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GACETA CULTURAL
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PUBLICACIÓN BIMESTRAL
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PACHUCA, HIDALGO NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2010
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AÑO 2 NÚMERO 15
POR PURO
PLACER
 
03
 pág.
Gaceta culturalPublicación bimestralPachuca,Hgo.Enero-Febrero 2011Año 2 número 15
por puro placer 
Distribución gratuitaEdición 1,000 ejemplares
DIRECCIÓN GENERAL Y EDICIÓN
Eddy Salgado Cervantes
[vandegraft72@otmail.com]
DISEÑO
Luis Negrete 
[luisngret@gmail.com]twitter.com/nounosinodos
REVISIÓN Y CORRECCIÓN DE TEXTOS
Jorge Contreras Herrera
PROMOCIÓN Y DIFUSIÓN
Briza Pérez Gutiérrez
DISTRIBUCIÓN
Isuki Castelli Olvera
ILUSTRACIONES Y PORTADA
Yolanda Ortiz
COLABORADORES
Rosana Peralta MacíasWaldo RodríguezIsuki Castelli OlveraAbraham ChinchillasGilberto Rojas ViteAmérica FematAlejandrina Ponce-Avilés
PUBLICIDAD
Karina Gayosso
ittygb_13@otmail.com[7711846042]
Briza Pérez Gutiérrez
[briart@otmail.es][7711312664]
Esperamos tus comentarios y sugerencias,as comotus colaboraciones para ser publicadas.Los textos son responsabilidad de sus autores.
CONTACTO
losiosdelalebrie@otmail.com
loshijosdelalebrije.blogspot.com
Y DICE...
02
 pág.
EDITORIAL
D
escubrir la esencia del placer en las rases construidaspor colaboradores y personas anes a esta publica-ción hizo vibrar la piel de todo el Consejo Editorial quedebatía ampliamente sobre si la publicación de estenúmero iba a ser algo en verdad placentero, inclusopara los lectores de esta revista; de esta manera, se lle-gó a la deliberación de editar el presente numero
por puro placer,
como un acto asociado a la creación ar-tística, justo en la época en la que todos estamos enuna intensa búsqueda de placer y donde el placer esun instinto que permite la sobrevivencia como un actoindividual regulado por la colectividad, que principal-mente proviene de los sentidos, de la experiencia desentirse vivo, aún para los sicarios que sitúan su uentede placer uera del marco aceptable por la sociedad.De esta manera se pudo consensar entre una multipli-cidad de criterios que el máximo placer para la vidahumana, además de comer, cagar, dormir, coger, amar,ver, oír y todos los demás innitivos que usted imagine,es: unas papas ritas con yogurt de resa.
Enseguida la receta
1. Vaya a la tiendita de la esquina y consiga unabolsa de papas ritas de cualquier tamaño.2. Consiga un yogurt de resa en el rerigerador dela misma tienda.3. Vierta cuidadosamente el yogurt sobre la paparita sin que este caiga por los bordes.4. Coma hasta hartarse de placer.
EL AMOR ¿UN PLACER?
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LÍNEAS PARALELAS
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PLACERES ENTRE MARÍA KORSCHA Y GUADALUPE HETAIRA
DIOSAS PROTECTORAS
10
PLACER DE SERTE
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EL PLACER DEL VIAJE
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CONQUIÁN
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04
 pág.
