Read without ads and support Scribd by becoming a Scribd Premium Reader.
 
Piloto de GuerraAntoine de Saint-Exupéry
http://www.librodot.com
 
Librodot Piloto de Guerra Antoine de Saint-Exupéry
Al comandante Alias, a todos mis camaradas del Grupoaéreo 2/33 de Gran Reconocimiento, y —en especial— alcapitán observador Moreau y a los tenientesobservadores Azambre y Dutertre, quienes, uno a uno,fueron mis compañeros de a bordo a lo largo de todosmis vuelos de guerra de la campaña 1939-40 y dequienes soy fiel amigo de por vida.
Librodot
2
2
 
Librodot Piloto de Guerra Antoine de Saint-Exupéry
IEstoy soñando, no hay duda. Me hallo en el colegio. Tengo quince años.Acodado sobre el negro escritorio resuelvo pacientemente mi problemade geometa, valiéndome con destreza del compás, la regla, eltransportador. Soy un muchacho estudioso y tranquilo. A mi alrededoralgunos compañeros hablan en voz baja, uno de ellos ordena cifras enun pizarrón; otros, no tan serios, juegan al
bridge
. Por momentos mehundo con mayor profundidad en mis sueños y miro a través de laventana. Una rama oscila suavemente al Sol. Miro largamente, soy unalumno distraído... Experimento placer en gozar del Sol tanto como ensaborear el olor infantil del pupitre, de la tiza, del pizarrón. ¡Con quéalegría me sumerjo en esa infancia tan protegida! Sé muy bien queprimero se nos da la infancia, el colegio, los compañeros; que luegollega el día en que se rinde examen, en que se recibe un diploma, enque, con el corazón apretado, se franquea un umbral más allá del cual,de buenas a primeras, se es hombre. Entonces pisamos con fuerza,comenzamos nuestro camino en la vida. Los primeros pasos de nuestrocamino. Por fin probaremos nuestras armas sobre adversariosverdaderos. Usaremos la regla, la escuadra, el compás, para construir elmundo o para triunfar sobre nuestros enemigos. ¡Se acabaron los juegos!Sé que, por lo general, un estudiante no tiene miedo de afrontar lavida; que, por el contrario, bufa de impaciencia. Los tormentos, lospeligros, las amarguras de la vida de un hombre no intimidan a ningúnestudiante.Pero yo... soy un estudiante raro. Soy un estudiante consciente de lafelicidad y que no está tan apurado por afrontar la vida...Pasa Dutertre. Lo invito.—Siéntate aquí, juguemos con las cartas. Y me alegro de sacarle el as de pique.Frente a mí, sobre un escritorio negro como el mío está sentadoDutertre con las piernas colgando. Se e. Yo sonrío con modestia.Pénicot se une a nosotros y posa su brazo sobre mi espalda:—¿Qué tal, compañero?¡Dios mío, qué tierno es todo esto!Un celador (¿es realmente un celador?) abre la puerta para llamar ados compañeros, quienes abandonan su regla, su compás, se levantan ysalen. Los seguirnos con la mirada. Para ellos el colegio ha terminado, selos larga a la vida. Su ciencia les servirá. Como hombres probarán ahorasobre sus adversarios las recetas de sus cálculos. Extraño colegio, al quecada uno a su hora abandona sin grandes adioses. Estos dos
Librodot
3
3
Search History:
Searching...
Result 00 of 00
00 results for result for
  • p.
  • Notes
    Load more