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Karl Marx Tomo 3 CAPITULO LI RELACIONES DE DISTRIBUCION Y RELACIONES DE PRODUCCION

Karl Marx Tomo 3 CAPITULO LI RELACIONES DE DISTRIBUCION Y RELACIONES DE PRODUCCION

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Published by Antony Spartak
El valor nuevo añadido por el trabajo nuevo que se incorpora du¬rante el año ––y también, por tanto, la parte del producto anual en que se traduce este valor y que puede desglosarse, separarse del rendimiento total–– se divide, pues, en tres partes que revisten tres formas distintas de rentas, en formas que expresan una parte de este valor como perteneciente al poseedor de la fuerza de trabajo, otra parte como perteneciente al poseedor del capital y otra al pro¬pietario de la tierra. Trátase, pues, de relaciones en que el valor total nuevamente creado se distribuye entre los poseedores de los distintos agentes de la producción.
El valor nuevo añadido por el trabajo nuevo que se incorpora du¬rante el año ––y también, por tanto, la parte del producto anual en que se traduce este valor y que puede desglosarse, separarse del rendimiento total–– se divide, pues, en tres partes que revisten tres formas distintas de rentas, en formas que expresan una parte de este valor como perteneciente al poseedor de la fuerza de trabajo, otra parte como perteneciente al poseedor del capital y otra al pro¬pietario de la tierra. Trátase, pues, de relaciones en que el valor total nuevamente creado se distribuye entre los poseedores de los distintos agentes de la producción.

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CAPITULO LI 
RELACIONES DE DISTRIBUCION Y RELACIONES DE PRODUCCION
El valor nuevo añadido por el trabajo nuevo que se incorpora durante el año ––y también,por tanto, la parte del producto anual en que se traduce este valor y que puede desglosarse,separarse del rendimiento total–– se divide, pues, en tres partes que revisten tres formasdistintas de rentas, en formas que expresan una parte de este valor como perteneciente alposeedor de la fuerza de trabajo, otra parte como perteneciente al poseedor del capital yotra al propietario de la tierra. Trátase, pues, de relaciones en que el valor total nuevamentecreado se distribuye entre los poseedores de los distintos agentes de la producción.La concepción corriente considera estas relaciones de distribución como relacionesnaturales, como relaciones que responden sencillamente a la naturaleza de toda producciónsocial, a las leyes de la producción humana pura y simple. Aunque no puede negarse quelas sociedades precapitalistas presentaban otros tipos de distribución, éstos se presentancomo formas primitivas, rudimentarias y disfrazadas, no reducidas a su expresión más puray a su modalidad más alta, como formas matizadas de distinto modo de aquellas relacionesnaturales de distribución.Lo único que hay de exacto en esta concepción es lo siguiente: partiendo de unaproducción social del carácter que sea (por ejemplo, la de las comunidades indias másrudimentarias o la del comunismo de los peruanos, ya más desarrollado y artificial), puededistinguirse siempre entre la parte del trabajo cuyo producto es consumido directamentepor los productores y sus familias con carácter individual y
––
prescindiendo
 
de la partedestinada al consumo productivo–– otra parte del trabajo, que es siempre sobre trabajo,cuyo producto se destina siempre a la satisfacción de las necesidades generales de lasociedad, cualquiera que sea la distribución de este sobre producto y sea quien fuere el queactúe como representante de estas necesidades sociales. La identidad
entre
 
