prosecución por-parte del proletariado del proceso del socialismo en elPerú.El
segundo ensayo
analiza "El problema del indio", que según Mariáteguieconómico social y no pedagógico, jurídico, eclesiástico, moral o cultural.El problema indígena radica en "El problema de la tierra", que esexaminado por el
tercer ensayo
. El problema agrario se presenta como elde la cancelación del feudalismo en el Perú, cuyas expresiones encontrabaMariátegui que eran en su época el latifundio y la servidumbre. Elfeudalismo se muestra en la agricultura de la costa, sobre todo a través delyanaconaje y del enganche, y en la de la sierra a través del gamonalismodel propietario de la tierra y de la condición de siervo del indio.El
cuarto ensayo
está consagrado a considerar "El proceso de lainstrucción pública". También a este respecto ejerce su dominio elcolonialismo, como consecuencia del que hemos sufrido sucesivamente elinflujo español, francés y norteamericano. En un texto de 1925("Enseñanza única y enseñanza de clase"), había señalado antes Mariáteguique el régimen demoburgués ha dado lugar a una enseñanza de clase, quedistingue entre el niño burgués con derecho a la instrucción, y el niño proletario sin un derecho real a ella. La solución sería una escuela única."El balance de la primera centuria de la República se cierra, en orden a lainstrucción pública, con un enorme pasivo. El problema del analfabetismoindígena está casi intacto. El Estado no consigue hasta hoy difundir laescuela en todo el territorio de la República. La desproporción entre susmedios y el tamaño de la empresa, es enorme" (7 ensayos, p. 168). Encuanto a la educación universitaria, la Reforma, que en su tiempo había planteado el cogobierno y la cátedra libre, encontraba Mariátegui queestaba amenazada por la reacción."El factor religioso" es objeto del
quinto ensayo
. Según el autor ha pasadoya la hora en que la religión se reducía a la iglesia y el rito y, por consiguiente, ha terminado la vigencia de un "libre pensamiento" que sedeclaraba ateo, laico y racionalista. "La crítica revolucionaria no regatea nicontesta ya a las religiones, y ni siquiera a las iglesias, sus servicios a lahumanidad ni su lugar en la historia (p. 170), sino que concede su enterasignificación al factor religioso. Entre nosotros, el culto católico sesuperpuso a los ritos indígenas, sin absorberlos más que a medias. En laactualidad "la experiencia histórica de los últimos lustros ha comprobadoque los actuales mitos revolucionarios o sociales pueden ocupar laconciencia profunda de los hombres con la misma plenitud que los antiguos