando.Hay que elegir entre la dignidad religiosa que esta ética ofrece y la dignidad virilque, por el contrario, ordena «resistirás el mal, pues en otro caso seráscorresponsable de su triunfo». Según la postura básica de cada cual, uno deestos principios resultará divino y el otro diabólico, y es cada individuo el queha de decidir quién es
 para él 
Dios y quién el demonio.Max Weber,
 El político y el científico
, (1919), 2002, p. 219.
Estimadas personas, colegas profesores y estudiantes:Hay discusión tanto entre los estudiantes como entre los profesores sobre los sucesos queocurren en la UPR. La situación involucra profundamente dos importantes quehaceres humanos:ciencia (academia) y política (poder). Sugiero enfocar está controversia con la diferenciaciónque enseñó Max Weber, para quien “[l]as tomas de posición política y el análisis científico de losfenómenos y de los partidos políticos son dos cosas bien distintas.W
EBER 
,
 El político y el científico
, (1919) Alianza Editorial, 2002, p. 213.Al comienzo del conflicto en principios de diciembre 2010, un grupo de profesores de laAPPU se reunió en el Colegio de Abogados. Entre los asuntos discutidos despuntó la cuestiónde la ocupación policíaca de la UPR. A estos efectos se propuso que los profesores entráramosal recinto para ser creativos en la forma en que se podría utilizar la clase para denunciar laocupación policíaca. Si bien estoy personalmente de acuerdo en que la ocupación policíaca debeser repudiada, lo cierto es que no hay unanimidad respecto a si debe o no haber presencia policíaca en la UPR. Por ello, la denuncia de tal ocupación policíaca por los profesores que nosoponemos a la misma debe realizarse con la mayor cautela posible, de forma que se evite “que el profesor aproveche estas circunstancias [(audiencia cautiva en el salón de clases)] para marcar alos estudiantes con sus propias opiniones políticas, en lugar de limitarse a cumplir su misiónespecífica, que es la de serles útil con sus conocimientos y con su experiencia científica.”W
EBER 
, p. 215.Así, como Weber, considero que la ciencia no es capaz de dar respuesta a las cuestiones prácticas de qué se debe hacer y cómo se debe vivir. Sin embargo, junto a él también opino que precisamente por eso es que la ciencia puede contribuir a plantear adecuadamente talescuestiones. W
EBER 
, p. 208s. En este contexto urge recordar la “aportación que la ciencia puedehacer en aras de la claridad, aportación que marca también sus límites: podemos y debemosdecirles igualmente a nuestros alumnos que tal postura práctica deriva lógica y honradamente,según su propio
 sentido
, de tal visión de mundo (o de tales visiones del mundo, pues puedederivar de varias), pero no de tales otras. Hablando en imágenes, podemos decir que quien sedecide por esta postura está sirviendo a
este dios y ofendiendo a este otro
. Si se mantiene fiel así mismo llegará internamente a estas o aquellas consecuencias últimas y significativas. […]. Siconocemos nuestra materia ([…]) podemos obligar al individuo a que,
 por sí mismo, se dé cuenta del sentido último de las propias acciones
.” W
EBER 
, p. 224s.
 
Así las cosas, vale considerar ahora los derroteros del intercambio de opiniones que entre lafacultad de la Escuela de Derecho generó la
 Resolución
de la Rectora del Recinto de Río PiedrasUPR en que se prohia la celebración de festivales, piquetes, marchas, tines y otrasactividades masivas dentro del Recinto. Algún sector exhortaba al rechazo de la violencia, vengade donde venga, e insistía en que el derecho de expresión no protege comportamientos de dañosa la propiedad ni la coacción de otras personas mediante intimidación o violencia. Incluso seafirmó que el impedir a otros la entrada a facilidades de la UPR, el irrumpir en salones o bibliotecas y el tener el rostro cubierto, son todos actos que no caben en concepto alguno de“libertad ordenada”.A estos efectos se intentará aquí aclarar que tal tajante rechazo de la violencia, venga dedonde venga, ni es la postura de nuestro ordenamiento jurídico ni tampoco es una postura con lacual debe uno enfrascarse en un conflicto político.En cuanto a lo segundo, que no es la materia en la que quien escribe es maestro, me limito alo dicho por Weber. Según éste, “[l]a singularidad de todos los problemas éticos de la políticaestá determinada sola y exclusivamente por su medio específico, la
violencia legítima
en manosde asociaciones humanas.” W
EBER 
, p. 172. Advierte entonces que “[t]odo aquello que se persigue a través de la acción
 política
, que se sirve de medios violentos y opera con arreglo a laética de la responsabilidad [(ésta es: la acción racional con arreglo a los fines, como lo sería elfin de una educación universitaria pública)], pone en peligro la «salvación del alma»”, y que“[c]uando se trata de conseguir una finalidad de ese género en un combate ideológico y con una pura ética de la convicción [(ésta es: la acción racional con arreglo a valores, como lo sería elvalor de la no violencia)], esa finalidad puede resultar perjudicada y desacreditada para muchasgeneraciones porque en su persecución no se tuvo presente la responsabilidad por las
consecuencias
.” W
EBER 
