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Tema.1.2 La Antiguedad

Tema.1.2 La Antiguedad

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07/03/2013

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La Antigüedad*
(Fragmento)
Egle Becchi
En Atenas, del siglo V1 al siglo IV a. C., la condición del niño parece ser diferente.' Nues-
tros conocimientos no van más allá de los niños de estratos superiores de la sociedad
ateniense, en los cuales existen la plenitud de los derechos cívicos y los medios para ase-
gurar buenas condiciones de vida a las mujeres encinta, evitar el aborto, el abandono2y
la mortalidad infantil:
3
donde se cuenta con esclavos que se ocupan de los pequeños,
y con los medios para pagar al maestro de escuela
y
para fomentar en las jóvenes con-ciencias una vida de responsabilidades políticas y al mismo tiempo de ocio, conforme alos ideales de esos siglos de oro de la civilización ateniense. En lo referente a los niños
de las clases inferiores, de quienes cabe pensar que pronto los ponían a trabajar,'
podemos reconstruir algunas partes de su vida cotidiana basándonos en algunas obras
literarias como
Los caballeros,
de Aristófanes, en la que uno de los personajes, el Carni-
cero, evoca las rapiñas de su infancia
(ca.
417-420), vivida siempre en las plazas y merca-
* En
Historia de la infancia en Occidente ("L'Antiguité",
en Histoire
de 1
'enfance en
Occidenr).
t. i, París, Senil, 1998, pp. 44-51. [Traducción realizada con fines didácticos, no de lucro,para los alumnos de las Escuelas Normales.]
' M. L. Deissmann-Merten. "Zur Sozialgeschichte des Kindes in antiken Griechenland".
en J. Martín y A. Nitschke (comp.).
Zur Sozialgeschichte rier Kindheit,
Friburgo-Munich,
Karl Alber. 1986, pp. 267-316, trata el tema de la condición infantil en Atenas (sobre todoen los siglos
wy
rv).
Véase también M. Golden.
Childhood
in Classical A thens.
2
En cuanto al abandono de los niños en Atenas del siglo vl al tv, las opiniones no con-
cuerdan
y
hoy en día, a diferencia de lo que se hacía en el pasado, la tendencia es leertestimonios existentes, sobre todo literarios, a la luz de los cuales se había podido soste-ner que el abandono de los recién nacidos contrahechos o ilegítimos (sin esperanza de
salvarse) era una práctica muy común en Atenas: hoy se considera más bien que la prác-
tica no era tan común como se creía
y
que todo se hacía como en las demás ciudadesgriegas. Véase M. L. Deissmann-Merten. "Zur Sozialgeschichte...", art. cit.. en especial,
pp. 275 y ss: L. R. F. Cermain "L'exposition des enfants nouveau-nés dans la Gréce
ancienne. Aspects sociologiques", en
Recueíls de la Société Jean Bodin pour I'histoire
comparative
des
institutions,
vol. xxxv,
L'Enfant. Premiere partie: Antiquíté-A frique-Asie,
Bru-selas. Éd. de la Libraíde Encyclopédique, 1975. pp. 211-215. y M. Golden,
op. cit.,
pp. 87y ss. Con frecuencia los niños abandonados eran recogidos para ser posteriormente ven-
didos como esclavos.'Sobre la escasa tasa de nacimientos y la fuerte mortalidad infantil en Atenas, véase M.
Golden, "Did the Ancient Care When Their Children Die?", en
Greece and Rome,
vol.
Xxxv, núm. 2, octubre de 1988. en especial la p. 154.
4
M. Golden,
Ghildhood
in Classical Athens,
pp. 34 y ss.
1
011
 
dos
(ca.
636), plena de trifulcas y de cuchilladas
(ca.
411-412). En cuanto a los niños de
condición servil (los
paidos,
en el sentido de niño y esclavo), existen escenas en algunas
vasijas que nos los muestran consagrados al cuidado del hogar o al servicio de los
atletas.'Aun cuando nuestra información es limitada, podemos sin embargo adelantar que
la vida del pequeño ateniense es muy diferente a la del joven espartano. La primerainfancia se desenvuelve, sin embargo, de la misma manera, en la casa, habitada porgrandes
y
pequeños, por hombres libres y por esclavos; una vez que el padre de
familia ha aceptado al niño' y que lo ha acogido la fraternidad,' corresponde a la
madre el cuidado de éste (Aristófanes,
Lisístrata,
18-19), lo cría hasta los dos o tres
años, lo mima (Platón, Las
leyes,
790e), juega con él° y le promete un destino glorioso
(Aristófanes, Las
nubes,
65-70). En esta tarea, la madre recibe a veces la asistencia del
padre,
9
pero sobre todo de la nodriza y de un ama de más edad, no necesariamente
esclava, que toma mayor parte en la educación del niño que su homóloga lacedemo-
nia: es a este personaje, evocado por Platón en
Las leyes
(789e-790a), a quien le incum-
be no sólo velar por la buena salud de los niños de la casa, sino también ocuparse desus juegos y darles una cultura en la que el menú cotidiano parecen ser las fábulas,
las historias de miedoy los mimos." El niño va a la escuela a los siete años pero las.
niñas generalmente se educan en la casa»
Esta
infancia es rica en actividades lúdicas(columpio, salto de la reata, papalotes)
73
y en juguetes (cascabeles para los bebés)"
5
Sobre los
jóvenes
esclavos. véanse las ilustraciones (admirablemente seleccionadas)
tornadas de los vasos antiguos, en H. Rühfel,
Kínderleben im klassischen Athen,
Mayence.
von Zabern. 1984, en especial las pp. 61 y ss.
6
Ibid.,
pp. 23 y 189, n. 1.
Ibid.,
pp. 25 y ss., y 80 y ss.
8
Véase H. Rühfel,
Das Kind in der griechischen Kunst (von dem minoisch-mykenischer Zeitbis zum Hellenismus),
Mayence, von Zabern, 1984, pp. 110 y ss.
9
Véase M. L. Deissmann-Merten, "Zur Sozialgeschichte...", art. cit.. p. 293.
p. 298.
" En
Samia
de Menandro, la vieja nodriza cubre de besos y caricias al recién nacido de la
heroína (v. 405-432).
12
H. Rühfel.
Kinderleben im klassischen Athen,
pp. 41 y ss., menciona escenas pintadas
sobre vasijas que son testimonio de la educación musical y la alfabetización de las niñas
en las familias ricas.
13
Véase M. Manson. "Le droit de jouer pour les enfants grecs et romains",
Recueíls de la
Société Jean Bodin pour l'histoire comparative des institutions.
vol. xxxtx,
L'enfant. Cinquiérnepartie: Le draft
á
l'éducation,
Bruselas, Éd. de la Librairie Encyclopédique, 1975. en espe-
cial, las pp. 126-138. Véase también el multicitado texto de H. Rühfel,
Kinderleben im
klassischen Athen.
pp. 28 y ss. En cuanto a los juguetes y los juegos sin juguetes, véase
también la sección "Les jeux de
l'enfance"
(pp. 40-81) del catálogo de la exposición
Jouer
dans l'Antiquité.
Marsella, Museo de Marseille-Reunión de los museos nacionales (19911.
" A. E.
14n.
Child Life in Creek Art,
Nueva York. Columbia University Press, 1932, pp. 4 y ss.
2
n
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n
1
 
