Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
3Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
La Teta Asustada Theidon

La Teta Asustada Theidon

Ratings: (0)|Views: 84 |Likes:
Published by Kimberly Theidon

More info:

Published by: Kimberly Theidon on Feb 01, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/25/2013

pdf

text

original

 
 
© Praxis 2009 1
La teta asustada: una teoria sobre la violencia de la memoria
Kimberly TheidonPraxis: Un Instituto para la Justicia SocialProfesora Associada, Universidad de Harvard© Praxis 2009En 1995, las comunidades en las alturas de Huanta quedaron en ruinas, casas quemadas,chakras abandonadas, y fosas comunes inumerables convirtiendo la tierra misma en un actormás en la tragedia. El paisaje social fue igualmente volatil mientras que los y las campesinosintentaron reconstruir sus comunidades bajo la sombra de un pasado recien marcado por laviolencia letal. Las memorias estaban frescas, dolorosas, onmipresentes; sedimentaron en loscerrros donde tantos habían muerto, en los ríos que se habían teñido de sangre, y en los localesque fueron testigos mudos de actos atroces. Pero fue al partir de conversaciones largas con lasmujeres quechuahablantes que emergieron otros “sitios históricos”: sus cuerpos mismos queencarnaron estas memorias lacerantes.Hay varias maneras de acercarse a las secuelas de un conflicto armado. El discurso deltrauma — y la diagnosis psquiátrica del estrés pos-traumático (PTSD) — han logrado jugar unpapel prominente en los conceptos médicos y humanitarios del sufrimiento. La diagnosis fueincluida por primera vez en el catálogo official Norteamericano de los trastornos psquiátricosen 1980 con referencia específica a los veteranos Americanos de la guerra en Viet Nam. A lolargo de las últimas tres décadas el alcance de la aplicación de la diagnosis se ha extendidodramáticamente, y el concepto de la memoria traumática se ha convertido en el marco principalpor acercarse a las secuelas sujetivas de la guerra. Hay un mercado enorme por el trauma, yuna industria de expertos desplegados a los paises pos-conflicto para detectar los síntomas delestrés pos-traumático por medio de las encuestas “culturalmente sensibles.” Sin duda sea
 
 
© Praxis 2009 2estratégico enmarcar el sufrimiento dentro de un idioma scientífico y con pretencionesuniversales; de hecho, el discurso del trauma sirve como un Esperanto psicológico, autorizandoel sufrimiento y permitiendo a la investigadora y la población misma rendir “lisible” y legítimosu sufrimiento para una audiencia internacional.Empero, en el proceso de globalizar el discurso del trauma por medio de lasintervenciones humanitarias y de pos-conflicto, el concepto del trauma se ha puesto cada vezmás normativo,
haciéndolo difícil pensar de otra manera sobre los eventos violentos y suslegados
. Desde los sobrevivientes del Holocausto a los veteranos Americanos de Viet Nam;desde las mujeres maltratadas de América Latina a los niños soldados en el Congo; hasta lassobrevivientes de la violencia sexual en los Balcanes, las teorias dominantes del traumadeslumbran en su supuesta capacidad de abarcar experiencias enormemente divergentes ycargadas con la complejidad etiológica y moral.Parallelo con el crecimiento de la industria del trauma, empero, ha sido un debatevocífero sobre la categoria de estrés pos-traumático y sus suposiciones. La literatura que poneen duda la utilidad del PTSD en contextos no-clínicos — por ejemplo, contextos de pos-guerra— es abundante y no quiero detenerme en una serie de debates gastados. Empero, hay unintérvalo entre los debates académicos y la política pública. Lo que se podría considerar como“pasado de modo” en circulos académicos puede todavía presentar una lucha en términos defondos, el diseño de servicios de salud, y su implementación. Cuando trabaje con la CVR enAyacucho, fue claro que muchas organizaciones estarían compitiendo por colocarse en mejorposición por trabajar el tema de la salud mental. Solamente tres años despues, mucha gente conquienes hable accusarían a estas mismas organizaciones de “traficar con la sangre y el dolor del
 
 
© Praxis 2009 3pueblo” en sus esfuerzos por conseguir fondos durante el “Boom de Salud Mental.” Al traducirlos procesos pos-conflictos en el idioma de trauma, algo se pierde.Tal vez vale una advertencia. Un paso antropológico convencional es hablar “nuestrorelativismo cultural” a “su universalismo psquiátrico” por medio de una letanía de ejemplosque a veces suele parecer un compendio de lo exótico. Tal compendio no es mi objetivo. Másbien, me interesa cuestionar una yuxtaposición perdurable: algunos individuos y grupos tienen“Teoria” y otros tienen “creencias”; algunos individuos y grupos exportan categorias delconocimiento mientras otros se consideran “
culture bound 
,” viviendo bajo la influencia de sus“creencias” eternas.Las palabras “teoria” y “creencia” se inscriben en un desbalance de poder, y hemosvisto amplia evidencia de tal desbalance en los comentarios sobre “La Teta Asustada.” Muchosrefieren a “una creencia antigua” o “un mito Andino” cuando hablan tanto de la película comoel término mismo. Al categorizar la teta asustada en estos términos, se refuerza la dicotomíaentre los productores y consumidores del conocimiento, una dicotomía que deja poco espaciopor apreciar las teorias sofisticadas que los y las Quechuahablantes han elaborado sobre laviolencia y sus secuelas, sobre la vida social y su lucha por reconstruirla.En este breve texto, quiero analizar la teta asustada como una teoria sobre la violenciade la memoria y una realidad fenomenológica. Al considerar las causas de la teta asustada,pasaré al tema de la violencia sexual masiva que caracterizó los años del conflicto armadointerno, insistiendo en la injusticia tanto de la vergüenza que se asigna a las mujeres violadascomo la injusticia de colocar la carga narrativa sobre ellas. Hay silencios que debemosrespetar. Empero, hay otros que valdría perturbar — como el silencio de los miles de hombres

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->