, p. 175s.En cuanto al lugar de la violencia en la sociedad, en primer lugar no debe olvidarse que lafunción principal de la constitución de un Estado de Derecho es precisamente legitimar elejercicio de la violencia del gobierno. Además, como cuestión de hecho, tampoco el Derechocondena todo uso de violencia en la interacción de las personas. Muy por el contrario, nuestroDerecho reconoce en ciertas circunstancias un derecho individual a causar no tan sólo daños a la propiedad de otros (que no es todavía violencia), sino incluso a lesionar y hasta matar a otros (loque sin duda sí que es ya violencia). Así las defensas de estado de necesidad y legítima defensa.A pesar de ello, para alguna opinn el concepto de violencia escompletamentedeterminado por el de libertad ordenada, de forma que todo aquello que sea contrario al conceptode libertad ordenada sería ya violencia. Ése no es tampoco el concepto de violencia de nuestrosistema jurídico. Si así fuese, y estuviese prohibido en general a las personas el recurso acomportamientos abarcados por semejante concepto tan desmesuradamente amplio de violencia,entonces el orden social presente no podría ser pacíficamente alterado en lo absoluto por las personas, sino sólo por el gobierno que precisamente se sienta sobre ese orden social presente. No habría pues espacio para la desobediencia civil pacífica dentro de tal concepto de violenciacomo todo aquello contrario a una libertad ordenada.“La libertad de expresión en una sociedad libre incluye el libre y espontáneo disenso públicoen torno a asuntos políticos controversiales del momento. La desobediencia civil es una formade protesta que, si bien usualmente pacífica, implica violar la ley –usualmente mediante laentrada ilegal en propiedad del gobierno, el bloqueo de acceso a edificios o, la participación en2
 
conducta desordenada. La desobediencia civil ha sido llamada «la deliberada violación de la ley para un propósito social vital».” Cohan,
Civil Disobedience and the Necessity Defense
, 6 PierceLaw Review 111 (2007).En cualquier caso, el concepto violencia (y de intimidacn) es ciertamente vago oconsiderablemente indeterminado. A pesar de ser un elemento común a muchos delitos, nisiquiera nuestro Código penal (CP) define muy claramente lo que constituye la violencia. Estono significa sin embargo que lo deje absolutamente indeterminado. Así, su análisis debe partir de la definición de ciertas circunstancias en las que si se realiza un comportamiento en principiodelictivo, no habría sin embargo responsabilidad penal por haberse realizado bajo violencia ointimidación. A estos efectos, el art. 32 CP dispone que “[n]o incurre en responsabilidad quienal momento de realizar la conducta constitutiva de delito, obra compelido por intimidación oviolencia: (a) Por la amenaza de un peligro grave e inminente siempre que exista racional proporcionalidad entre el daño causado y el amenazado; (b) Por una fuerza física irresistible; o(c) Por coacción o temor insuperable.” Nótese que además de definirse con referencia a una“fuerza física irresistible”, se limita además a referirse a un “peligro grave e inminente”. Si bienel concepto de “peligro grave” no es tampoco lo más determinado que pueda concebirse, pareceque al menos deja claro que el mero impedir a otros la entrada a un lugar mediante sentadas o lacolocación de otros obstáculos (tales como cadenas o inmensas piedras) no es todavía violencia.Mucho menos es todavía violencia el mero irrumpir en salones o desordenar sus pupitres,tampoco el cubrirse el rostro.El mero impedir la entrada a un lugar no es siquiera delito. Esto puede apreciarse en ladefinición del delito de restricción de libertad. Así, el art. 167 CP dispone que la “persona querestrinja ilegalmente a otra persona de manera que interfiera sustancialmente con su libertadincurrirá en delito menos grave.” Del significado sancionado por el uso común y corriente deltérmino “restringir” (así como de otras consideraciones sistemáticas, históricas y de Derechocomparado que en este breve espacio no se pueden exponer) surge que este delito se refiere sóloal no permitir a otra persona el marcharse de un lugar, sin incluir además el mero impedirleentrar.La comparación del delito de restricción de libertad con el de restricción de libertadagravada manifiesta además que ni siquiera el encerrar a otra persona en algún lugar (delito derestricción de libertad) es por sí mismo violencia. Así, el art. 168 CP dispone que “[i]ncurrirá endelito grave de cuarto grado si el delito de restricción de libertad se comete con la concurrenciade cualquiera de las siguientes circunstancias: (a) Mediante violencia, intimidación, fraude oengaño. (b) Simulando ser autoridad pública. (c) Por funcionario o empleado público con abusode los poderes inherentes a su autoridad o funciones.” Por tanto, para el CP, es claro que larestricción de libertad por sí sola no es violencia, pues si bien puede realizarse la restricción delibertad mediante violencia, también puede realizarse por otros medios distintos que no implicande por sí a la violencia.En conclusión y como regla general:
el mero impedir la entrada a un lugar ni es delito nies por sí solo violencia
. Esto vale tanto para cuando son los estudiantes los que impiden laentrada a la UPR como cuando es la policía la que se encarga de ello.
1
Precisamente esta
1
Cabe apuntar que tal conducta podría considerarse delictiva en los Derecho penales de España y EstadosUnidos, donde además de existir delitos equivalentes al nuestro de restricción de libertad, existen otros delitos decoacción o
criminal coercion
que sí abarcan cualquier limitación a la libertad de acción, lo cual muy bien puedeincluir el mero impedir a otro entrar a cierto lugar; no existe sin embargo en Puerto Rico un delito equivalente a tales
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