que pueden ser pequeños animales," pequeños objetos, reproducciones en miniaturade los que usan los adultos y que reciben como regalo en determinadas fiestas, tales
como
la
carreta que Strepisades ofrece al pequeño Fidípido en
Las nubes:
"Recuerdo
que hace años, cuando tú tenías seis y que todavía no hablabas bien, te compré unapequeña carreta con mis primeras ganancias como juez". Esos juguetes servían paraenseñar a los niños cuáles eran sus respectivos papeles, de acuerdo con su sexo; sibien todos jugaban a la pelota o al trompo, las muñecas y los instrumentos de cocina
estaban reservados alas niñas,' y las carretas y los aros a los niños, distinción que
confirmaba y acentuaba la diferenciación de los sexos que los médicos y los filósofosempezaban a teorizar,y la sociedad consideraba fundamental."
A los siete años, pasan del hogar a la escuela. En Atenas, la escuela ya existía desde
el siglo V, financiada por las familias y, por tanto, sólo era accesible a los niños de las
clases acomodadas; se practicaba la gimnasia bajo la dirección del "pedotribio", se apren-
día a tocar un instrumento (bajo la dirección de un citarista), a cantar y a bailar, se daban
nociones de gramática, lectura y después de escritura con el
didaskalos."
En Atenas, la
asistencia a la escuela no representa ese cambio abrupto que marca en Lacedemoniala entrada al "rebaño", que es una ruptura con la pequeña infancia y con la familia; sinembargo, en los siglos V y IV implica una determinada experiencia de separación: aun
cuando, a diferencia del joven espartano, el niño no abandona totalmente la casa duran-
te varios días, puesto que retorna a ella después de las horas de ciase, el hogar es un
sitio del que se separa, y el "pedagogo", el esclavo encargado de acompañarlo, de pro-
tegerlo contra los peligros de la calle, de hacerle repetir sus lecciones, de vigilar sus
buenos modales en público,
19
ayuda al niño en la transición, al igual que sus pequeñoscamaradas del barrio con los que va a la escuela y con los que regresa, bastante ligerode ropa, incluso cuando nieva, como nos lo cuenta Aristófanes cuando nos habla de laantigua educación ateniense (Las
nubes,
964-965). A pesar de todo, a diferencia de
Esparta, y si damos fe de lo que dice Platón en Las
leyes
(793e-794b) cuando habla delos grupos de niños que juegan en los patios de los templos, vigilados por las nodrizasy más tarde en la escuela,' en Atenas no existía, al parecer, una sociedad infantil orga-
'
s
Véase lo que escribe A. Durand en
Jouer dans l'Antiquité,
pp. 64 y ss.
16
M. Manscn. "Le droit de jouer...", art. cit., pp. 133-138.
" Véase S. Campese, P. Manuli y G. Sissa.
Madre Materia. Sodologia e biologia della donna
greca.
Turín, Boringhieri, 1983;
y
G. Sissa, "Philosophie du genre. Platon, Aristote et la
différence des sexes", en G. Duby y M. Perrot (comps.),
Histoire des femmes en Occident, t.
I (bajo la dirección de P. Schmitt-Pantel),
L'Antiquité,
París. Plon, 1990, pp. 65-99.
'
a
Véase H.-l. Marrou,
Histoire de l'éducation dans I'Antiquité,
pp. 74-86_
'
9
Esas buenas maneras (modestia, respeto a los adultos, guardar silencio, no aparecer en
las plazas públicas ni en los baños) fueron la gloria de la antigua educación ateniense,
véase Aristófanes.
Nuées (Las nubes),
pp. 961-1088.
M. P. Nilsson. en
Die Hellenistische Schule,
Munich. Beck. 1955. p. 2. señala escuelaselementales en las colonias jonias en el siglo v, que tenían entre 60
y
120 alumnos.
913

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