S
ROSANA PERALTA MACíAS
úbito, intenso, irracional, turbador… así escomo se nos ha enseñado que es el amor,“el bueno”, al que debemos aspirar. Ése quenos elevará a los cielos si se realiza y que nostirará por los más angustiantes terrenos denuestra alma si se trunca o, ni llega a suce-dernos. En general poco nos cuestionamossobre las zonas a las que nos conduce estaconstrucción social; sus representaciones,los ritos que hemos aprehendido a lo largode cientos de años, acerca del deber ser delamor cuando éste se practica en su ormamás convencional, la pareja.Se nos ha dicho que el amor es el estadoque lleva a la perección de una persona,que sólo de su mano podemos ser mejores –es de teneren cuenta las salvedades del concepto-, que únicamen-te quien sabe amar sirve para este mundo. Pero, ¿cómoes ese saber amoroso?, ¿en verdad los placeres amoro-sos lo son o están tan contagiados del placer orgánicoque hemos perdido los límites uniendo horizontes dealgo que no necesita la mezcla, o es irremediable?“No hay amor si no hay dolor” sentencia recurrenteque tomamos por cierta sin refexión que intermedie,¿de dónde aprendimos que lo doloroso, que lo com-plicado, que lo obstaculizado es síntoma de amor?,¿desde dónde es que amamos a un alguien que senos presenta diuso y que, la mayoría de las ocasiones,así dejamos, tan borroso que nos permita armarnos untraje a la medida?traria,que nos eleva las pulsaciones rente a la imagen dealguien más coqueteando a nuestra pareja.Reaccionesapasionadas al percibir un atisbo de incertidumbre.Quizá, la clave estaría en dejar de encontrar placeren la idealización y comenzar a encontrarlo en las reali-dades, en plural. Deshacernos de la costumbre de idea-lizarlo todo: el amor, la pareja, el yo en pareja; y vernoscomo personas con impulsos y necesidades aectivas.Si bien resulta absurdo pretender que nos despojemosdel todo de ideales que están ya tan dentro de nuestrocentro de atracción –como el estatus social, la bellezaísica- pero, intentar dejar de enamorarnos de nuestrosdeseos proyectados en otra persona que termina pordejar de ser ella para ser un vago espejo, dejar de ae-rrarnos a la idea de que el amor es eterno, universal einalible. Entendernos como los seres en constante evo-lución y que, por tanto, no necesariamente tenemos porqué querer a una persona “para toda la vida”.Porque ese amor romántico que hemos aprendidoa practicar, muy al pie de la letra por cierto, no puedeser ni cierto, ni coherente ni posible, no podemos pre-tender ser todo lo que la idealización consecuenciade la emoción inicial nos obliga a ser, no podemosmantener el deseo inamovible tras las complicacio-nes prácticas que surgen en una vida compartida poraños. No deberíamos pretender que el compromisoy la independencia -gustos e intereses no necesaria-mente compartidos- estén tan reñidos, en suma, enten-dernos como los seres cambiantes y necesitados denovedad y placer egoísta que somos.
Plaza universidad-Pachuca
Estrechamos los placeresdel cuerpo –que evidentementepueden obtenerse sin necesi-dad de liga emocional- con losdel “alma” y los revestimos demitos románticos que nos llevana colocarlo en un plano que detan absoluto se nos convierte enun objeto reducido: sólo se amaverdaderamente una vez y auna sola persona, si amo a unapersona no puedo amar a otrao tener sexo con alguien más,el amor lo vence todo, el amorde tan puro y bello no respondesino a mis intereses y no tiene li-gas con el momento sociohistórico que vivo, los celosson requisito en un amor real, y el más terrible: el amordel bueno dura toda la vida y la convivencia diaria nohace sino reorzarlo, sin excepciones.Pero, ¿Qué placer podemos hallar en encerrarnosen relaciones restrictivas?, ¿cómo librar la rontera, laposesión y la dependencia a la que inevitablementellegamos en relaciones monógamas? Porque aunquepor un lado está la necesidad de certezas es innegableque el egoísmo es un mecanismo evolutivo hedónicoque sólo renamos mediante su domesticación.Los celos y la posesión son de los perversos placeresque más perturban.La necesidad de garantías de exclusi-vidad que nos lleva a acalorarnos ante la posibilidad con-
EL AMOR,
¿UN PLACER?
¿EN VERDAD LOSPLACERES AMOROSOSLO SON O ESTÁN TANCONTAGIADOS DELPLACER ORGÁNICOQUE HEMOS PERDIDOLOS LÍMITES UNIENDOHORIZONTES DE ALGOQUE NO NECESITALA MEZCLA, O ESIRREMEDIABLE?
05
 pág.

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