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Alzas en El Transantiago

Alzas en El Transantiago

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Artículo en torno a las alzas en el Transporte Público capitalino.
Artículo en torno a las alzas en el Transporte Público capitalino.

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02/15/2011

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 ALZAS EN EL TRANSANTIAGO
 
Nos meten la mano…
 
*Por Oscar VargasDe una alegre cumbia copiaron el jingle de la campaña publicitaria que pretende desincentivar laevasión del pasaje de la locomoción colectiva en Santiago. El Ministerio de Transportes, que aún nogarantiza un servicio adecuado para los trabajadores santiaguinos que a diario se transportan a suslugares de trabajo, no ha comprendido aún lo que significa la función pública del transporte y menoslo que esto finalmente implica; echar a andar la economía para producir las riquezas que en justiciadeben ser distribuidas equitativamente entre todos los habitantes de este país.Los trabajadores y nuestras familias sin duda alguna, somos víctimas de la ineficiencia tecnócrata delos que idearon un sistema donde los únicos privilegiados son las empresas concesionarias delsistema y las fuerzas políticas bi-nominales que desde el anterior gobierno neoliberal hasta el actual,han venido recibiendo por la implementación de este sistema, jugosas coimas, sobre sueldos y losmás variados estímulos corruptos para silenciar el abuso permanente que tenemos que soportar millones de usuarios y los trabajadores del transporte, quienes finalmente financiamos en más deuna vez el precio del pasaje.El Fisco, denominación que se da al erario nacional, no es más que la suma de todos los aportesque cada persona realiza al Estado a través de su trabajo y del pago de los impuestos. El mayor problema es que los trabajadores no decidimos donde, como y para que se ocupan estos recursos, ytampoco contamos con los mecanismos democráticos que nos permitan un nivel de fiscalizaciónadecuada. De esta lamentable realidad surgen prácticas verdaderamente escandalosas.Las empresas concesionarias del Transantiago desde un comienzo han exigido que su “inversióninicial” debe recuperarse rápidamente y así lograr en el corto plazo multimillonarias gananciasproducto de los abusivos cobros de las constantes alzas de la tarifa. Al mismo tiempo, el Estado oFisco a través de los votos de los parlamentarios han entregado al sistema enormes sumas dedinero para atender lo que ellos denominan déficit. Anualmente el sistema recibe subsidios delEstado por unos US $335.000.000. (Trescientos treinta y cinco millones de dólares), es decir, unaporte permanente de todos los trabajadores del país, este es un dato que la mayoría no conoceporque ha estado oculto de la discusión pública. Aún más, algunos recordarán los US $500.000.000que el parlamento recientemente entregó en la primera intervención financiera al Transantiago por parte del actual Gobierno durante el año 2010. Entonces, ¿Desde qué bolsillos se financia elsistema?, del bolsillo de los trabajadores.
 
Siguiendo con el escándalo, datos oficiales demuestran que las utilidades de las empresasconcesionarias alcanzan en la actualidad unos $9.000.000.000 de pesos al año, acumulando un totalde 45.000 millones de pesos desde que se impuso el sistema. Como si fuera poco, ha sido el propioEstado el que ha invertido millones de pesos en campañas publicitarias y en represión fiscalizadoracontra las personas que deciden no pagar el precio de la tarifa. Finalmente este sistema se haconstituido en un negocio rentable que alimenta el apetito voraz de las transnacionales deltransporte presentes en Chile, pues el único que invierte es el Estado, pero las utilidades se las llevaúnica y exclusivamente la empresa privada.Existe una tercera vía por donde el Estado y todos los chilenos cargamos en nuestras espaldas loscostos del sistema y el lucro a estas empresas. Esto es, la inversión Estatal en infraestructura vial;en estudios irrisoriamente caros (y de las más variadas innecesidades); pagos a operadores políticoscon la excusa de un desempeño laboral; licencias de sistemas computacionales y tecnologías de lascuales los únicos que se benefician son los propios empresarios.Desde dentro de este sistema podemos afirmar que la administración aún es burocrática, pues lasoperaciones de las flotas de buses han tenido que recurrir a los antiguos e ineficientes sistemas decontrol y frecuencia (como el regreso de los así llamados sapos). Por otro lado los sistemas deposicionamiento global en los buses son a estas alturas un mito y, como icono indignante, el fraudeal Fisco por parte de las empresas es sistemático, permanente y descarado, ya que los buses sincontrol circulan de punto de validación a punto de validación sin pasajeros, con los letreros queindican que están fuera de recorrido (en tránsito) y recibiendo íntegramente el pago del Estado por ese bus que no está prestando el servicio. Esta situación puede ser confirmada al lector por cualquier trabajador del sistema, especialmente, los conductores que son obligados a transgredir laley bajo apercibimiento de ser despedidos.Creo que a estas alturas cualquiera puede responder sin temor a equivocaciones, ¿quien le estámetiendo la mano a quién?, ¿parece un mal chiste no?, porque evidentemente son lastransnacionales del transporte y sus siervos, los políticos de la Concertación-PC y la Alianza, todosneoliberales los que meten la mano en nuestros bolsillos. Cómo no, si la tarifa del pasaje haaumentado cuatro veces solo durante el 2010 y ya se ha concretado una nueva alza este 2011,pero, como es ya una constante, las remuneraciones de los trabajadores del transporte siguenestancadas y muy por debajo de los estándares mínimos que permitan siquiera una alimentaciónadecuada, así, ni pensar en condiciones que permitan una vida digna.La imposición de este sistema privado de transporte oligopólico es casi total. Se han vendido más 12millones de tarjetas bip lo que demuestra que el sometimiento de la población es cada vez mayor,producto de campañas publicitarias y de amenaza permanentes al pago de multas, lo que hapermitido finalmente una mayor enajenación estimulada por elementos psicológicos subjetivos.Pero si ya el negocio es redondo ¿que pretenden? Claro está, buscan proteger, cuidar, blindar y dar continuidad a un lucrativo aprovechamiento. La ambición de estas empresas es evidente, sonalrededor de 5 millones de transacciones diarias las que realizan las tarjetas bip, estás validacionesdeben ser protegidas de los que se rehúsan a pagar, de los que no son parte de la mafia político-empresarial, de los que luchamos por despertar las conciencias y de los que luchamos por losderechos de los trabajadores en general. Cinco millones de sonidos bip al día son la orquesta tétricade una pesadilla para la ciudad de Santiago que muchos califican como la peor política pública de lahistoria, con tonos de terrorismo laboral al interior de las empresas y armonías de precarización yausencia total de la calidad de vida prometida a los trabajadores.

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