los distintostipos de distribución se reduce, pues, al hecho de que son idénticos si se prescinde de susdistinciones y formas específicas para fijarse solamente en lo que hay en todos ellos decomún, omitiendo lo que los separa y diferencia.A medida que la conciencia del hombre va desarrollándose y haciéndose más critica,tiene en cuenta, sin embargo, el carácter históricamente más desarrollado de las relacionesde distribución,
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aunque aferrándose más fuertemente todavía al carácter permanente de lasrelaciones de produccn, que se consideran como obra de la naturaleza humana eindependientes, por tanto, de toda evolución histórica.El análisis científico del modo capitalista de producción demuestra, por el contrarío,que este modo es de naturaleza particular y que responde a particularidades específicasdeterminadas; que, al igual que cualquier otro régimen de producción concreto, presuponecomo condición histórica una determinada fase de las fuerzas sociales productivas y de susformas de desarrollo: condición que es, a su vez, resultado y producto histórico de unproceso anterior y del cual parte el nuevo tipo de producción como de su base dada; que lasrelaciones de producción  que corresponden a este modo  de producción  específico,históricamente determinado ––relaciones que los hombres contraen en su proceso social devida, en la creación de su vida social––, presentan un carácter específico, histórico ytransitorio.Cuando se examinan las relaciones de distribución se parte ante todo del pretendidohecho de que el producto anual se distribuye como salario, ganancia y renta del suelo. Peroel hecho, así expuesto, es falso. El producto se distribuye de una parte en capital y de otra
 
parte en rentas. Una de estas rentas, el salario, reviste siempre la forma de renta, renta delobrero, después de haberse enfrentado antes con el obrero en
forma
 
de capital 
. El hecho deque las condiciones de trabajo producidas y los productos del trabajo se enfrenten comocapital al productor directo, implica ya de antemano un determinado carácter social de lascondiciones materiales de trabajo frente a los obreros y, por tanto, una determinadarelación en que éstos se hallan dentro de la producción misma con los poseedores de lascondiciones de trabajo, y viceversa. La transformación de estas condiciones de trabajo encapital implica, a su vez, la expropiación del suelo de los productores directos y, por tanto,una determinada forma de propiedad territorial.Si una parte del producto no se convirtiese en capital, la otra no tomaría las formas desalario, ganancia y renta del suelo.Por otra parte, si el modo capitalista de producción presupone esta forma socialdeterminada de las condiciones de producción, la reproduce además constantemente. Nocrea solamente los productos materiales, sino que reproduce continuamente las relacionesde producción en que aquéllos se crean, y con ellas las correspondientes relaciones dedistribución.Podrá decirse, ciertamente, que el capital (y la propiedad territorial, que lo englobacomo su antítesis) presupone ya de por si una distribución: la expropiación de los obrerosde las condiciones de trabajo, la concentración de estas condiciones de trabajo en manos deuna minoa de individuos, la propiedad exclusiva sobre el suelo en favor de otrosindividuos, en una palabra, todas aquellas relaciones que fueron estudiadas en el capitulosobre la acumulación originaria (libro I, cap.
XXIV).
 
Pero esta distribución difieretotalmente de lo que se entiende por relaciones de distribución, cuando se reivindica paraéstas un carácter histórico por oposición a las relaciones de producción. Por relaciones dedistribución se entiende aquí los distintos títulos que autorizan a percibir la parte delproducto destinada al consumo individual. Aquellas otras relaciones de distribución son, encambio, las bases de las especiales funciones sociales que dentro del mismo régimen deproducción corresponden a determinados agentes del mismo, por oposición al productor directo. Dan a las mismas condiciones de producción y a sus representantes una cualidadsocial especifica. Determinan todo el carácter y todo el movimiento de la producción.Son dos las características que distinguen desde el primer momento al modo capitalistade producción.
Primera
: Este régimen crea sus productos con el carácter de mercancías. Pero el hechode producir mercancías no lo distingue de otros sistemas de producción; lo que lo distinguees la circunstancia de que en él el ser mercancías constituye un carácter predominante ydeterminante de sus productos. Implica, en primer término, el hecho de que en él el propioobrero sólo aparece como un vendedor de mercancías y, por tanto, como libre obreroasalariado y, por consiguiente, el trabajo como trabajo asalariado con carácter general.Huelga pararse a exponer de nuevo, después de todo el desarrollo anterior de esta obra,cómo la relación entre el capital y el trabajo asalariado informa todo el carácter de esterégimen  de producción.  Los agentes principales de este sistema de producción,  elcapitalista  y  el  obrero  asalariado,  no  son,  como  tales,  más  que  encarnaciones,personificaciones del capital y el trabajo asalariado, determinados caracteres sociales que elproceso social de producción imprime a los individuos, productos de estas determinadasrelaciones sociales de producción.La característica 1 del producto como mercancía y la característica 2 de la mercancíacomo producto del capital entrañan ya todas las relaciones de circulación, es decir, undeterminado proceso social que los productos tienen que recorrer y en el que asumen de-terminados caracteres sociales, y entraña asimismo determinadas relaciones entre losagentes de la producción, que determinan la valorización de sus productos y su reversión,
 
ya sea a la forma de medios de vida o a la de medios de producción. Pero, aunprescindiendo de esto, de las dos características anteriores del producto como mercancía ode la mercancía como mercancía producida capitalistamente, se desprende ya toda ladeterminación  valorativa y la regulación de la producción total por el valor. En esta formatotalmente específica del valor, el trabajo sólo rige, de una parte, como trabajo social; deotra parte, la distribución de este trabajo social y el cuidado de asegurar un equilibriocomplementario, el intercambio de sus productos, la supeditación de ese trabajo a lamáquina social, quedan encomendadas a la acción fortuita de los distintos productorescapitalistas, acción en la que las tendencias de unos destruyen las de otros, y viceversa.Como estos productores sólo se enfrentan en cuanto poseedores de mercancías y cada cualprocura vender su mercancía al precio más alto posible (y además, aparentemente, sólo
se
halla gobernado por su arbitrio en la regulación de la producción misma), resulta que la leyinterna sólo se impone por medio de su competencia, de la presión mutua ejercida por losunos sobre los otros, lo que hace que se compensen recíprocamente las divergencias. La leydel valor sólo actúa aquí como ley interna, que los agentes individuales consideran comouna ciega ley natural, y esta ley es, de este modo, la que impone el equilibrio social de laproducción en medio de sus fluctuaciones fortuitas.En la mercancía, y sobre todo en la mercancía como producto del capital, va yaimplícita, además, la materialización de las determinaciones sociales de la producción y lapersonificación de sus fundamentos materiales, que caracterizan el modo capitalista deproducción.La
segunda
característica
 
específica del régimen capitalista de producción es laproducción de plusvalía como finalidad directa y móvil determinante de la producción. Elcapital produce esencialmente capital, y para poder hacerlo no tiene más camino que pro-ducir plusvalía. Al examinar la plusvalía relativa y más tarde, al estudiar la transformaciónde la plusvalía en ganancia, hemos visto que es éste uno de los fundamentos sobre quedescansa el régimen de producción característico de la época capitalista, esta forma espe-cífica de desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo, consideradas comofuerzas del capital sustantivadas frente al obrero y, por tanto, en contraposición directa conel propio desarrollo de éste. La producción en gracia al valor y a la plusvalía llevaimplícita, como se ha puesto de relieve en el curso de la exposición, la tendencia constantea reducir el tiempo de trabajo necesario para la producción de una mercancía, es decir, suvalor, a un límite inferior al promedio social vigente en cada momento. La tendencia areducir el precio de costo a su mínimo se convierte en la palanca más poderosa para laintensificación de la fuerza productiva social del trabajo, que bajo este régimen sóloaparece como intensificación constante de la fuerza productiva del capital.La autoridad que el capitalista asume en el proceso directo de la producción comopersonificación del capital, la función social que reviste como dirigente y gobernante de laproducción, difiere esencialmente de la autoridad de quienes dirigían la producción a basede esclavos, de siervos, etcétera
.
Mientras que en el régimen capitalista de producción la masa de los productos directospercibe el carácter social de su producción bajo la forma de una autoridad estrictamentereguladora y de un mecanismo del proceso de trabajo organizado como una jerarquíacompleta ––autoridad  que, sin embargo,  sólo compete a quienes la ostentan comopersonificación de las condiciones de trabajo frente a éste y no como bajo formas anterioresde producción, en cuanto titulares del poder político o teocrático––, entre los representantesde esta autoridad, o sea, entre los mismos capitalistas, que se enfrentan simplemente comoposeedores de mercancías, reina la anarquía más completa, dentro de la cual la cohesiónsocial de la producción sólo se impone a la arbitrariedad individual como una ley naturalomnipotente.

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